ANÁLISIS A FONDO. J: Francisco G´mez Maza.


MAR 20-11-12

FRANCISCO GÓMEZ MAZA

ANÁLISIS A FONDO: CON OLOR A RANCIO

·        Pero Peña Nieto tiene que espirar aire nuevo

 

·        Cien días para ser un presidente democrático

Sí, don Enrique. Sí. Sus modos recuerdan los modales priístas del compulsivo Luis Echeverría, del contradictorio José López Portillo, del grisáceo Miguel de la Madrid, del maquiavélico Carlitos Salinas, del indeciso Ernesto Zedillo.

Claro que esto no quiere decir que usted sea compulsivo, contradictorio, grisáceo, maquiavélico y menos indeciso. Sólo que sus decisiones espiran aquellos aires, aquellos aromas. Es una digresión histórica porque fui testigo de esta historia prácticamente desde que usted vio la luz del mundo.

Es como viajar en la fantasiosa máquina del tiempo y escuchar el mismo lenguaje de siempre, el maclujiano lenguaje que, en este caso, no es el medio, por aquello de McLuhan de que el medio es el mensaje.

Entonces, habrá quedarle a usted el beneficio de la duda, pero sólo por los primeros cien días de su aún no inaugurada administración. Cien días en los que usted puede reafirmar sus propios modos, sin el contagio de aquellos priístas con los que no quiere usted compaginar, recordando que, en innumerables momentos de su campaña, lo reiteró: que su triunfo no es el retorno de los brujos, de aquel pasado ominoso que le valió al PRI ser “sacado a patadas” de Los Pinos por Vicente Fox, sino de un nuevo y democrático gobierno tricolor.

Tan sólo hay que retrotraernos al 20 de mayo, unas 48 horas después de que ocurrieron aquellas multitudinarias manifestaciones callejeras antipeñistas del ahora moribundo #YoSoy132, en su pleno apogeo político electoral, cuando reunido con intelectuales, activistas y empresarios presentó aquel ya histórico – cómo se pasa la vida, cómo se viene… – manifiesto de 10 puntos en los que especificaba los principios políticos con los que buscaría ser un “presidente democrático”.

Esta percepción con sabor a PRI rancio vuelve a manifestarse en estos días, cuando las cámaras están a punto de pavimentar una “Vía Rápida” para aprobar las iniciativas que a través de las bancadas de su partido, el PRI, presentó usted para reformar la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y crear la Comisión Nacional contra la Corrupción, dos intentos de desfacer los entuertos de la administración panista en materia de control político y de seguridad pública – cuánta sangre, muerte, dolor y llanto hay que desterrar de este país hecho caca – que ha llevado al extremo increíble de casi “institucionalizar” el Estado paralelo de los poderes fácticos del narcotráfico y el crimen organizado.

Las reformas de marras tienen que estar “planchadas” – bueno, ayer ya lo estaban por el líder de la mayoría, Manlio Fabio Beltrones -, aprobadas y promulgadas antes del 31 de diciembre, para que pueda usted tomar posesión en alfombra roja y camino despejado, con un gabinete de “lujo”.

La recuperación de la Secretaría de Gobernación como la súper secretaría, que fue en el pasado priísta, pudiera ser un retorno al autoritarismo de aquellos temibles policías políticos que persiguieron, encarcelaron y asesinaron a multitud de opositores del priísmo, o de la patria, como justificó Gustavo Díaz Ordaz en pleno 1968. Pero no quiero caer el paranoias. Los demócratas del PRI – conozco y me felicito de la amistad de muchos – y más los de la izquierda, esperan que no lo sea. Y estoy seguro de que usted, don Enrique, no lo está planeando así.

Lo confirmó casi a la media noche del lunes – me llegó la trascripción casi a las 2:00 horas de ayer – don Felipe Solís Acero, coordinador jurídico de su equipo de transición – también viejo amigo -, explicando a los integrantes de la Comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados el contenido de la iniciativa de reforma administrativa, que será dictaminada hoy por ellos y “discutida” y aprobada en el pleno del jueves por la mayoría priísta, verde, elbista y panista, muy a pesar de los cuestionamientos – nada despreciables, por cierto – de los partidos de izquierda (PRD, PT y MC), que ni yendo a pedir ayuda a López Obrador harían mayoría.

“Lo digo de manera muy clara: no hay ninguna vuelta al pasado, porque las circunstancias actuales del país impiden cualquier posibilidad de que eso ocurra”, expresó a voz en cuello el político tamaulipeco. Y abundó:

¿Quién podría hoy suponer que hay un Poder Legislativo obsecuente con el Poder Ejecutivo, que pudiese hacer factible que se produzcan circunstancias como las que aquí se han planteado?

¿Quién podría suponer que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que el Poder Judicial de la Federación, pudiera ser obsequioso de no calificar rigurosamente –por la vía de las acciones de inconstitucionalidad o de las controversias constitucionales o de los amparos — acciones que contravengan la convivencia armónica y política entre los mexicanos, o que atenten contra los derechos humanos de los gobernados?

Porque hoy existen, además, medios de comunicación vigilantes, actuantes, con plena independencia, con plena autonomía que, estoy seguro, serían vigilantes de que no ocurran excesos en el ejercicio de las atribuciones que competen a las autoridades públicas.

Eso dice don Felipe. Pero mejor veremos y diremos cuando haya cumplido los primeros cien días de administración.

analisisadondo@cablevision.net.mx

Francisco Gómez Maza

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