MOSAICO, 30–VII–09


Martínez Campos, 30/VII/09
GUIA

MOSAICO
Silviano Martínez Campos
LA PIEDAD, 30 de Julio.- EN REALIDAD MIS experiencias fronterizas no deben ser muchas, si acaso alguna cuando joven por aquello de mi incursión laboral en los USA. Pero debe haber algunos que por haber brotado a la vida entre dos mundos diversos, a veces de encuentros muy civilizados, en otras en perpetua confrontación al no soportar la diferencia, deben haber aprendido lo que es amar a Dios en tierra ajena, como dice el dicho. A quienes deveras se les borraron las fronteras fue a los astronautas, quienes más que a su tierrita, vieron a su Tierrita, una sola, sin fronteras. Y PARECE QUE, en el orden no físico, estamos aprendiendo a ver nuestra tierrita y nuestra Tierrita, sin fronteras. Algunas fronteras totalmente derrumbadas, desde luego, aunque las físicas, esas que configuran los Estados, esas permanecerán mucho, mucho tiempo y nadie, salvo los invasores, quisieran desaparecerlas de súbito. AQUÍ, EN LA Piedad, de hecho estamos en una zona fronteriza, es obvio, entre Guanajuato y Jalisco y habrá quien considere que la distancia del centro político y cultural del Estado michoacano, determinó nuestra conformación como ciudad y como región. De todas maneras, esa circunstancia fronteriza comienza, ahora, a ser revalorada puesto que no deja de reconocerse cierta pujanza económica, y no desde ahora, a La Piedad y su región. Es por lo que se trabaja en una zona metropolitana que vincule amplias zonas limítrofes, sobre todo con el vecino municipio de Pénjamo, conurbado por Santa Ana Pacueco, con la ciudad piedadense. Y por todo eso de la conurbación y la situación geográfica, intenso tráfico en en las vías terrestres (la México—Guadalajara sobre todo) y la necesidad del proyectado libramiento Norte, que sacará de la zona conurbada a la carretera. NO SE SI todo esto tenga relación, también, con los cambios que se han producido de pocos años a estas fechas, en los ámbitos políticos. En este último caso, con la alternancia en el poder municipal, a cargo del Partido Acción Nacional (PAN), y en el nacional, en la Presidencia de la República, puede que la influencia local sea más marcada, en atención de los poderes centrales. Por eso llama la atención que el alcalde piedadense Ricardo Guzmán Romero, de extracción panista, sea designado por su partido como coordinador de los alcaldes de esa procedencia partidaria, en Michoacán. Y según información, Guzmán dijo ante el secretario general panista Octavio Contreras Solórzano, que “con acciones de gestoría ante los gobiernos federal y estatal”, desempeñará la función encomendada. UNA ZONA DE 11.5 hectáreas, en las inmediaciones de Taquiscuareo, de este municipio de La Piedad, es considerada como área protegida por la Secretaría de Urbanismo y Medio Ambiente. Y mientras no sea realidad un gran proyecto para hacer de esa zona un gran sitio turístico, se conserva el área reforestando, lo que ocurrió en días recientes. Se informó que fueron plantados arbolitos, entre mezquites, fresnos y jacarandas, donados por la Comisión Nacional Forestal para las comunidades del municipio. En estas acciones se está borrando la frontera entre autoridades y poblaciones, con responsabilidad también de cuidar su entorno, que es el de todos los habitantes de la tierrita y de la Tierrita. EL CEMENTO QUE unirá de hoy en adelante, es obligado, a comunidades y pueblos, será la ética del bien común, como condición de sobrevivencia. Porque la Tierra, pertenece a todos y no sólo a los poderosos. Y sus recursos, aire, agua, suelos, montañas, forestas, faunas, en realidad son de todos, es cuestión de ir determinando cómo y cuándo nos destrabamos de tanto condicionamiento histórico. La Madre Tierra, es una expresión que fue aprobada por la Asamblea General de la ONU, en abril de este año. Y aquel hombrecillo que nombraba al agua, al fuego, al Sol, a la Luna como hermanos, de eso hace varios siglos, está en alta estima por el máximo foro mundial: Francisco de Asís. Y claro, la Asamblea General de la ONU, es ahora presidida por un presbítero, Miguel D’Scoto, quien ejerce su función aceptado por todos y delimitando las fronteras entre lo que es confesional y lo que es en interés de los 192, el G-192, el conglomerado de miembros de las Naciones Unidas, como ahora se le dice. Los poderosos del G-8 y ampliado al G-20, serán muy importantes, pero la Tierra no es sólo de ellos. CIERTO, DECIA EL poeta alemán Friedick Hölderlin, en Patmos: entre más grande es el peligro, más cercano está lo que salva. Y en reciente reunión para asuntos financieros, de las Naciones Unidas, el presidente de la Asamblea , afirmaba: “si grande es el peligro que todos enfrentamos ante los diversos problemas convergentes, más grande es aún la oportunidad de salvación que la crisis mundial nos está ayudando u obligando a descubrir”. SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: en la zona fronteriza entre el suelo de la Madre Tierra donde se ponen los pies, y los abismos de las profundidades del sí mismo, aquel individuo veía despeñarse al planetita extraviado, pero la salvación venía de los caporales extraterrestres que la lazaron para rescatarla. Lejos estaba, aquel individuo, de pensar que, décadas después, a ese proceso de salvamento del planetita extraviado, estarían sumados centenas, miles, millones de mujeres—hombres que no querían más adorar al dio$ de e$te mundo. Porque ya empezaban a distinguir las fronteras, entre los dos países, el país del ser y el país del tener, donde estaba el intríngulis de las cosas (www.lapiedadymiregion.wordpress.com; http://www.ziquitaromipueblito.wordpress.com; http://www.silviano.wordpress.com).

La Piedad. Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, convive con Caballeros de Colón y autoridades municipales


Con él, alcalde Ricardo Guzmán, síndica Ligia López Aceves, entre otras personas

Con él, alcalde Ricardo Guzmán, síndica Ligia López Aceves, entre otras personas

La Piedad. Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, con el alcalde piedadense Ricardo Guzmán


El cardenal jalisciense asistió a un evento del organismo Caballeros de Colón (Foto presidencia municipal)

El cardenal jalisciense asistió a un evento del organismo Caballeros de Colón (Foto presidencia municipal)

Entrevista al P. Miguel D’Scoto, presidente de la Asamblea General de la ONU. Por Benjamín Forcano


(Tomado de ATRIO, Lugar de encuentro de lo Sagrado y lo Profano)

Entrevista al P. Miguel D’Escoto
12-Julio-2009 Benjamín Forcano

Hace años que nos conocimos y hemos compartido amistad, luchas y utopías comunes. No es frecuente que un sacerdote sea Ministro de Asuntos Exteriores (en la revolución sandinista) y ahora presidente de la Asamblea de Naciones Unidas. En este mayo, llegó a Madrid con su equipo, y con sorpresa y no poco regocijo recibí su llamada. Teníamos tiempo de no vernos. Me citó al hotel, hablamos y quedamos en que, después de comer en El Botín (restaurante más antiguo de la humanidad, 1725), le podía entrevistar. “Después de comer y de comer el cochinillo”, le repuse. Sí, me dijo. Iremos a tu casa. Fue una prueba de qué es para este hombre lo importante, sin reparar en los años y en la hora.

Miguel D´Escoto nació en California en 1933, llega a Nicaragua la patria de sus padres en junio de 1934, unos cuatro meses después del asesinato de Sandino.
En 1953 entra en la Congregación Misionera Maryknoll donde, en 1961, fue ordenado sacerdote en Nueva York
Enviado a Chile en 1963, funda el Instituto Nacional de Acción Poblacional e Investigaciones (INAP) y se dedica de lleno a trabajar en las “callampas” o barrios más pobres en la periferia de Santiago y varias otras ciudades como Chillán, Concepción y Temuco, al Sur de Chile.
En el año 1970 en Nueva York crea la Editorial ORBIS que sigue siendo considerada como de las más importantes en Estados Unidos sobre temas del Tercer Mundo.
Aún viviendo en Nueva York, se convierte en uno de los fundadores del Grupo de los 12, integrado por profesionales e intelectuales democráticos y progresistas, a favor de la lucha libertaria del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
En julio de 1979 fue nombrado Canciller de la República, cargo que ocupó hasta abril de 1990. Tuvo una importante participación en los procesos de paz de Contadora y Esquipulas y llevó a Estados Unidos a la Corte Mundial, logrando la condena más fuerte en la historia del derecho internacional contra política de Estado alguno.
Actualmente el Padre Miguel, además de ser miembro del Consejo Sandinista Nacional y de la Comisión Política de éste, máximo órgano de conducción del FSLN, es Asesor del Presidente Daniel Ortega Saavedra en Relaciones Exteriores y Asuntos Limítrofes. Tiene rango de Ministro.
Ha sido galadornado con reconocimientos como la Orden Carlos Fonseca Amador; Premio Alfonso Comín por la Paz; Premio Julio Cortázar por la Paz y la Democracia en América Latina y el Caribe; Premio Lenín por la Paz (El mismo año que se le otorgó también a Julius Nyerere, cuya causa de canonización está en curso); Premio Thomas Merton; Orden al Mérito Centroamericano, otorgado por el Parlamento Centroamericano y … otros más.
— Vd. es sacerdote-religioso y se encuentra ahora al frente de la ONU ejerciendo una gran responsabilidad, ¿Qué pinta un sacerdote en un cargo político?
–Creo que todos los espacios tienen que ser aprovechados para llevar nuestro mensaje de fraternidad, solidaridad y paz entre los hombres. En este momento, estamos viviendo una serie de crisis convergentes, pero subyacente a todas ellas, hay una crisis mayor que es una crisis ética.
Estoy convencido de que esto es así porque hemos aceptado que toda actividad de intercambio de bienes y servicios, la actividad económica, debe estar exenta de la ética, pues ella tendría sus propias reglas, una autonomía, que le lleva a rechazar la intervención de los gobiernos. Yo, sin embargo, creo que lo que más temen es la intervención de la ética. Por eso, la consigna fundamental del capitalismo es el negocio de los negocios es el negocio, es decir, la ganancia. Se trata de maximizar el lucro, que es lo que nos ha llevado al caos del momento actual. Todo mundo lo entiende así. ¡Increíble!
Que yo sea cura y, a la par, presidente de la Asamblea de las Naciones Unidas = Grupo 192, que son sus Estados miembros, resulta para ellos como una cosa providencial y en parte por eso me eligieron tanto musulmanes como cristianos o de otra creencia. Hace unos cuantos meses tuvimos una asamblea general especial sobre los principios necesarios para salvar el mundo y hubo una coincidencia en que todas nuestras tradiciones religiosas o tradiciones ético-filosóficas, albergan principios que hemos traicionado.
Yo nunca he sido un político, pero no creo que nosotros debamos de impedir que el Mensaje de Cristo entre ahí también. Soy y me he considerado siempre un sacerdote. Además, lo de presidente ni se me ocurrió, ni lo deseé, ni lo pensé. Me di cuenta de ello cuando ya estaba corriendo mi candidatura. ¡Ni sabía! Pero después me preguntaron, ¿Qué hacemos? ¿Retiramos su candidatura?
Yo, que no sé negarme a nada y que tengo una vocación de servicio y especialmente de servicio a la causa de los pobres, aunque pensaba que no iba a ser electo, me dije: por si acaso, me tengo que preparar. Volé a Nueva York, fui a ver a Noam Chomsky, a Stiglitz, el gran economista norteamericano, premio Nóbel de economía, profesor de la universidad de Columbia, mi Alma Mater…y les dije: Miren no he sido electo, pero existe el peligro de que lo sea y entonces sí quiero estar preparado.
— Pero, ¿la gente no ve raro que sea un cura quien presida una Asamblea tan civil y universal?
–La gente no lo ve raro y yo tampoco, porque nosotros tenemos que llevar nuestro mensaje a todas las esferas de la actividad humana. La gente de las Naciones Unidas me llaman sólo “padre”, no me tienen que estar diciendo excelencia, ni todas esas cosas, me ven viejo, hay mucha colaboración, se me acercan y me dicen: Padre, qué bueno que Vd. dijo eso, porque nosotros no lo podemos decir, pero Vd. puede, pues tiene la autoridad moral como religioso.
Al comienzo, mis intervenciones les sonaban como que estaba predicando y lo que yo estoy haciendo es dirigirme a la Comunidad Internacional como un hermano más que los convoca y les dice: Si queremos paz, dejemos de hacer la guerra contra los pobres, esa es la paz fundamental que nos falta, porque hay una guerra sin cuartel de los ricos contra los pobres de este mundo.
-¿Cómo juzga el nuevo resurgir de las naciones latinoamericanas frente a la política del imperio en este nuevo tiempo de Obama?
–Estamos viviendo el mejor momento en la historia de América latina, un momento en que el sueño de Bolívar, de Morazán y de Martí ya no son simplemente un sueño, se han convertido en una tarea alcanzable, con la cual podemos comprometernos.
¿Por qué este momento? Yo creo que estamos viendo los frutos del ejemplo y de la lucha de Fidel, diabolizado por Occidente, por predicar la solidaridad. Fidel no sólo la ha predicado, la ha predicado con el ejemplo. Para mí, y eso lo digo en Naciones Unidas, es el héroe mundial de la solidaridad. ¡Cómo quisiera yo decir que mi Iglesia, es la que ha levantado la antorcha de la solidaridad! Pero no lo puedo decir, porque no es cierto, vienen los más altos representantes de nuestra Iglesia a Naciones Unidas y ¡nada!, no hay espíritu, no hay pasión, no hay fuego, está todo como apagado y el espíritu está usando a laicos, incluso a algunos que se dicen agnósticos o no creyentes.
Es difícil para mí comprender la revolución en Nicaragua si no la hubiera habido en Cuba y después también la de Venezuela. Sí, estamos en ese buen momento, pero es consecuencia de esa entrega total de hombres que yo llamo hombres de la esperanza, que saben que otro mundo es posible y que es alcanzable. Poner todo nuestro empeño para convertir en realidad esa utopía, es lo que Dios, es la forma de lograr ese mundo de fraternidad y de justicia.
— ¿Considera justo que, frente a la crisis económica mundial, que afecta sobre todo a los países empobrecidos, se reúnan únicamente el Grupo 20?
–El grupo llamado de los 20 no se ha reunido para resolver la crisis, sino para ver cómo salvan el sistema, que causó la crisis. Ellos piensan que fue un error, que se trata de un mayor o menor grado de regulaciones y no. Se trata de que el sistema es, en sí mismo, inservible. Nuestro señor Jesús en sus últimas palabras de despedida, nos dice: Ámense entre Vds. como yo les he amado. El amor es absolutamente indispensable para que este mundo, según el plan de Dios, pueda tener efecto, pero no lo hemos aceptado.
En Naciones Unidas yo les he dicho varias veces: La verdad más importante en este mundo es reconocer que somos todos hermanos y hermanas, pero reconocer también las consecuencias que se derivan de esta verdad y cumplirlas. Traicionar los principios, coquetear con los valores del capitalismo nos ha llevado a esto, a un problema fundamentalmente ético. La lucha de ahora es crear un nuevo sistema que ponga al ser humano con su bienestar y felicidad en el centro de toda actividad económica.
— Las guerras del Irak y Afganistán condicionan mucho el porvenir de las naciones. ¿Qué razones están inspirando esas guerras?
–En este momento, según las últimas encuestas de opinión, el prestigio y la imagen de Naciones Unidas están mas bajos que nunca, es el peor momento y eso coincide también con la imagen del país anfitrión: Estados Unidos está por el suelo, repudiado, sólo ahora parece estar empezando a cambiar porque llegó Obama.
El hecho de que Naciones Unidas no pudieran impedir la guerra contra Afganistán y después la guerra contra Irak y que no haya hecho nada el Consejo de Seguridad para denunciar este crimen, – ¡el peor crimen que existe, en el derecho internacional!- es la prueba más clamorosa de la crisis que estaban generando. No se puede despreciar la autoridad de las Naciones Unidas. Se declaró una guerra de agresión y una guerra de agresión es el mayor acto de terrorismo. Sin embargo, Naciones Unidas no incluyen en los 16 ejemplos de terrorismo la guerra de agresión.
Las guerras de Afganistán y de Irak son flagrantes invasiones para tomar los recursos de otro país y eso ha pasado totalmente sin ninguna condena, porque los crímenes de agresión de los Estados Unidos nunca son condenados. Por ejemplo, oímos mucho hablar del holocausto y también del bombardeo sobre Tokio, con los cilindros incendiarios sobre 60 ciudades japonesas que incineraron a más de 6 millones de japoneses y culminó con la bomba de Hiroshima y Nagasaki. Pues bien, el mayor genocida de ese hecho el general Curtis Limae es el mayor condecorado militar en Estados Unidos, estuvo el mayor número de años al servicio de su cargo, 17 años y es considerado un héroe. En otros países, por lo menos, los asesinos son caracterizados como tal, pero occidente se está acostumbrando a seguir con eso.
Y, ¿dónde está nuestra Iglesia? ¿Qué está diciendo y proponiendo en este punto? ¡Nada! Somos un contra testimonio, por lo que con más razón que nunca tenemos que buscar espacios que se nos presentan sin ni siquiera buscarlos y aprovecharlos.
–¿Piensa que hay conflictos y guerras que no puedan solucionarse con el diálogo y negociación?
–Creo que es posible evitar la guerra, por eso se creó Naciones Unidas y se estableció un código para el comportamiento humano, que es la Carta de Naciones Unidas, pero hay ciertos países miembros que son los principales violadores de la Carta, porque creen que ellos tienen “más y otros” derechos por su poderío económico y militar.
La Carta de Naciones Unidas habla de la igualdad soberana de todos los Estados, independientemente de su dimensión geográfica y de su poderío militar o económico. Lo que se necesita es gente que realmente crea en Naciones Unidas y entonces puede ser la más importante organización en el mundo para lograr la paz.
— Desde el puesto de la ONU, que le ha tocado dirigir, ¿cómo ve el porvenir de la ONU?
–Tiene un porvenir grande, depende de la unidad de los unos con los otros. Por un lado, tenemos los países del Grupo-20 y, por otro, los del Grupo-172. No todo está perdido. Si nos unimos, podemos. Y eso es lo que estamos haciendo ahora para Junio, presentando una nueva propuesta para una arquitectura financiera, económica, comercial, monetaria mundial que tome en cuenta los derechos de todos los ciudadanos de la tierra. Porque lo que está pasando ahora es que los que están pagando las consecuencias de las reglas del juego establecidas por unos pocos, son los que no participaron en el establecimiento de esas reglas. Y, además, perpetrada la guerra de agresión, ¿Estados Unidos qué hace? No tienen dinero para pagarla y entonces imprime dinero que no tiene respaldo.
Una de las cosas más importantes que se va a lograr en esta reunión de los días 24, 25 y 26 de Junio es acordar que el dólar no puede seguir siendo la moneda para las reservas internacionales, ni tampoco para las transacciones comerciales internacionales, tendrá que haber otra moneda y esto es algo en que no sólo vamos a estar de acuerdo todos los países del Tercer Mundo sino que muchos países europeos también, y países como China, pues ellos tienen el 40 % de la deuda americana.
El tema de finanzas y economía internacional era un tema tabú para la Asamblea General, la reunión de Bretton Woods de hace 64 años fue una reunión de Naciones Unidas pero la Carta aun no se había firmado y los miembros eran solamente 44. Estados Unidos impuso su voluntad, pero esa fue una reunión de Naciones Unidas y por eso en la Carta se hace referencia al Banco Mundial y al tipo de coordinación que tenían que tener con ECOSOC, con la Asamblea y todo, pero eso no se cumplió.
Ahora es la segunda conferencia de Naciones Unidas sobre el tema. A mí, en Katar me dicen: Pedimos al Presidente de las Naciones Unidas convoque una reunión al más alto nivel y que nos haga propuestas concretas sobre cómo debemos comenzar esta gobernanza, económica, financiera, comercial y monetaria mundial.
–En este momento de crisis, ¿cómo ve el papel de la Iglesia Católica? ¿Qué puntos debiera impulsar prioritariamente?
–Jesús de Nazaret tiene muchísimo que decirnos, porque el mensaje de Jesús tiene que ver sobre cómo nos debemos relacionar entre nosotros. La Iglesia, que supone existir para proclamar con su ejemplo y con su mensaje las enseñanzas y el ejemplo de Jesús, ¿no se da cuenta que tiene algo que decir en este mundo?
Cuando yo estudiaba en la Universidad de Columbia economía política, un economista de aquella época comenzó diciendo: “Vamos a analizar los mensajes de los principales economistas que han contribuido para llevarnos a donde estamos, pero yo quiero añadirles la enseñanza de Santo Tomas de Aquino, que decía que no existe propiedad absoluta sobre nada, que Dios es el único dueño de todo cuanto puede existir y que nosotros somos mayordomos y que esa propiedad privada con derecho a despilfarrar y hacer uso como queramos de las cosas, no existe”.
La Iglesia no tuvo que ser persuadida por el Liberalismo para que se mantuviera fuera de su terreno, se autoexcluyó, pero lo grave de eso es que dejaron de transmitir el mensaje de Jesús y hablan como si la economía fuera algo independiente con sus reglas propias y las normas evangélicas no tuvieran nada que ver con ella.
— ¿Las grandes religiones disponen de reservas ético-espirituales para programar una convivencia entre los pueblos más igualitaria, justa y pacífica?
–Lo más triste es que esta cultura dominante fue gestada en el vientre de lo que en algún tiempo se llamó Cristiandad, esa es la vergüenza más grande. Nunca ha habido una cosa más contraria al Cristianismo que el capitalismo. ¡El capitalismo es pecado! Es la negación del Evangelio, el capitalismo te dice que ser más es tener más. Nada más contrario a la doctrina de Jesús, que te dice: ser más es tener un corazón más grande, para poder abrazar a todos. Muchas veces pienso que si Jesús nuestro Señor viniera al mundo lo excomulgaría.
–Pedro Casaldáliga en un poema a Reagan dice: ¡Yo juro por la sangre de Su Hijo, que otro imperio mató, y juro por la sangre de América Latina, -preñada de auroras hoy- que tú serás el último (grotesco) emperador” .
–El Imperialismo es lo más contrario a la Carta de Naciones Unidas: Prácticas o sueños imperiales van en contra de la Carta y además en contra del sueño nuestro de crear un mundo no violento, ¿Por qué? Porque no hay mayor forma de violencia que la violencia imperialista.

Miguel D’Scoto, presidente de la Asamblea General de la ONU


Foto ONU.Reorientar hacia un nuevo modo de relacionarse de pueblos y naciones

Foto ONU.Reorientar hacia un nuevo modo de relacionarse de pueblos y naciones

Miguel D’Scoto, presidente de la Asamblea General de la ONU. Conferencia sobre crisis financiera. Clausura


(Tomado de ATRIO, Lugar de encuentro entre lo Sagrado y lo Profano)

Discurso del Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Miguel D’Scoto, en la sesión de clausura de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la crisis financiera y económica mundial y sus efectos en el desarrollo. 24—26 Jun. 09

Excelencias,
Colegas de las Naciones Unidas,
Señores representantes de la sociedad civil,
Queridos amigos,
Hemos llegado al final de esta histórica Conferencia de las Naciones Unidas sobre la crisis financiera y económica mundial y sus efectos en el desarrollo. Los felicito a todos.
El mundo ha tenido la oportunidad de escuchar las voces del Grupo de los 192, es decir, de todos los miembros de la Asamblea General. El viernes pasado aprobamos por consenso un documento final que constituye el primer paso en un largo proceso para lograr que el mundo emprenda un nuevo camino hacia la solidaridad, la estabilidad y la sostenibilidad. Será un proceso largo.
Estoy agradecido a los jefes de Estado y de Gobierno que dieron prueba de su preocupación y su compromiso asistiendo a esta conferencia. Y doy las gracias a la Mesa de la Conferencia, cuyos miembros compartieron conmigo la responsabilidad de presidir lo que resultaron ser cinco días de debates plenarios.
Doy también las gracias a los moderadores de las cuatro mesas redondas. Estas proporcionaron a representantes de los sectores político, de expertos, institucional, de la sociedad civil y empresario dinámicas oportunidades de intercambiar opiniones cara a cara sobre las urgentes cuestiones que nos ocupan. Aguardamos con interés los resúmenes y las recomendaciones.
Antes de examinar de una manera muy breve lo que hemos conseguido, quisiera expresar mi agradecimiento a todos los colegas que prestaron una valiosa ayuda para superar las muchas diferencias que complicaron el proceso de negociación y nos permitieron lograr un consenso sobre un fructífero documento final. Todos los grupos y Estados Miembros debieron hacer concesiones y admiro su flexibilidad.
Todos nosotros, y yo en particular, deseamos agradecer al Excelentísimo Señor Camilo Gonsalves, de San Vicente y las Granadinas, y al Excelentísimo Señor Frank Majoor, de los Países Bajos, su tenaz labor, su enorme paciencia y la habilidad para negociar que demostraron durante todo el proceso intergubernamental. Los dos facilitadores tuvieron que conciliar las muy diversas posiciones del Norte y del Sur, así como las importantes diferencias dentro de los distintos grupos, a fin de encontrar puntos en común. Lograron hacer esto sin reducir sus recomendaciones al mínimo común denominador, para lo cual se necesitó una profunda comprensión de las complejas cuestiones a que nos enfrentamos y de las preocupaciones y necesidades de los 192 Estados Miembros. Este consenso mundial otorga a nuestro documento una fuerza y validez enormes.
También quisiera destacar la importantísima función desempeñada por la Comisión de Expertos bajo el liderazgo de su Presidente, el Sr. Joseph Stiglitz. Los miembros de la Comisión, todos ellos voluntarios, proporcionaron un marco analítico global y sólido para los debates que hemos celebrado en los últimos meses. Sus recomendaciones de reforma sin duda seguirán estimulando nuevos debates y decisiones en los próximos meses y años. Les doy las gracias por su inestimable contribución y me complacerá transmitir a los Estados Miembros el informe final de la Comisión dentro de unas pocas semanas.
En la apertura de la Conferencia presenté una visión muy personal de lo que necesitamos para lograr que nuestra atribulada raza humana vuelva al buen camino. Es una visión que, esencialmente, implica la adopción de principios, políticas y prácticas que faciliten una mayor armonía y solidaridad en nuestras relaciones interpersonales, entre las naciones y con la Madre Naturaleza. Si nuestros esfuerzos por lograr la recuperación económica se rigen por los valores predominantes del consumo excesivo, la explotación, la codicia y el poder, estamos condenados al fracaso.
Esta Conferencia se ha centrado en la crisis que azota al mundo y la necesidad urgente de tomar medidas para resolver los problemas y reformar nuestras instituciones. No obstante, en sus intervenciones ante el pleno y en las mesas redondas, muchos jefes de Estado y de Gobierno, ministros y representantes han expresado reiteradamente su convicción de que nuestros problemas económicos no pueden resolverse sin que abordemos las cuestiones más amplias de la gobernanza mundial y la sostenibilidad de nuestra querida Madre Tierra. Las nuevas políticas deben reflejar la realidad diaria en los ámbitos social, medioambiental y político hoy y en el futuro.
El Secretario General destacó, a mi parecer acertadamente, la inmensidad y complejidad de las diferentes crisis que tenemos ante nosotros y los vínculos que existen entre ellas, que exigen un enfoque integral y concertado para resolverlas. Muchos de ustedes señalaron la interrelación que existe entre la desintegración de la economía y los problemas del cambio climático y la seguridad alimentaria y energética, y la amenaza que juntos representan para el logro de los objetivos de desarrollo acordados internacionalmente, como los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Las Naciones Unidas fueron creadas precisamente para dar una respuesta mundial a estos problemas complejos y relacionados entre sí.
Fue alentador escuchar a tantos oradores referirse a la necesidad de revitalizar el componente ético de la gobernanza mundial, es decir, nuestra obligación y nuestra responsabilidad compartida de integrar las consideraciones éticas en nuestros procesos de adopción de decisiones económicas, financieras, políticas y sociales. Muchos encargados de tomar decisiones siguen considerando que esta cuestión no resulta apropiada en el duro mundo de las finanzas y los negocios.
¿Qué es, entonces, lo que hemos logrado?
Excelencias, no es este el momento de hacer un resumen de los resultados de los debates plenarios y de las mesas redondas. Sin embargo, hay algunos puntos especialmente significativos.
En vista del panorama de la crisis, considero que la serie de decisiones y recomendaciones que incluye el documento final, bajo el título “El camino a seguir”, son fundamentales. Son equilibradas, están sujetas a plazos concretos y exigen la coordinación y cooperación de diversas instituciones. Entre estas instituciones figuran la Asamblea General, los organismos del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo, el Presidente de la Asamblea General y el Secretario General de las Naciones Unidas. La coordinación entre todas estas instituciones será fundamental para la eficacia general.
Recomiendo que todos los participantes, al igual que los principales encargados de adoptar decisiones y los interesados que no pudieron participar en la Conferencia, estudien con particular detenimiento esta sección.
Por tanto, tengo previsto iniciar muy pronto un proceso de consultas con estos órganos, incluido el Presidente electo del sexagésimo cuarto período de sesiones de la Asamblea General.
La celebración de esta conferencia mundial siete meses después de la decisión adoptada en Doha aún ha hecho que 60 Estados Miembros enviaran representantes a nivel ministerial y que más de 170 Estados Miembros participaran en las sesiones plenarias.
Esta Conferencia ha sido la primera reunión mundial sobre la crisis que ha reunido al Grupo de los 192, así como a importantes representantes de la sociedad civil, el sector privado y miembros del sistema de las Naciones Unidas. Hemos encontrado un nuevo tono para las conversaciones y arrojado luz sobre cuestiones fundamentales que nos ayudarán a avanzar.
Hemos logrado un consenso en relación con un ambicioso documento final que incluye una comprensión común de las causas y los efectos de la crisis; la necesidad de adoptar medidas urgentes para incrementar la asistencia oficial para el desarrollo y acelerar la prestación de esta asistencia; la necesidad de ocuparnos de la deuda y la liquidez mundial; y la necesidad de reformar la estructura y el sistema financieros y económicos internacionales y de mejorar la regulación y el control.
Lo que es más importante, hemos alcanzado un acuerdo sobre un proceso de compromiso continuo, incluida una invitación a la Asamblea General para que establezca un grupo de trabajo especial de composición abierta para hacer un seguimiento de todos los temas.
Hemos escuchado a representantes de diversos organismos, fondos y programas de las Naciones Unidas, así como del Banco Mundial. Juntos, proporcionaron una perspectiva amplia y matizada sobre los efectos de la crisis en las poblaciones de los países en desarrollo, incluidos los sectores más vulnerables de la población, y sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio. También proporcionaron información sobre iniciativas dirigidas a colaborar bajo la coordinación de los gobiernos nacionales para contribuir a responder a los múltiples problemas que enfrentan los países.
Prácticamente todos los oradores expresaron su acuerdo con que las Naciones Unidas desempeñaran una función central en las actividades de seguimiento.
Hemos escuchado reiterados llamamientos a que la comunidad internacional cumpliera su “deber” de concentrarse en la satisfacción de las necesidades de personas pobres y vulnerables, teniendo debidamente en cuenta cuestiones como la del género.
Se ha manifestado un fuerte apoyo al derecho de los países en desarrollo a tomar medidas extraordinarias coherentes con la naturaleza extraordinaria de la crisis, por ejemplo, la ampliación de los planes de estímulo y de protección social, y el control de los flujos de capital, para proteger a sus sociedades y preservar sus objetivos de desarrollo.
Se ha expresado gran preocupación respecto de los considerables riesgos que plantea el crecimiento de la deuda pública y empresarial, y de la necesidad de evitar que se produzca una nueva crisis de la deuda.
Hemos escuchado reiterados llamamientos a que las iniciativas regionales nuevas y antiguas formen parte de una visión pluralista del futuro orden económico internacional.
Excelencias, las decisiones y recomendaciones incluidas en el documento final reflejan en un grado significativo el llamamiento que hemos escuchado. Por tanto, habría que aumentar la coherencia, legitimidad y eficacia para que estas decisiones y recomendaciones se cumplan, de conformidad con el espíritu de la Conferencia.
Por todos estos motivos, y por otros, nuestra declaración final cumple las condiciones para ser un documento y plan de acción adecuados a estos tiempos. .
Inspirémonos entonces en esta labor y mantengamos el mismo sentido de urgencia y compromiso cuando llevemos a la práctica este audaz marco nuevo. Asumimos con solemnidad y con gusto estas responsabilidades y obligaciones.
Pido a todos ustedes que mantengan su sentido de compromiso y que contribuyan plenamente a la labor que nos espera.
Me complace ahora declarar clausurada esta Conferencia.
Gracias.

Ban Ki–moon, secretario general de la ONU, durante reunión en China


Ban Ki--moon,secretario general de la ONU, durante reunión en  China