Martínez Campos, 12/I/06
GUIA
MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 12 de Enero.- AL PASO QUE vamos y si no queremos que de veras “el destino nos alcance”, tendremos qué bajarle a la velocidad, tanto a la alocada carrera por ver quién llega más rápido a “su destino”, como en eso de hacer obras cada vez más al servicio de su majestad el automóvil. Porque resulta que las obras de relumbrón, como un eje vial aéreo que a lo mejor hasta trae muchos votos, si acaso están al servicio de un reducido sector, el de quienes cuentan con automóviles potentes y veloces, o de plano al servicio sólo de la máquina. O un libramiento que sí puede servir para desviar las máquinas del centro urbano, pero que sigue al servicio del automotor. LO PRIMERO QUE podría pensarse de un peatón que argumentara de esta manera, sería el aplicarle aquel dicho: “de qué mueren los quemados, si no de ardor”. Y sería cierto: “como no vas a pensar así, si te corroe la envidia al verme en mi silla de ruedas tan elegante y veloz”. Sobre todo cuando paso por la carretera central de La Piedad, el Boulevard, donde hay qué fijarse hasta hacia arriba, no le vaya a caer a uno encima un helicóptero. PERO LA COSA no es tan simple: muchos consideran que esta civilización encaminada hacia el negocio va hacia el despeñadero (Leonardo Boff. “¿Desintegración Creativa?”, en Servicios Koinonía), y hay pensadores de esos que sí le tiran duro y a la cabeza a nuestro estado de cosas, como Ivan Ilich, quienes denuncian la deshumanización y la iniquidad de la velocidad. Pero las cosas nos parecen tan naturales, que a quien cuestiona su funcionamiento, de plano lo tiran de a loco. ALGUNA VEZ, ALLA por los sesenta, le hice ver a un maestro muy querido que requeríamos volver un poco al campo, a los estilos del campo, en lo que estuvo en desacuerdo. Ahora creo que va a ser necesario. No una regresión a la cultura agrícola, lo que parece imposible, sino una especie de desconcentración urbana y asentarse en ciudades y poblaciones medias. Si no, terminaremos con unas cuantas megalópolis (la ciudad de México por ejemplo realmente conurbada y una sola, con Querétaro, Toluca, Cuernavaca, Puebla, Tlaxcala, Pachuca). Y con pequeñas reservas, ahora hasta auspiciadas por organismos internacionales y tal vez con pequeños invernaderos, una especie de “museos verdes” para que nuestros nietos, biznietos y tataranietos, como en la película, admiren lo que quedó de bosques y praderas. NUNCA ES TIEMPO perdido “sembrar” vida. Por eso parece positivo lo que informa la administración municipal (primer informe del alcalde Arturo Torres Santos), de que el año pasado se “sembraron” peces, en este caso “aluvines de tila pía”, en bordos y presas de 14 comunidades del municipio, en un total de 125 mil; y además, que se gestionaron 6,400 árboles frutales de guayabo, manzano, durazno, pera y limón, para huertos de traspatio. Buena cosa, con tal de que los paisas de las comunidades, no permitan que lleguen los drenajes, el estilo urbano, a los envalses, porque peces contaminados, no son de buen agrado y además dañan. AHORA SI, YA contamos los electores con todos los candidatos presidenciales que van a la contienda de este año para las elecciones del 2 de julio. Así es que Roberto Campa Cifrián, por el Partido Nueva Alianza, Patricia Mercado, por el Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina, Felipe Calderón Hinojosa, por el Partido Acción Nacional, Andrés Manuel López Obrador, por el Partido de la Revolución Democrática y Roberto Madrazo Pintado, por el Partido Revolucionario Institucional. Aun cuando el elector está desencantado y desilusionado, no queda otra más que votar, porque si no, nos agarramos a guamazos. Es decir, la vilipendiada democracia incipiente, es lo que más nos conviene. Tengo mis dudas de que el elector decida por razones ideológicas. En las izquierdas, ni son todos los que están ni están todos los que son. En las derechas, la cosa está un poco diluida. Y el centro está por definirse. Si fuera por lo llamativo en el nombre de los partidos, el socialdemócrata y campesino podría atraer electores. Pero más bien parece que el elector va a decidir su voto por personalidades. Y al percibir esto, los contendientes van a hacer hasta lo imposible por descalificar al adversario. Y el que tenga la cola más grande, en cuanto a su historial público, va a salir perdiendo. Porque además, en cuanto más sea atacado, más van a surgir sus malas mañas, lo que favorecerá a sus contrapartes, que no son tan seráficos ni están maniados. Y en nuestro distrito, que ahora tiene su cabecera en Zamora, los mejores deseos a los árbitros y ojalá no se les caiga la elección. SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo creía que ya todo, todo, se había acabado, pero de pronto apareció una Nueva Tierra: grande, redonda, luminosa, blanca y azul como fue vista por los astronautas desde la Luna. Blanca y azul como La Inmaculada, morena como La Guadalupana.
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