MOSAICO, 10-I-013


Martínez Campos, 10/I/013

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 10 de Enero.-  BIEN RECUERDO LAS que para mi eran (y son al recordarlas)., gratas  y fundantes experiencias en mis recorridos por la campiña ziquitarense (para quien no sepa, de Ziquítaro, el ombligo del mundo dicho sea de paso, je je je). Recorrer caminos, veredas ya hechos por el caminar de otros, contemplando praderas, marañas y mogotes floridos, en tiempo de aguas, o eriales, peñascales y suelos polvorientos durante las secas. Pero no dejaba de ser también gratificante salirse del esquema y caminar a campo traviesa, seguro del terreno que se exploraba o el que se recorría, sorteando los peligros de bichos, pedruscos traicioneros o rendijas amenazantes. O advertido por el mensajero relámpago, o el trueno previsor que advertían de la hora de regresar a casa. Apoyándome en el  poeta (A. Machado), puedo decir lo del caminante no hay camino, se hace camino al andar. Y diría que aún recorriendo caminos llamados trillados, puede que se logre hacer el propio. Las experiencias personales, por todas partes, así lo indican. Y PARECE QUE los legisladores, quiero pensar que no sólo en el nivel federal, están haciendo camino. Motivados, cierto, por el nuevo liderazgo presidencial que  propone nuevos caminos y ellos también diseñando los propios. Nuevas disposiciones que harán sin duda más funcional nuestro vivir público. Y ya vendrán las reformas de fondo. En nuestra vida pública ya se plantea que los viejos esquemas de izquierda y derecha, tan funcionales para afianzar privilegios y poderes con vocación dictatorial, ya no funcionan. Cierto, viejos caminos, añejas veredas, también se han agotado. EN UN ANTERIOR comentario me aventuré la idea de que las izquierdas, en lugar de practicar tanto la grilla, para buscar posiciones de sus liderazgos o grupos, debieran proponer un nuevo socialismo, no autoritario, no dogmático. Ideas que por oficio se pesca uno aquí, y allá, lo que no es privativo de periodistas. RESULTA QUE DESDE hace años, particularmente de manera intensa en los últimos, la sociedad civil que se mueve y busca nuevos horizontes para salir de la debacle universal, elabora novedosas y ante la crisis, utópicas, realistas propuestas, como la del ecosocialismo. Menciono, algunos de los múltiples ejemplos. En su libro “Ecosocialismo. La alternativa radical a la catástrofe ecológica capitalista”, el brasileño Löwy Michael, hijo de emigrantes judíos vieneses, plantea que el ecosocialismo es “una corriente de pensamiento y de acción ecológica que hace propios los conocimientos fundamentales del marxismo, al tiempo que se libera de sus escorias productivistas. Para los ecosocialistas, la lógica del mercado y de la ganancia –al igual que la del autoritarismo burocrático del extinto “socialismo real”– es incompatible con las exigencias de protección del medio ambiente natural. Al tiempo que critican la ideología de las corrientes dominantes del movimiento obrero, los ecosocialistas saben que los trabajadores y sus organizaciones son una fuerza esencial para cualquier transformación radical del sistema y para el establecimiento de una nueva sociedad, socialista y ecológica. Esta corriente está lejos de ser políticamente homogénea, pero la mayoría de sus representantes comparten ciertos ideales comunes: todos rompen con la ideología productivista del progreso –en su forma capitalista y/o burocrática– y se oponen a la expansión infinita de un modo de producción y de consumo destructor de la naturaleza. Esta corriente manifiesta un intento original de articular las ideas fundamentales del socialismo marxista con los conocimientos de la crítica ecológica”. LEONARDO BOFF, PENSADOR, de mentalidad franciscana (ahora laico), plantea, algunos puntos: “El primero es la superación de la dictadura de la razón instrumental analítica, principal responsable de la devastación de la naturaleza, mediante la incorporación de la inteligencia emocional o cordial, que nos lleva a implicarnos con el destino de la vida y de la Tierra, cuidando, amando y buscando el vivir bien. El segundo es el fortalecimiento mundial de la economía solidaria, la agroecología, la agricultura orgánica, la bio-economía y el eco-desarrollo, alternativas al crecimiento material vía PIB. El tercero es el eco-socialismo democrático que propone una forma nueva de producción con la naturaleza y no contra ella y una necesaria gobernanza global. El cuarto es el bio-regionalismo que se presenta como alternativa a la globalización homogeneizadora, valorando los bienes y servicios de cada región con su población y cultura. El quinto es el buen vivir de los pueblos originarios andinos que supone la construcción del equilibrio entre los seres humanos y con la naturaleza a base de una democracia comunitaria y el respeto a los derechos de la naturaleza y de la Madre Tierra o el Índice de Felicidad Bruta del gobierno de Bután. El sexto es la sobriedad compartida o la sencillez voluntaria que refuerzan la soberanía alimentaria de todos, la justa medida y la autocontención del deseo obsesivo de consumir. El séptimo es el visible protagonismo de las mujeres y de los pueblos originarios que presentan una nueva benevolencia hacia la naturaleza y formas más solidarias de producción y de consumo. El octavo es la lenta pero creciente acogida de las categorías de cuidado como condición previa para una sostenibilidad real. Esta está despegándose de la categoría desarrollo y es vista como la lógica de la red de la vida que garantiza las interdependencias de todos con todos asegurando la vida en la Tierra. El noveno es la penetración de la ética de la responsabilidad universal, pues todos somos responsables del destino común, el nuestro y el de la Madre Tierra. El décimo es la recuperación de la dimensión espiritual, más allá de las religiones, que nos permite sentirnos parte del Todo, percibir la Energía universal que todo penetra y todo sostiene y nos hace cuidadores y guardianes de la herencia sagrada recibida del universo y de Dios. Todas estas iniciativas son más que semillas. Son ya brotes que muestran la posible floración de una Tierra nueva con una humanidad que está aprendiendo a responsabilizarse, a cuidar y a amar, lo que afianza la sostenibilidad de este pequeño planeta nuestro”. (www.silviano.wordpress.com).

(La Piedad. De las terroneras y pedregales nacen flores. Fotos de Silviano)

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