ANÁLISIS A FONDO. J. Francisco Gómez Maza. LOS CONSEJOS DE GURRÍA; LOS 300 Y PEÑA NIETO


Celebración Seminario OCDE

Celebración Seminario OCDE (Photo credit: Rafael Gómez Montoya)

Zedillo at the World Economic Forum 2009

50º Aniversario OCDE

50º Aniversario OCDE (Photo credit: Gobierno de Chile)

MAR 11-09-12 FRANCISCO GÓMEZ MAZA

ANÁLISIS A FONDO: LOS CONSEJOS DE GURRÍA

  • · El tamaulipeco plantea a EPN lo que quiere la OCDE
  • · Estrecha cooperación para “enderezar” la economía

Los amarres de Peña Nieto llegaron ayer a las superestructuras que dan línea a los gobiernos de los países periféricos. El presidente electo firmó con la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (la OCDE) una carta de intención para que su equipo económico sea asesorado por ese organismo mundial en la conformación de políticas públicas que le permitan abatir el desempleo y la desigualdad. Este objetivo es el que se ha trazado el líder del gobierno que asumirá el poder el próximo primero de diciembre. Un ambicioso objetivo que ha sido planteado por todos los gobiernos desde hace muchos sexenios, pero que hasta ahora nadie ha conseguido y menos con los lineamientos de las leyes de la oferta y la demanda.

Ayer martes, nuevamente en un lujoso hotel de ciudad de México, ante un exclusivo y reducido grupo de personalidades del poder económico y político, y un montón de periodistas, se realizó la ceremonia de la firma del acuerdo, que suscribió al alimón con Peña Nieto el secretario ejecutivo de la OCDE, el mexicano José Ángel GurríaTreviño, quien habló o con la autoridad que le da ser mexicano, o como un futuro miembro del gabinete económico. Se ha rumoreado que el tamaulipeco podría ser designado por Peña Nieto como secretario de Hacienda y Crédito Público, que no lo haría mal dentro del esquema neoliberal de los gobiernos de México, a partir del presidente Miguel de La Madrid Hurtado. Tiene carrera en el sector hacendario y, sobre todo, en los procesos de negociación con las instituciones supranacionales y con el sistema bancario internacional. Y ya lleva seis años al frente de la OCDE, originalmente integrada por los países industrializados.

El dirigente del organismo de cooperación supranacional le entregó al presidente electo un primer estudio socioeconómico, elaborado por los economistas de la organización, que luego de un diagnóstico de la situación económica social del país, plantea “mejores políticas para un desarrollo incluyente”.

Obviamente que el estudio de la OCDE destaca los logros del gobierno panista en el área de la macroeconomía: finanzas públicas sanas, inflación controlada, crecimiento que duplica el de la OCDE, un sistema bancario bien capitalizado, una red de acuerdos comerciales con 44 países y mejoras regulatorias que favorecen los negocios. Si no hay duda. El gobierno del empleo ha tenido enorme éxito en su política macro. En lo que ha fracasado es en lograr una economía justa, porque al entender del escribidor, economía que no sólo no crea empleos para los trabajadores, sino que destruye puestos de trabajo, es un fracaso, aunque los ganadores sean el gobierno y las clases dominantes.

Y en estos menesteres, Gurría Treviño tiene toda la experiencia del mundo para asesorar, ya sea desde la OCDE, o de manera personal, al nuevo gobierno de México. El secretario ejecutivo del organismo mundial tiene una extensa carrera en la administración pública, sobre todo en el sector financiero y hacendario; inclusive fue ya rector de la política hacendaria y crediticia, como secretario de Hacienda en el gobierno del priísta Ernesto Zedillo Ponce de León.

La OCDE – digamos Gurría – trabajará, como lo hace con todos sus países miembros, en asegurar para México el modelo de crecimiento económico de libre mercado, impuesto ad ovum por los economistas manchesterianos del Fondo Monetario Internacional pero, como lo aclara Peña Nieto, “con sentido social”, pues la prioridad que ha manifestado el nuevo mandatario es abatir la pobreza mediante la creación de empleos.

Pero volvamos a la ceremonia de ayer, celebrada en el hotel Camino Real de la colonia Anzures. Al momento de los discursos de rigor, ambos – Peña Nieto y Gurría Treviño – coincidieron en que ya se acabaron los pretextos para que “México” no acceda a un mayor y mejor crecimiento económico.

Ambos estuvieron de acuerdo también en que se acabó el tiempo para que la economía nacional logre privilegiar la productividad y la competitividad, para ser alguien en el concierto de las naciones. Competitividad y productividad, dos palabrejas que este escribidor ha venido escuchando de boca de todos los políticos dedicados a manejar el sector económico, por lo menos desde hace unos 30 años, cuando México cayó en la primera y terrible crisis de pagos en 1981, cuando las arcas de la nación se quedaron vacías. Y vacías porque ni siquiera para los billetes de avión había para que los negociadores viajaran a Washington, Nueva York o Basilea.

Pero Peña Nieto retoma el viejo discurso. Más le vale que en los seis años que tiene de oportunidad logre aggiornarlo y sobre todo convertirlo en realidad. Y no se quede como Felipe Calderón, que de proponerse como el presidente del empleo, terminó en presidente de la sangre y de la muerte, dejando a media calle y en calzones a una legión de trabajadores sin empleo, y a otros muchos millones con salarios injustos y sumidos en la pobreza.

En fin, que ayer Peña Nieto cerró otro círculo. Sinceramente le deseamos que logre sus objetivos de poner las condiciones para que el éxito económico no sólo sea para los detentadores del capital, sino que los beneficios de la riqueza creada se redistribuyan entre todos. Hasta ahora, ningún gobierno, y menos los del PAN, lo han logrado, a pesar de las promesas y los compromisos. Peña Nieto se ha comprometido con muchas cosas. Existe la duda de que cumpla. La mula no era arisca… Pero mejor veremos y diremos.

analisisafondo@cablevision.net.mx

Francisco Gómez Maza

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Lunes 10-09-12

FRANCISCO GÓMEZ MAZA

ANÁLISIS A FONDO: LOS 300 Y PEÑA NIETO

  • · Un amarre político con los dueños
  • · Brilló el de la sonrisa socarrona

Los jardines y el llamado Palacio Central del Museo Nacional de Antropología e Historia se vistieron de gala, la tarde de ayer lunes. El presidente electo Enrique Peña Nieto tuvo un convivio con lo “más granado” de México, con la creme de la cremeempresarial, académica, artística, institucional, política y mediática, que con su sola presencia dio su apoyo total al próximo inquilino de la residencia presidencial de Los Pinos. Un encuentro con “Los 300 líderes de México 2012”.

Un amarre más importante para Peña Nieto que todos sus encuentros con los sectores populares (el me dirá que no), porque significa el sustento de su gobierno y de sus políticas públicas en materia económica, política y social, bajo los dictámenes del mercado libre. Hombres y mujeres de las clases dominantes arroparon al joven mandatario electo.

Los medios informativos, la prensa escrita, la radio, la televisión, el “periodismo” digital, comisionaron a sus reporteros, fotógrafos y camarógrafos, que testificaron el encuentro en un sitio histórico, que muestra al mundo la riqueza arquitectónica y cultural, del México precolombino, blindado hasta las cachas por soldados del Estado Mayor Presidencial.

Los asistentes degustaron bocadillos, aguas frescas, refrescos y hasta un poco de alcoholes, pero poquito, antes de acceder, con riguroso gafete de invitados, al área donde serían homenajeados los 300 y los intelectuales dieran sus consejos al nuevo presidente, el Palacio Central del Museo.

Entre los “300” fueron incluidos hombres del billete grande como José Zozaya, Fréderic García, Carlos Canales, José Manuel Madero y Pedro Padierna, así como los siete gobernadores recién electos: Jorge Aristóteles Sandoval, de Jalisco; Miguel Márquez Márquez, de Guanajuato; Luis Graco Ramírez Garrido Abreu, de Morelos; Manuel Velasco Coello, de Chipas; Rolando Zapata Bello, de Yucatán; Arturo Núñez Jiménez, de Tabasco, y el gobernador del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera.

Asistieron flanqueando a Peña Nieto, personalidades como Pedro Joaquín Coldwell, presidente nacional del PRI; Miguel Ángel Osorio Chong, ex gobernador de Hidalgo y coordinador de política social y seguridad pública del equipo de transición; el joven economista Luis Videgaray, el hombre fuerte del presidente electo (quien ha tenido que aclarar que jamás será el diabólico parlanchín, afrancesado, de José Córdova Montoya, quien prácticamente gobernó México en el sexenio salinista).

Apareció también por las carpas de lujo montadas sobre el césped del Museo la satanizada maestra chiapaneca Elba Esther Gordillo Morales; el presidente del Instituto Federal Electoral, Leonardo Valdés Zurita, y – ¡no podía no estar ahí! – el mismísimo diablo de San Jerónimo, Carlos Salinas de Gortari, el de la sonrisa burlona y socarrona, que acaba de declarar que sólo se la podría quitar con una cirugía.

La dirigencia del Partido de la Revolución Democrática, con Jesús Zambrano Grijalva a la cabeza, se apersonó también, luego de que quedó definida su raya con el “radical” ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador. En el encuentro de los 300 líderes de México.

Gerardo Gutiérrez Candiani, dirigente del Consejo Coordinador Empresarial (la cúpula de cúpulas del poder económico); Federico Reyes Heroles, presidente rector de Transparencia Mexicana, y Alejandro Ramírez, presidente de la cadena de las salas Cinépolis, eufóricos, hablaron de un frente común de todos los sectores en favor del avance del país.

Reyes Heroles resaltó “el importante avance” que se está dando con la iniciativa presentada por Peña Nieto para combatir la corrupción.

Estuvieron presentes Víctor Flores, dirigente de los ferrocarrileros, y hasta “El Santo”, el enmascarado de plata. Pero el ex presidente Salinas, con su cabeza rapada y su risa histriónica, opacó casi todo, hasta la presencia de los miembros del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales.

Peña Nieto les habló de sus propósitos, promesas y compromisos de principios de sexenio, en materia de combate a la corrupción, trasparencia y rendición de cuentas, que durante su mandato será obligación no sólo del gobierno federal, sino de los gobiernos estatales y municipales.

Al respecto, Peña Nieto asistió a la reunión con “Los 300”, luego de que al medio día, en una ceremonia celebrada en el hotel que antes se llamaba Nikko, enfrente del Auditorio Nacional, entregó a los senadores priístas, pastoreados por Emilio Gamboa Patrón, la iniciativa de reformas constitucionales en materia de trasparencia, que tendrán que discutir y aprobar los padres conscriptos a partir de hoy martes, para que luego sea discutida por la Cámara de Diputados.

En realidad, el encuentro en los jardines del Museo fue algo así como una ceremonia de reconocimiento a los 300 líderes más influyentes de México del año 2012, organizada por la revista Líderes Mexicanos. Y aprovechada para rendir pleitesía a Peña Nieto.

analisisafondo@cablevision.net.mx

Francisco Gómez Maza

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