Martínez Campos, 24/IV/08
GUIA
MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 24 de Abril.- LA EXPRESION SE presta, entre nosotros, al doble juego de la palabra. Aunque viéndolo bien, podría ser triple dicho juego. Porque resulta que acaba de pasar el Día de la Tierra, que bien podría ser también el día de la tierra, del terruño, o día de la tierra, el suelo. No es que esté recordando precisamente y sólo a Ziquítaro, el ombligo del mundo, dicho sea de paso, en mi fijación por el terruño, que se ha vuelto eso, fijación. Sino también, y esto es otra fijación, la tierra como suelo, el que pisamos, el que cultivamos y el que maltratamos. Claro, estos días también se ha celebrado el Día de la Tierra, el planeta extraviado, el que todos, queramos o no, habitamos y allí sí con todo y fijaciones, porque estamos bien fijos sobre él, aunque sin embargo se mueva y dé vueltas y vueltas en torno a sí, mismo, al Sol y a la galaxia y párele de contar en esas inmensidades por las que transita la dicha nave en que navegamos. HABRA DE DISCULPAR mi posible lector (a), pero ahora no encontré tema más preciso para vincularlo a este MOSAICO, con sueños y fantasías megalómanos. Así es de que por eso me veo obligado a poner los pies en la tierra, lo que de todas maneras hago, lo quiera o no. En mi tierra, en mi terruño, los tengo bien plantados desde hará unos 73 años más o menos, entrados a 74. Y cuando mis pies no recorren sus calles y paisajes, por allí anda mi fantasía de la mano con mi nostalgia, la nostalgia del paraíso perdido. Aunque viéndolo bien, en todas partes, es lo mismo, con la movilidad planetaria, muchos estamos perdiendo nuestros paraísos y se han roto los lazos con nuestros respectivos ombligos del mundo. Cada terruño es, pues, el ombligo del mundo para su aborigen. Y las nostalgias, lo diga si no el migrante y en eso no hablo de memoria, o mejor, hablo de memoria, porque anduve por allá de jovencito. No es por demás decirlo: ante la hecatombe cultural por la que estamos atravesado, puede ser reconfortante nunca olvidar uno a su ombligo del mundo, el centro de sus nostalgias, de sus referencias, de su primer amor con la tierra…y con la Tierra. Y QUE DECIR de la tierra, el suelo. Tan peleado siempre y tan maltratado por los poderes aquí, allá y más allá. Maltratado y macerado en su carne y en su sangre, en su vida, pues, porque como dijo el poeta: México, tu superficie es el maíz. Esto que sigue no lo dijo el de Zacatecas: el maíz tan bello, tan útil, tan versátil y tan mal pagado a quien lo cultiva y lo comercia. Es pues, parte de la carne de México. Y QUE DECIR de la Tierra, la madre, la que celebramos y a la que al parecer le estamos dando en la idem. Pero nos estamos arrepintiendo del matricidio en ciernes y por eso le celebramos el Día de la Tierra. La abundancia de información nos dice que sí, que en todas partes nos dimos cuenta ya de que las cosas tienen remedio y a la larga, pero desde ya, enderezaremos el barco, o sea la nave espacial que es nuestro planetita extraviado. Y DE MUCHO nos ha de servir la cultura y, desde luego, la cultura escrita, aún vigente. Fue ayer Día Internacional del Libro. Y estos días se ha recordado a Octavio Paz, el escritor laureado. Algo he llegado a leer de él. De Agustín Yáñez, el jalisciense homenajeado, menos, pero no porque faltara el interés, sino por fallas, defectos de la propia dispersión. Pero sí lo recuerdo cuando, allá por los sesenta (65 ó 66), se reunió con periodistas en un desayuno en el Hotel del Prado, derrumbado tras el terremoto del 85. Al joven don Agustín, secretario de Educación Pública lo recuerdo, junto al famoso mural del pintor Diego Rivera. Me viene a la memoria una frase de uno de sus colaboradores: la libertad no se regala, se conquista. No sé si la frase tendría dedicatoria o no. Y VIENE EL Día del Niño, el 30 de este mes. Las infamias contra pequeños en todas partes, son muchas. Pero son minorías las agresivas contra ellos. Al ver a algunos pequeñines, es inevitable imaginarlos adultos una generación más, la de la gran crisis si no desaceleramos el motor a tiempo. A PROPOSITO DE cultura, y que me disculpen si parece elogio desmedido, pero más bien es reconocimiento, quien se está volando la barda (¡qué paradoja de lenguaje, al hablar de cultura!) es el doctor Benjamín Buenrrostro, director de Cultura del Ayuntamiento. Claro que con el apoyo del alcalde Ricardo Guzmán. Trajo hace poco a ballets de Yurécuaro, Nayarit, Colombia, Nicaragua. Hace días a la banda sinfónica de Cherán y en fecha próxima traerá también a la sinfónica de Morelia. El Teatro del Pueblo, en la plaza principal precisamente, ágora de la política y de la expresión verbal de la lucha social, convertido con frecuencia en sitio para regocijo del público en expresiones culturales de todo tipo, sean danzas, conjuntos musicales juveniles, concursos oratorios y lo ya dicho arriba. SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo, extraviado enr las profundidades del sí mismo, había perdido el Norte, la brújula de su orientación. No dejó de ser reconfortante para él percibir que su Tierrita fue colocada frente al gran círculo de fuego, para hacerla, como planeta vivo, el corazón del cielo. Le había servido de referencia para captarlo, la portada de aquel librito denominado “Dios llega al Hombre”, en cuyo diseño estaba el planeta y sobre su esfera el diseño de la gran cruz, plantada, clavada precisamente sobre el astro, y apuntando desde luego hacia las alturas. Para aquel individuo, su Tierrita era el ombligo del mundo. (www.ziquitaro.zoomshare.con; www.eltaller.us.es)
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