Martínez Campos, 17/I/08
MOSAICO
MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 17 de Enero.- SI TODOS RECIBIERAMOS reconocimientos a nuestro ser y a nuestro valer, otra cosa sería y el mundo no andaría de cabeza y estaría más enderezado, o por lo menos girando al ritmo que le fue establecido, y no a la velocidad desquiciante que le estamos imponiendo desde hace un poco más de 200 años, y acelerada en los últimos decenios. Es voz pública, por ejemplo, que en el terreno laboral no abundan los reconocimientos debidos a la calidad o experiencia del trabajador y a las primeras de cambio, el patrón o cu capataz (también hay colaboradores serviles del empleador) le hace la vida pesada para que se salga del centro de trabajo y así eludir las prestaciones, en este caso las obligadas en un despido por causa justificada. Y qué mayor falta de reconocimiento, eludir lo que corresponde a un trabajador, su salario debido, por ejemplo el mínimo, que aun cuando legal, no es justo porque no le alcanza para nada. Es ridículo por ejemplo, el reciente aumento a dicho salario, del cual da cuenta GUIA último, de poco más de 50 pesos ¡al mes!. Y alguna vez un persona con relevancia de liderazgo entonces en el partido ahora gobernante aquí a nivel municipal, me dijo que sí, que hay muchos patrones que eluden pagar el salario mínimo. Aun cuando habrá de reconocerse que debe haber muchos más que buscan la manera de, listos como son, compensar ese salario risible con otras compensaciones dentro de los comportamientos legítimos en las relaciones laborales. ME EXTENDI UN poco en los reconocimientos de tipo laboral porque, como dice el dicho, la panza es primero, o primero comer que ser cristiano, aunque esto último es relativo, porque bien que se pueden combinar las dos circunstancias y si no fuera así, las minorías destructivas no serían eso, sino la mayoría de los “en situación de pobreza”. O sea, pobres de nosotros si no hubiese un poco la contención de los valores que heredamos de nuestra riquísima tradición. PORQUE HAY, DEBE haber, otra clase de reconocimientos para que la cosa funcione: reconocer, por ejemplo, que los jóvenes no son tan superficiales y que sus decires y haceres contraculturales, o sea al margen de los esquemas recibidos, pueden ser una protesta y un rechazo al mundo (a la sociedad) destructiva que les heredamos los mayores. O reconocer también, por ejemplo, que los viejos no somos tan decrépitos como nos consideran los chavos, sino que una vez sentados en la madurez que relativiza los ídolos del poder, del dinero, de la fama, del saber, del aparato, de todo eso que adoramos en los años que no volverán, recogemos la antorcha heredada para que a su tiempo la tomen los que vienen. RECONOCER, POR EJEMPLO, que ahora es tiempo de la mujer, para que feminice al mundo destructivo con su capacidad amatoria y su sentido de lo bello, de lo delicado, su don de dar vida en la familia y en la vida pública, su don de la entrega en el amor desinteresado. Y EN LA VIDA pública, a niveles tan modestos pero tan trascendentes como los de un municipio, reconocer como lo hace el nuevo Alcalde Ricardo Guzmán, que las corporaciones de auxilio a la comunidad requieren el apoyo de todos. Por ejemplo, Radio Auxilio Voluntario, para la cual se ha organizado una colecta pública. Hace pocos años, el fundador del organismo, don Salvador Rueda, ahora enfermo, recibió un reconocimiento público por su labor. Pero no había logrado recabar fondos para viajar a atenderse a Cuba, a pesar de que fue pública la solicitud de una colecta para ese fin. DON ERNESTO LOPEZ, el empresario altruista que acaba de fallecer a los 92 años, recibió reconocimiento público en vida y a la hora de su muerte. En la misa de despedida, el obispo Carlos Suárez Cázares dijo al respecto de don Ernesto que: la comunidad tiene qué saber reconocer y da gracias por sus hijos predilectos y sus beneméritos y hoy aquí, la comunidad de La Piedad lo hace con uno de sus más preclaros hijos. A él no le fue extraño ningún orden de la vida social, tanto del ámbito deportivo a lo social, de lo empresarial a lo social, y su colaboración en la ampliación del templo del Señor de la Piedad, donde se celebraba la misa, y emprendedor también de actividades vinculadas a la parroquia, expresó el obispo. Juan López, hijo del desaparecido piedadense, al igual que los demás familiares, recibió las muestras de condolencia de los paisanos a la salida del templo. EL OBISPO PIEDADENSE no necesita abogados, pero sí opino que sería muy bien visto que las instancias respectivas le asignaran la encomienda de una nueva diócesis. Es relativamente joven, creo que anda por los 63. Que nunca las intrigas burocráticas, si es que es el caso, cieguen ministerios. El preside frecuentemente, como obispo, celebraciones litúrgicas en el templo mencionado. ¿Algún día dicho templo será convertido en catedral? Quién sabe, de esos arcanos no sabe uno nada. (www.ziquitaro.zoomshare.com)
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