Pensamiento secular, religioso y tolerancia en la “nueva era maya”. Sergio Rubén Soto


(Tomado de ATRIO)

Pensamiento secular, religiones y tolerancia

Redacción de Atrio, 27-Enero-2013

De Argenpress Cultural tomamos también hoy una reflexión que pretende ser global. Tanto que el autor la pone en como pórtico del nuevo ciclo en el calendario maya.  Sea lo que sea, muchos experimentamos que las creencias y normas peopugnadas por las grandes religiones están decayendo porque en en sus mismos seguidores se impone la fe en lo absoluto de cada ser humano, sin necesidad de seguir todas esas creencias y normas por las que las religiones han luchado tradicionalmente entre sí. Y eso es espernzador. El entorno secular y relativizador de las creencias es lo más saludable para que crezca la verdadera fe.

Pensamiento secular, religioso y tolerancia en la “nueva era maya”

Sergio Rubén Soto (Desde Costa Rica. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En el marco de la conmemoración del final de la era maya regida por el Quinto Sol (Nahui Ollin), nos ha parecido oportuna una reflexión en torno a uno de los acontecimientos sociales más interesantes que está tomando fuerza en el panorama contemporáneo mundial, justamente en estos primeros años del nuevo ciclo solar maya. Mientras aparece en forma más o menos solapada la confrontación entre los valores religiosos enquistados en las grandes culturas contemporáneas, (hindú, confuciana, cristiana y mahometana)[1], al mismo tiempo y, como acostumbran decir ahora, “transversalmente” a estos enfrentamientos, aparece la confrontación entre el pensamiento mágico religioso y el pensamiento secular científico.

Si bien es cierto que dependiendo de los preceptos fundacionales de cada una de estas religiones, la confrontación con el pensamiento secular y científico es más o menos penosa y provocadora de conflictos sociales, lo cierto es que de una u otra manera, esta confrontación interactúa con la primera, esto es, con la confrontación entre valores y preceptos, generando cambios en las estructuras sociales contemporáneas.

Estas dos contradicciones activas en el interior de estas organizaciones, son pues, como se ha dicho, unas de las principales determinantes de la dinámica social de nuestras sociedades.

Así, la primera, la originada en las confrontaciones por algunos preceptos entre las distintas religiones, generará conflictos sociales importantes entre pueblos y al interior de los pueblos. Y seguramente será la más virulenta en estos primeros años.

No obstante, curiosamente, la otra confrontación que pudiera parecer como engendradora de violencia y conflictos, y que de hecho así lo ha sido particularmente dentro del judaísmo, del cristianismo, y del islam durante muchos años, en este momento está actuando como una contra tendencia, o cuando menos, como una intercesora; al relativizar la importancia de los credos y preceptos religiosos en el desarrollo de la actividad social práctica y cotidiana.

Con el crecimiento del agnosticismo y del ateísmo, o, en general, del pensamiento secular y el comportamiento social asociado, las confrontaciones por credos y dogmas se debilitan en el marco de una sociedad que, deja de ser así ingenuamente homogénea, para convertirse en una sociedad plural, abierta y necesariamente condescendiente y tole rante.

El debilitamiento de los fundamentalismos religiosos por medio de la menor presencia del pensamiento religioso en el comportamiento cotidiano de los individuos, nos parece que es un elemento fundamental en el aplacado de los conflictos dogmáticos. La construcción colectiva de una moral secular, inculcada como responsabilidad cívica, como reconocedora de derechos fundamentales de los seres humanos y como expresión de empatía con la vida y la naturaleza, puede abrir las puertas para mucho.

En el marco de esta nueva fundamentación del comportamiento social, los individuos proclives a los sentimientos por lo trascendental-espiritual encontrarán un espacio más apropiado para desarrollarlos sin las pasiones que desata la lucha por el poder temporal y la imposición de sus creencias…, al fin y al cabo, las principales religiones comparten un conjunto grande de preceptos que las acerca y que, una vez liberadas de la tensión por el poder que las separa, pueden servir para inaugurar una nueva era dotando a la humanidad de un espacio unificado para el solaz espiritual.

¿Será esa, entonces, la promesa de la era regida por el sexto sol maya? ___________________

[1] Mencionamos al Confucianismo como la fuente originaria de otras religiones y movimientos espirituales de oriente, entre ellos, desde luego, el Budismo y el Shintoismo, para citar los más extendidos.

Sergio Rubén Soto es Profesor jubilado de la Escuela de Sociología de la Universidad de Costa Rica.

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