ANÁLISIS A FONDO. J. Francisco Gómez Maza. LA MEDIOCRIDAD DEL EMPLEO


DOM 21-10-12

FRANCISCO GÓMEZ MAZA

ANÁLISIS A FONDO: LA MEDIOCRIDAD DEL EMPLEO

·      La reforma laboral no creará empleos

·      Ni menos mejorara la vida del empleado

Mientras la mayoría priísta y panista del Congreso se apresta a reformar el marco legal para privilegiar la productividad y la competitividad de la economía mexicana, no se vislumbran visos de mejoría en la economía de los trabajadores. Y la reforma laboral, aunque pague por hora trabajada, no cambiará el maltrecho estado de cosas. Las cifras del comportamiento laboral son mediocres. El panorama a veces parece muy desalentador.

La falta de oportunidades de ocupación en la economía formal (la que paga impuestos al erario), o los insatisfactorios niveles salariales, hacen que una considerable porción de trabajadores demandantes de empleo pasen a engrosar las filas de la economía subterránea o informal (la que no paga millonadas en impuestos).

A septiembre pasado, por ejemplo, de acuerdo con el más reciente reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la Tasa de Ocupación en el Sector Informal (TOSI) significó casi el 30 por ciento de toda la población ocupada (¿50 millones? Es mucho). En septiembre de 2011 fue de casi 29 por ciento.

Es importante recalcar que el INEGI señala que la TOSI se refiere a todas las personas que trabajan para unidades económicas (digamos empresas) no agropecuarias, operadas sin registros contables y que funcionan a partir de recursos del hogar, o de la persona que encabeza la actividad, sin que se constituya como empresa, de modo que la actividad en cuestión no tiene situación identificable o independiente de ese hogar o de la persona que la dirige y que, por lo mismo, tiene a concretarse en una muy pequeña escala e operación.

Pero veamos la gráfica de la población ocupada, elaborada por los economistas del INEGI como si fuera un pastel:

De 100 sólo 5 se declararon empleadores, esos pequeños “empresarios”, que contratan ayudantes en sus micronegocios. Aquellos que declararon trabajar sin ninguna remuneración fueron 6. Los que trabajan por cuenta propia: 23. Y la mayor porción de la torta, o sea los trabajadores subordinados y remunerados estuvo integrada por 66 trabajadores.

El INEGI sólo levanta la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para conocer el panorama estadístico del mercado laboral; no se refiere a las condiciones económicas y sociales. Pero han de saber que son precisamente los trabajadores subordinados y remunerados los que viven en las peores condiciones económicas y sociales.

A una muy importante proporción de los trabajadores que goza de un empleo, éste le sirve sólo para sobrevivir. No tiene contrato laboral por escrito; percibe salarios injustos; es pagado por honorarios; no tiene seguridad social, ni otras prestaciones como vacaciones. Pero es tanta la necesidad, que muchos de los muchos se conforman con tener trabajo sin importarles construir un andamiaje social que les permita no pasar penurias cuando han concluido su ciclo biológico de económicamente activos.

Las cifras de la Tasa de Trabajo Asalariado (TTA), si no se analizan y profundizan, resultan engañosas. Desde el criterio meramente estadístico, la TTA, que representa a la población que percibe de la unidad económica para la que trabaja un sueldo, salario o jornal por las actividades realizadas, aumentó – digamos que aumentó – de 61.59 a 62.35 por ciento respecto de la población ocupada.

Otro indicador relevante dado a conocer por el INEGI es lo que se denomina Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación (TCCO). Éste es un indicador de condiciones inadecuadas de empleo, desde el punto de vista del tiempo de trabajo, los ingresos, o una combinación insatisfactoria de ambos, y resulta particularmente sensible en las áreas rurales.

La TCCO incluye a las personas que se encuentran trabajando menos de 35 horas a la semana por razones ajenas a sus decisiones, más las que trabajan más de 35 con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo, y las que laboran más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos. Pues la tasa se incrementó de 11.2 por ciento a 11.8 entre septiembre del año pasado y septiembre de 2012.

Y para rematar, la Tasa de Ocupación Parcial y Desocupación, que considera a la población desocupada y la ocupada, que trabajó menos de 15 horas a la semana, se ubicó en 12.05 por ciento, confrontándola con la Población Económicamente Activa. Según la ENOE,  el 60 por ciento de la población de 14 años para arriba es económicamente activa. No hablaremos en millones, para no seguir atiborrando cifras. Y que de la PEA, ¡el 95 estuvo ocupado! Sólo que no se dice en qué condiciones estuvo ocupado, como ya lo mencionamos arriba.

En fin, que este panorama es el que pretenden cambiar tanto el Saliente como el Entrante, y los diputados y senadores. Ni yendo a bailar a Chalma. La economía no se reactivará por decreto, ni por las reformas estructurales tan cacareadas por los voceros del capitalismo salvaje, desde el Fondo Monetario Internacional, pasando por el señor Ángel Gurría, de la OCDE, y menos por la palabra de los políticos mexicanos. Mientras, la población que tiene empleo sigue subsistiendo muy lejos de los estándares de una vida de buena calidad.

analisisafondo@cablevision.net.mx

Francisco Gómez Maza

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