MOSAICO 28–VIII–08

Martínez Campos, 28bis/VIII/08

GUIA

 

                                                        MOSAICO

                                                     Silviano Martínez Campos

LA  PIEDAD, 28 de Agosto.- RECUERDO AQUELLOS DIAS nublados de la infancia, los tiempos de la inocencia tanto de la persona, como de la naturaleza. Dicho esto con toda la precaución del caso, porque en el mundo de los debates y a la hora de los discernimientos, según enfoques, habría de verse si se es totalmente inocente y si la naturaleza, dentro de la cual literalmente nos comemos unos a los otros, es realmente inocente. Pero no ando de metiche incursionando en esos terrenos, porque lo que realmente quiero rememorar es eso de los días nublados. Porque eran de admirarse aquellas nublazones, aquella velocidad con que viajaban las nubes negruscas, blanquizcas, temibles en unos casos, como cuando las mamás salían con su rozadora, o cuchillo, a deshacer una “víbora”, una formación nubosa puntiaguda que bajaba de la nube y a la que se le atribuían poderes destructivos en la historia, como los de hacer barrancas. Como que yo lo dudaba, pero he llegado a pensar si serían formaciones parecidas a las de las trombas o tornados de la región central de los USA. PERO NO ES para tanto en nuestro caso y en nuestra región, salva de fenómenos meteorológicos tan rudos como los de otros lados, en estos mismos momentos de la geografía nuestra mexicana, o del mundo. Pero eso sí, hay días medios nublados, como el de esta mañanita aquí, nublados, o de plano días de cielos tempestuosos. CAMBIO DE FRECUENCIA para decir que en mi caso, y en otra dimensión medio desconocida, amaneció, hoy, para mi, medio nublado a tal grado, que no daba una para poder elaborar este MOSAICO  y decir algo que no sólo no enfade, sino que pueda decir algo a mi posible lector (a). Quedan, pues, para la próxima, tantas cosillas que se pueden mencionar de aquí. Salió en mi quite un gran escritor, pensador salesiano, don Giulio Girardi, SDB, quien ha sido director de la obra monumental El Ateismo Contemporáneo (Ediciones Cristiandad). El académico, profesor de la Pontificia Universidad Salesiana de Roma, vino a México a principios de los setenta y en uno de esos viajes, acompañé a Pepe Alvarez Icaza, el director de CENCOS, en cuya revista colaboré con algunos artículos periodísticos, a un encuentro con Girardi. Era intercambio de opiniones en torno al acontecer del momento, desde la  perspectiva cristiana. Nunca he sido militante, ni activo, de ningún grupo ni partido, pero esa y otras experiencias en el plano del conocer, me han servido para madurar un poco mi criterio de opinador periodístico. DIJE QUE EL doctor Girardi me salió al quite hoy, porque anoche releí un artículo que me bajé de la red y que se titula: “10. Optar por los pobres después de la crisis del “socialismo real”. Desde luego, desde mi punto de vista, el contenido es vigente, en estos días. A donde llego con estas no del todo bien pergueñadas ideas en torno a lo que dice Girardi, es a un cita textual del salesiano: “La razón última de la crisis. Es la crisis de una civilización que se funda en la ley de la violencia, es decir, en el prin­cipio del más fuerte, que se ha encarnado y sigue encarnado fundamentalmente en el sistema ca­pitalista, en sus estructuras, en sus leyes, en la organización imperialista del mundo que el marxismo ha intentado cuestionar y derrocar con sus análisis y con su propuesta de alternativa, pero sin lograr salir de la ley de la violencia. Por lo tanto, si ahora nos proponemos buscar al­ternativas a esta crisis creo que el punto de partida tiene que ser buscar alternativas a la civili­zación de la violencia. Buscar los caminos que puedan abrir la posibilidad de construir una civi­lización no violenta. Quizás un punto de partida para orientar la búsqueda de estas alternativas podría ser la constatación de que el marxismo, el socialismo, el comunismo están en crisis porque no han po­dido realizar su proyecto, no han podido realizar sus ideales fundamentales ‑por razones que se­ría interesante analizar, pero lo que es cierto es que el socialismo que llamamos «real» no pudo realizar el proyecto socialista‑. En cambio el capitalismo está en crisis porque se ha podido rea­lizar y porque se ha realizado hasta las ultimas consecuencias, consecuencias que se manifiestan en el tercer mundo con más claridad que en el capitalismo central.” O sea, que el capitalismo triunfó, diríamos y en su triunfo nos está destruyendo a todos acabando con los bienes de la Tierra, que es literalmente de todos. “ Pero tiene que quedar muy claro que una alternativa al sistema capitalista sólo se puede buscar como alternativa a esta civilización de la violencia.”, dice el salesiano. Y luego sigue con las opciones de los cristianos en esta gran crisis. Opciones siempre de paz pero cuestionadoras del sistema inícuo que vivimos, diríamos. Y como estas consideraciones son de tiempos nublados y es imposible pergueñar una cita de manera adecuada, lo invito a echar mano de un buscador y tratar de localizar en la red, el título y contenido de tal ensayo, de palpitante actualidad, como se diría en el lenguaje de unos añitos atrás. (www.ziquitaro.zoomshare.com; www.eltaller.us.es)

 

 

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