La Biblioteca de Arcadia. Por Norma L. Vázquez Alanís


(Proporcionado por Salvador Flores LLamas)

La Biblioteca de Arcadia

El otro lado de la historia, en El artillero de Maximiliano

Por Norma L. Vázquez Alanís

El general decimonónico Manuel Ramírez de Arellano es uno de los muchos militares catalogados por la historia de México como “traidores” por haber defendido hasta sus últimas consecuencias la causa conservadora.

Más, para reivindicar la imagen de este personaje proveniente de una familia de tradición castrense, el historiador y periodista Luis Reed Torres narra su vida en el libro ‘El artillero de Maximiliano’ y comenta que estudió en el Colegio Militar, donde conoció e hizo amistad con el también imperialista Miguel Miramón.

En este volumen, Reed Torres ofrece un panorama del México del siglo XIX, periodo en el que se dio un violento choque ideológico entre el conservadurismo y el liberalismo, a través de un relato cronológico sobre Ramírez de Arellano, “un individuo casi desconocido, que a la luz de su archivo y de sus escritos cobra una importancia inusitada”, señala el autor.

Se trata de una minuciosa investigación histórica documental de la trayectoria del militar, quien fue uno de los cadetes participantes en la defensa del Castillo de Chapultepec durante el ataque de los invasores estadounidenses y artillero de excepcionales características, además de ideólogo e intelectual.

En una edición de autor (504 páginas, primera edición, 2012) Reed Torres hace un recuento del desempeño militar de Ramírez de Arellano, quien en el sitio de Querétaro en 1867 se destacó como artillero en jefe al servicio del imperio, aunque explica el autor que le fue imposible dar a conocer por lo menos algunos datos sobre la vida privada de su personaje porque en los documentos consultados no aparecieron referencias en ese sentido.

En su expediente militar solamente consta que permaneció soltero, apunta el autor, y lamenta no haber podido captar también al hombre, más allá del artillero e ideólogo. Ramírez de Arellano murió expatriado en Roma, Italia, el 10 de diciembre de 1877 a los 45 años, víctima de la llamada “fiebre romana” provocada por la picadura de un mosquito de los pantanos que por entonces infestaban la Ciudad Eterna.

Esta obra monumental en la que se presentan numerosos hechos políticos y militares de trascendencia en esa época, está basada fundamentalmente en el expediente que de Ramírez de Arellano custodia el Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa Nacional, en fuentes bibliográficas primarias del siglo XIX virtualmente desconocidas o poco manejadas, así como fuentes hemerográficas diversas y en los manuscritos del propio biografiado, escribe su autor en la Introducción.

Y es que ‘El artillero de Maximiliano’ revela la dedicación de Reed Torres para investigar de manera exhaustiva a su personaje, pues además del expediente militar consultó numerosas publicaciones de la época y libros que han permanecido en el olvido o el desinterés de otros historiadores.

Maximiliano tenía en alta estima a Ramírez de Arellano y apreciaba mucho sus conocimientos, escribió el historiador y diplomático de la época Francisco de Paula de Arrangoiz -citado por el autor- al narrar que durante el sitio de Querétaro el emperador consultó su opinión sobre el plan propuesto por Leonardo Márquez (sanguinario enemigo de los liberales) para romper el sitio.

El artillero en jefe le expuso a Maximiliano lo inoperante y peligroso de intentar ese plan. Al exponer sus razones manifestó que “ejecutar una retirada sin enemigo a la vista no implicaría desde luego problema alguno, pero que con 25 mil republicanos rodeando la plaza, constituiría el primer paso que damos hacia la derrota”.

En esta larga batalla el ejército imperial siempre contó con parque suficiente para sus diversas bocas de fuego, gracias a que Ramírez de Arellano improvisó fábricas de salitre y de pólvora, dos fundiciones de proyectiles para lo que utilizó las campanas de las iglesias, así como balas y granadas, además de los talleres necesarios, asienta Reed Torres en su libro.

Perdida la plaza por los monárquicos, Ramírez de Arellano logró escapar de los republicanos de manera novelesca; estuvo escondido en una cervecería, después en una casa donde lo visitaban su madre y algunos amigos, y en noviembre pudo embarcarse al extranjero disfrazado de cochero, por el puerto de Veracruz. Inicialmente fue a La Habana y luego a París y a Roma, donde murió.

Post Scriptum:

Considerado uno de los principales escritores del revisionismo histórico de México, Luis Reed Torres estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y es autor de numerosos artículos sobre historia, política y economía publicados en diversos medios impresos como El Sol de México, El Heraldo, Excélsior e Impacto.

Es autor de varios libros entre los que destacan ‘El periodismo en México, 500 años de historia’, ‘Ocho años en la Historia de México’, ‘El almirante de las mil nacionalidades’. Ensayo sobre el verdadero origen de Cristóbal Colón, ‘El general Tomás Mejía frente a la Doctrina Monroe’, ‘Los restos de don José María Morelos y Pavón’, ‘El panteón del Tepeyac y sus residentes’ y ‘Episodios desconocidos de México’.

Ha sido catedrático de Historia del periodismo mexicano y conferenciante en diversos foros culturales tanto en México como en el extranjero. También ha impartido diplomados sobre Historia de México a profesores en la UNAM.

Reed Torres se caracteriza por su acuciosidad en la investigación y ha consultado diversos archivos y bibliotecas en busca de materiales inéditos para sus trabajos históricos. Entre ellos, los archivos General de la Nación, Histórico de la Secretaría de la Defensa Nacional, de la Secretaría de Relaciones Exteriores, del Instituto de Investigaciones José María Luis Mora, del Centro de Estudios de Historia de México CARSO, el Fondo Reservado de la Universidad Autónoma de Nuevo León, la Biblioteca Nacional de Francia y la Biblioteca Bancroft de la Universidad de California.

En el periodo 1990-91Reed Torres fue comisionado por el gobierno de México para localizar en Francia los restos desaparecidos de don José María Morelos, de acuerdo con diversas hipótesis que apuntaban en ese sentido.

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