Un diccionario de “modismos” mexicanos…con términos ‘demodé’. Por Norma L. Vázquez Alanís


(Proporcionado por Salvador Flores LLamas)

Constelación Andómeda

Un diccionario de “modismos” mexicanos… con términos ‘demodé’

Por Norma L. Vázquez Alanís

 

Ni duda cabe que estamos quedando ‘demodé’ si, al conversar con alguien de otra generación, pone cara de “¿qué dijo?” cuando le soltamos una de aquellas sonoras palabras que oíamos en boca de nuestras madres, quienes a su vez las habían aprendido de nuestras abuelas… y lamentablemente nos damos cuenta de que cayeron en desuso, vaya usted a saber si desde hace muchos lustros sin que nos diéramos cuenta.

Porque hoy los jóvenes, y los no tanto, han reducido su vocabulario a unas pocos vocablos, la mayoría de los cuales son, por cierto, términos extranjeros aportados por la tecnología global de comunicaciones, tales como hashtag, gadget, trending topics, Wi-Fi, iPad, iPhone, X-Box, Blu-ray o retwitt.

Datos de la Fundación del Español Urgente (Fundeu), basados en un estudio de la Academia española de la lengua, revelan que los jóvenes hoy día utilizan algo más de 240 palabras, es decir el 25 por ciento de las que usa un hispanohablante promedio, que emplea entre 500 y 1000 de las más de 100 mil que tiene el castellano.

Es una lástima que de un idioma tan rico y vasto se estén perdiendo términos por el desuso… o la ignorancia, porque como señaló Pedro Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras, en un reportaje publicado hace tiempo en el diario La Nación: “Cuando no hay capacidad de expresión, se achica el pensamiento. Lo vemos todos los días con jóvenes que no leen, que no saben escribir correctamente y terminan con un lenguaje empobrecido”.

Y la consecuencia natural del bajo nivel de lectura, es el desconocimiento de palabras que antaño eran de uso cotidiano y todo mundo las comprendía.

Ahora, a los que pertenecemos a generaciones muy antiguas sólo nos queda recordar y recrear nuestros oídos, o tal vez leer en alguna novela costumbrista, con esas expresiones que formaron parte de nuestra formación cultural, como antiparras, asentaderas, chilpayates, cubil, cataplasma, chirivitil, choya, cacomiztle, entesijos, esquilmar, fodongo, huehuenche, jauja, malora, mequetrefe, melindres, oquis, pachorra, palique, papujado, pazguato, popoff, rascuache, rebumbio, runfla, sainete, sorrajar, tentempié, tragaldabas, vaquetón, zaguán o zangoloteo, por citar algunas.

Cómo borrar de la memoria que nuestras madres o abuelas decían: mocoso, ve al estanquillo a traer azúcar… mira, pobrecita, tiene patitas de chichicuilote… ya, niños, estense quietos, parece que tienen chincual… espérame, voy por mi chipiturco… esa mujer habla como tarabilla.

Pero como dice el ancestral adagio: a las palabras se las lleva el viento y a todos esos términos tan nuestros, se los llevaron los aires del olvido.

Aunque si a usted, lector, le interesa recuperar esos términos evocativos y saber exactamente qué significan y cómo se emplean, puede buscarlos en el Diccionario de modismos mexicanos, de Jorge García Robles, publicado en 2012 por Editorial Porrúa (353 páginas, que incluyen una extensa bibliografía); además el autor cita ejemplos de su uso en obras como Los bandidos de Río Frío de Manuel Payno, El periquillo sarniento de José Joaquín Fernández de Lizardi o Hasta no verte, Jesús mío de Elena Poniatowska.

 

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