DON SAMUEL AGUIÑIGA DUARTE. Silviano Martínez Campos


DON SAMUEL AGUIÑIGA DUARTE. Silviano Martínez Campos.

PADRES DE MÁS DE CUATRO. Silviano Martínez Campos


(De EL TALLER, de la Enciclopedia Libre

Universal en Español). Fotos del recuerdo, de

Silviano.

FANT.27.- PADRES DE MAS DE CUATRO

Martínez Campos, 10/III/96                                

GUIA

[editar] PADRES DE MAS DE CUATRO

Silviano Martínez Campos

“Soy padre de más de 4”, es una expresión popular, entre nosotros, para dar a entender un sentimiento de afirmación que muchas veces raya en la actitud dominadora que llamamos machismo.

“Soy tu padre”, se decía antes, por lo menos entre niños y adolescentes, para dar a entender un cierto ascendiente o una cierta dominación, por lo menos en las querellas un tanto en broma, un tanto en serio, que se dan entre gente menuda.

Y había una canción mas o menos insultante, aunque nadie se escandalizaba por ella puesto que hasta se tocaba en público, la cual giraba en torno al personaje central, el chivo padre, que como todo campesino sabe, es el que encabeza la chivada.

Pero a la protección del padre acudían y acuden los niños pequeños como recurso de defensa cuando no se puede más en sus pequeños pleitos callejeros y esgrimen la consiguiente amenaza: “Le voy a decir a mi papá”.

O cuando se trata de presumir, dicen: mi papá es esto (y sigue la letanía de títulos y cualidades) o mi papá tiene esto ( y sigue la lista de posesiones que desde luego el otro no tiene). Es una nececesidad de asegurarse, en el apoyo del padre propio y a costa del ajeno.

Cuántas consideraciones podrían hacerse con motivo del Día del Padre, festividad realmente nueva, aunque matizada de mercantilismo para balancear la más tradicional y mayormente arraigada del Día de la Madre.

“Pa” y “ma” parecen ser en muchas partes primeros balbuceos de los infantes cuando comienzan a hablar y, según los estudiosos, en por lo menos algunos de los idiomas de nuestra área cultural, es el origen de la palabra padre.

Plantean también los estudiosos como posibilidad el que en una época lejana de la historia hubiera dominado la madre, en lo que se llamó matriarcado, etapa posteriormente sustituida por la del patriarcado, que lleva milenios.

Pero si las mujeres se ponen listas y continúan minando las concepciones vigentes del patriarcado, puede que dicha era no dure mucho. Cuál pudiera ser la direccón que tomen las cosas, nadie sabe; pero tal vez una solución intermedia sea que lleguemos al dominio del hijo, que en muchos casos y familias ya está vigente.
COMIENZAN LAS DIFICULTADES

Pobrecitos padres, cuando no les llueve les llovizna. En una actitud conmiserativa hacia ellos, habría qué considerar el oficio de padre ahora como el más difícil.

Comenzando por los padres solteros muy jóvenes, que pican y corren y, aun cuando no son muchos, los hay. Porque es una verdadera lástima que dejen embarazada a la muchacha y luego no acepten su paternidad. Pero nadie les enseñó a ser padres a edad temprana.

O los padres que sin ser solteros, por azares del destino o a resultas de “una metida de pata”, llegan al matrimonio jóvenes y cuando menos lo espean ya son padres de, ahora sí, más de 4. Cuando al lado de ellos hay a su vez unos padres amorosos y solidarios, no hay problema. Pero cuando se les deja solos a los pobres, ¡Cuántas penalidades!.

A los padres a quienes sin ser muy “chavos” ni muy viejos, los tiempos les han movido el tapete. Nos enseñaron a ser padres de otra manera, con el ejemplo a veces autoritario, a veces complaciente, a veces débil, pero funcionaba.

Mas se vino el gran cambio en nuestro entorno, y ahora parece que las cosas no funcionan. Claro, cuando quiere uno que marchen bien, porque habrá alguien a quien le sea indiferente siquiera que funcionen.

Sin embargo, los padres más atribulados deben ser los de mayor edad, digamos los ancianos. Muchos creen que a ellos de plano se les pasó el tren. Que ya no sirven par nada y aun cuando no tengan ya hijos en edad de crianza, continúan como padres para sus nietos pero ya nadie los toma en cuenta.

Sí señor, se acabó el tiempo en que el anciano era considerado un guía para la familia y una especie de patriarca. Lo que decía era mandato para la familia, pero ahora hasta los nietos lo corrigen y le dicen: “No abuelito, ya no es así, eso era en sus tiempos”.

Una categoría de padres merece especial tolerancia: los padres autoritarios, dominadores y represivos que tenían (o tienen si aún los hay) al hijo como propiedad. Por ellos sí los tiempos pasaron de noche, ya que ignoraban o ignoran que el hijo también tiene derechos y, aun cuando esté obligado al respeto, al amor, no está obligado a la sumisión abyecta, autodestructiva. Y la falta de sumisión es lo que más lastima a los padres autoritarios y por ello sufren cuando el hijo se defiende. Algo incomprensible para dichos padres, por eso merecen tolerancia.


PERO HAY DE PADRES A PADRES

De todas maneras, es muy padre ser padre. Es toda una bendición el haber recibido el don de la paternidad, el ser instrumentos para que la fuerza creadora del Universo se manifestara en un nuevo ser. Pero también es un aprendizaje ser padre. El comenzar una vida de experiencia novedosa e ir creciendo como padre junto con el hijo y al mismo tiempo ir descubriendo que de alguna manera vas reproduciéndote en él, en lo más noble que hay en ti pero ¡Ay!, a veces también en tus defectitos o defectotes.

El don de la paternidad biológica tal vez no se dé a todos. Y el don de la paternidad espiritual en sus máximas expresiones, tampoco. Pero todos podemos ser padres de más de 4 en el don de humanidad, lo que también es una bendición. Es gratificante ser un padre así, en una paternidad que, ésta sí, puede comenzar desde joven y prolongarse durante toda la vida.

Padre de un pensamiento que sirva para que otro prójimo a su vez encuentre la mejor manera de vivir. Padre de una actitud que a su vez haga ver al otro que la vida vale la pena, aun cuando a veces se manifieste en forma trágica.

Padre de una iniciativa, grande o pequeña, que permita activar voluntades para que las cosas mejoren, en la familia, en la sociedad y en el mundo. Padre de un sueño, que facilite a quienes te rodean, captar la diferencia entre lo que realmente vale y lo que aun cuando útil, es transitorio. Padre de un ideal compartido, que te permita no perder los estribos en medio del vendaval de los tiempos postrimeros del siglo y del milenio.

Y por encima de todo, paternal (aunque no paternalista) porque trates de ver con tolerancia la miseria ajena y en lo que puedas remediarla, porque después de todo hay alguna coincidencia de la propia limitación.

Aun cuando haya padres irresponsables, dominantes, autoritarios, más que por maldad por inercia y atavismos sociales, nunca deja de estar vigente la sabiduría tradicional que invita a respetarlos y amarlos. Esa sabiduría que conservan muchos padres ancianos, aparentemente inútiles, pero que de alguna manera calladamente conservan la savia de la vida.

En medio de una humanidad en dificultades, donde está faltando la verdadera fraternidad (no sólo la escrita en los textos), la verdadera maternadad (no sólo la de las celebraciones), la verdadera paternidad bien podría contribuir a nulificar la mentalidad de que “cada quien se rasque con sus uñas”, porque de ser así algunos las tienen más grandes y hacen mayores alborotos, como en el caso de los violentos.

Un espíritu abierto no tiene por qué temer la vorágine de los cambios que nos envuelven, mismos que al parecer no significan otra cosa que una metamorfosis o transformación (su significado es el mismo), una recreación, un renacimiento de la especie y con ella tal vez de toda la vida, a pesar de las apariencias en contra.

En ese sentido, los fundamentalismos (querer conservar a toda costa todo como está o estaba), aunque socialmente inadecuados y hasta riesgosos, representan un refugio ante el cambio y tal vez (sin justificarlos) en el llamado período de transición sea una necesidad al servicio del equilibrio mientras se ve más clara la dirección que llevamos.

Para el creyente, la dirección es hacia una Potencia superior, un Misterio de paternidad (o maternidad) que a nuestro modo de ver científico de hombres contemporáneos, causó la gran explosión del Universo y entretegió galaxias, constelaciones, estrellas, planetas y posiblemente vida esparcida por todo el Universo.

A esa Potencia creadora que sobrepasa al Cosmos, a ese “Pantocrator” (Todopoderoso, por Soberano), a esa Presencia Amorosa, los cristianos lo llamamos Padre. Pero como Jesucristo, también lo podemos invocar cariñosa y confiadamente como “Abba” (papá). O sea, dicho a la mexicana: “Papá Diosito”, el que cura (salva) de todas las heridas que podamos causar los padres de la Tierra.


(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mih., México. VENTANAS, 5—B, 10 de Marzo de 1997)
Reproducido en Mi Ziquítaro, Silviano’s Web

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Ziquítaro, fiesta patronal 2012, Los barrios


Ziquítaro, fiesta patronal 2012. Los barrios

Publicado el febrero 12, 2012 por silviano | Editar

(Texto y fotos de Silviano Martínez Campos)

Ziquítaro, fiesta patronal

(Desde la calle)

LOS BARRIOS

EL MIRADOR

Y el joven párroco padre Manuel Vázquez Rubio daba la bienvenida la noche del día 11, al último de los barrios en peregrinación y regresaba la imagen de la Virgen de Guadalupe a su nicho del templo para prepararse a recibir también, al día siguiente, día de la fiesta, ofrendas en flores y oraciones que le ofrecerían los devotos de su pueblito, Ziquítaro porque al fin y al cabo ellos la habían nombrado como patrona.

Habrían de ser, en esta ocasión, los del barrio de El Mirador, comunidad donde la familia Moreno, donde don Lugardo Moreno, comunidad a medio camino del que conduce a San Antonio Carupo, éste último a 6 kilómetros de Ziquítaro.

Unos cuántos kilómetros a pie, o en vehículo transitando por el camino nuevo, recién estrenado el año pasado, y llegaron los peregrinos gritando su alegría y su devoción a la Virgen en vistosa cohetería, luego acompañados por la banda de música de Ichán y posteriormente, después de la misa, alegre paseo disfrutando de la festiva presencia de la gente, dándose el gusto de darse sus vueltas por el bello jardín de su Ziquítaro.

¡Cómo ha crecido Ziquítaro!. ¡Cuánta su gente ahora!. ¡Cómo también lo ha movido, hasta llegar aquí, el impulso de sus generaciones que siguen vivas en el recuerdo, la memoria de sus hijos!.

Y sus barrios, vivos en la memoria infantil y juvenil de quien escribe. Y acaso la nomenclatura religiosa para ellos, por razones prácticas de la devoción parroquial, no haya diluido la nomenclatura que le fueron dando las generaciones al ponerle a sus barrios nombres pintorescos que permanecen también, en la memoria de los viejos.

LA VISCOSA

La Viscosa, barrio nuevo, de pocas décadas que según dicen fue nombrado así por el jocoso humor de Abel Aguiñiga, cuando asentado en el que fuera Potrero de los Cerdas, el caserío era mínimo y luego la iniciativa y creatividad de las generaciones lo fue conformando en calles bien trazadas, casas de nueva fabricación y solares arbolados y jardinados al gusto campesino.

Habría de ser encomendado el barrio a la vigilancia de San Isidro a quien le dedicaron vistosa capillita por allí, al final de Los Nopales Altos, por donde don Refugio Garnica, por donde don Francisco Aguiñiga, por donde don Clemente Aguiñiga. Donde tantas familias que le dan vitalidad a la vida en su humano recuerdo.

LOS NOPALES ALTOS

Los Nopales Altos, de empinada calzada, a prueba de ascensos cansados, de esos que pone la vida cuando quiere se consigan metas mejores. Los Nopales Altos, donde don Luis Bolaños, donde don Genaro Bolaños, doña Flora Gómez, donde don Trino Aguiñiga, donde doña Lucita Duarte, donde don Elías Rodríguez, donde don Carlos Rodríguez, donde Quico Aguiñiga, donde Quico Duarte, de donde tantas familias que le dan vitalidad a la vida en su humano recuerdo.

EL CHORRO

El Chorro, que hacía honor con su nombre al arroyo en otros tiempos impetuoso, cuando la lluvia en sus tormentas no regateaba el agua la Presa de la Luz, kilómetros abajo, o a la ciénega de fértiles tierras. El Chorro, otrora casco de hacienda según se decía, que hacía honor a su breve pero servicial manantial que regalaba su agua en cántaros de barro de Zináparo a las afanosas amas de casa de por allí, y de barrios vecinos arroyo arriba. De donde doña Rafaela Cerda, de donde doña Josefa Cerda, de donde don Doroteo Campos, de donde don Francisco Mora, de donde doña Antoñita Lara, de donde don Refugio Mejía, de donde doña Guadalupe Lara, de donde don Raymundo Mejía, de donde don José Mejía, de donde don José Roa. De donde tantas familias que le dan vitalidad a la vida en su humano recuerdo.

LA MANGA

La Manga, e inmediaciones, de curvilíneas callejuelas cercadas de piedras a la vieja usanza, recuerdos de cuando el trabajo artesanal del cercado no cedía el lugar a la motoconformadora o a la pala mecánica. Donde don Agustín Ventura, donde don Federico Molina, Federico, Quico. Miguel; donde don Miguel Ruiz, donde doña Merced Campos. donde Chuche, donde Lolita. Donde tantas familias que le dan vitalidad a la vida en su humano recuerdo.

LA BOLSA

La Bolsa, barrio desaparecido, callejón de cercas y piedra, de esas que nunca mueve el tiempo, porque están hechas para vencer a las generaciones. Será porque nacen donde nacen manantiales que han quitado la sed a barrios y poblados enteros. Donde don Mariano Ríos, donde doña Socorro Mora, donde Chole, Roberto, Enedina, Bertha. Donde don Rafael Montañez, Miguel, Santiago. Donde don Abel Ojeda, Silvino y donde tantas familias que le dan vitalidad a la vida en su humano recuerdo.

SANTA INÉS Y SUS INMEDIACIONES

Santa Inés y sus inmediaciones en su camino a El Guayabo. Recogiendo, juntando los pasos que se gastaron un poco en el trepar infantil y juvenil por la empinada ladera que premiaba, arriba, con la mazorca tierna en elote, luego de admirar lo bien hecho de jilotes, hongos de maíz en otras latitudes llamados huitlacoches. Empinada ladera que premiaba con la caña dulce llevada de la milpa, al camino hacia la parcelita del haba, la pedacera del Potrero Viejo, la milpa del Palo de la Llegada, de paso por la inverosímil pero así creíble Cueva del León.

Empinada ladera que ha guardado el lento y ruidoso pisotear de las reses rumbo a los mejores pastos tras dejar en el austero granero familiar las mazorcas que vieron desde la era el nacer de las estrellas. O el tazole de la modesta era donde se apaleó el frijol para que no faltara calientito en las noches lluviosas. Allí, en ese barrio donde don Aureliano Salgado, doña Rafaela Magaña , y Aureliano, Catalina, Lugardita, Chava, Benjmín, Lupita, Quinti, Manuel, el de la sonrisa bondadosa de niño grande. Donde don José López y Miguel, donde Donaciano Cano, donde don Lupe Mora y Arcadio y Angel y Chapanita y Bonifacio. Donde tantas familias que le dan vitalidad a la vida en su humano recuerdo.

LOS GUANUMOS

Los Guanumos, donde según decires maternos dejé mi ombligo aquellos días primeros del 35, y será que sigo buscándolo ahora por todos los barrios y por eso he llamado a Mi Ziquítaro el ombligo del mundo. Donde doña Cleofitas, de bondadosa sonrisa y Gilo y Ruperto y Reyna y José. Donde don Samuel Ventura y doña Benita Ruiz. Donde don Luis Campos, donde don Ramiro Báez y doña Socorro y Rubén y Ramiro y don José Campos de suave trato y doña Rita, e Isidro. Donde, en aquella casa, don Refugio, doña Josefa, don Roberto, doña Lucrecia, Y luego don Melesio y Gracia. Y luego José Luis y tantas familias que le dan vitalidad a la vida en su humano recuerdo.

Y luego, arribita, abajo del peñascal donde crece el Chilillo, el zapote y el añoso mezquite, desde donde se ve el Gigante vecino, donde hubo por allí duraznos en flor y matas de cabuchile y hornos para hacer las gorditas de maiz o de trigo. Allí donde dejé el corazón y cada vez que voy lo recojo para pasearlo por el mundo. Allí donde Chepa, la tía Chepa, ahora anciana, ejerció su ministerio de ángel de la guarda para sus padres ancianos. Allí donde Pachito y Mariquita. Donde mamá Benita, Eva, Carmelita, Chuche. Allí junto donde don Pachito, doña Conchita y Delfina, Indalecio, José, Abigail. Donde tantas familias que le dan vitalidad a la vida en su humano recuerdo.

Los Guanumos, dije, el barrio de la bella calzada y ojalá su empedrado artesanal no sea empapado por el sello encementado que corte el húmedo rumor de las aguas que cáen con las aguas que corren escondidas en sus entrañas. La bella calzada, de pedregal impenetrable en mis correrias de infancia, cuando entre cohetes y truenos provocados por el azufre y el hacha, en día de fiesta, una banda de música venida desde la artística Sierra me inició en los gozos campiranos de percibir sintonizados el pisar fuerte de los guaraches campesinos, con el barullo de los muchachos, el festivo griterío y tal vez el tañer de las entonces gemelas campanas llamando a comenzar la fiesta.

Allí, donde doña María y Carmen mi catequista, Justa, Pedro, Alfonso y los recuerdos que estrujan la memoria cuando los sitios se vuelven casas del sufrimiento. Donde don Luis y luego Froyla y doña Delfina. Calle, callejón antes, donde tantas familias que le dan vitalidad a la vida en su humano recuerdo.

Donde don Juan, doña María, doña Amelia. Doña María, don Joaquín, y Salvador, Javier, Joaquín, Catalina, Carmela, Expedito. Y en el recuerdo juntando los pasos de niño campesino tanto como los del burro, o del caballo, en el callejón que de seguro llevaba, sin errarle, hacia La Uña de Gato, El Rodeo, El Palo de la Llegada, Potrero de Juan Campos, Potrero de Trino Aguiñiga, EL Cabulote; y si era el caso, La Leona, La Escondida o San Antonio, hacia el Poniente; o El Cerro del Metate, La Loma Amarilla o de ser el caso, hacia los callejones rumbo a Caurio. Y ahora, hacia el anchuroso mundo luego que la cinta asfáltica midió y dividió un mundo rural, campirano, con uno tecnológico, abierto, impredecible.

EL ARROYO DEL CHORRO

El arroyo de El Chorro, otrora generoso en bañar sus piedras, ahora seco y austero, pero además contenidos sus ímpetus, por si las dudas, para que no derrame sus aguas cuando le sean generosas y mejor las lleve, abajo, hacia La Luz, el plan, el Lerma y lejos, lejos, hacia el ancho mar, al que llevaba, antes, el sonoro saludo de todos los de Ziquítaro. Donde la tía Rafaila, don Pancho, Lico, Rodo, Glafira, Socorrito el ángel de la guarda que mitigaba los dolores de su tía Benita, en la casa del sufrimiento.

Donde don Onofre y doña Trina, Rafael, Lupita, Esperanza mi catequista, Bettha, Lucita, al igual que jovial, devota. Donde Pascualillo y Agustina pero antes, don Alfonso y doña Celia, y Layo, Marce, Luis. Donde don Ambrosio y doña Lupe. Y por allí cerquita don Amado y doña Benita que oraba, como supe, por el joven escandaloso y resentido, sin que desde luego le pusiera ella los referidos calificativos. Y por  eso mi visita, agradecida, a la anciana pronto a cumplir sus cien años, siempr de abundante verbo y  lucides mravillosa.Don Miguelito, don Salvador, Benjamín, doña Eulalia, de generosa sonrisa, en honor a su nombre y de afectos compartidos. Y por allí abajo, donde don Nacho y doña Josefa, y Pedro y Bertha, y don Eliezer y doña Margarita, y Jovita, Vigis, Elisa. Y tantas familias como antes, como ahora, que le dan vitalidad a la vida en su humano recuerdo.

LA PENCA

La Penca, espacio de pasos vividos y ahora recogidos, aún antes de que El Consejo, potrero, y el Cerrito de la Santa Cruz con su viejo chirimoyo se convirtieran en su barrio agregado; y mucho antes de que se estableciera allí, en sus espacios, la casa del sufrimiento.

Barrio, La Penca, donde siempre brotó la vida hecha líquido bienhechor, con su manntial El Ojito de gua, El Ojito, o para acabar pronto, L’ojitodiagua. O el gran zapote de por allí, de donde doña Cliofas; los corrales donde don Nacho Campos siempre se comunicaba con la tierra en el amado ecuaro; donde don Victorino y vecinos siempre interesados debatían asuntos del pueblo; donde don Vicente derramaba ingenio para promover sus dulces, o don Macario,que pregonaba los suyos expuestos en una canastota de “ráiz” o acaso de carrizo, en aquellos tiempos de las bolitas de leche, charamuscas, garapiñados y acaso diablitos acaramelados amarillos, rojos o verdes, montados en su varita mágica, a manera de agarradera para que no se embadurnara la golosa mano infantil.

Donde don Nacho Campos, sí, pero también donde doña Rafaela Mojica, originaria de san antonio Carupo, agradable familia que derramaba simpatía con Consuelo, Flora, Quico, Quini. Donde don Blas y doña María, serviciales como el que más y siempre reconciliados con el trabajo, si acaso alguna vez no lo hubiesen estado. Donde tantas familias le dan vitalidad a la vida en su humano recuerdo.

Donde don Rica, músico promotor de familia de músicos, compositor de corridos de ambiente revolucionario, de sonrisa que derramaba la bondad y la sabiduría cosechada en sus años maduros. y doña Marina y Luisa y Aurora y Matías y José y Jesús.

Donde don Chuche Cortés y doña Socorro, y Balta, Chuche, Sarita. Donde don Manuel y doña Margarita. Don Chuche Mora, Juanito, Margarita. Don Ramón, doña Josefina, Ma. Refugio, Ramona, Salvador, Lucita, Alfonso.

EL LLANO

El Llano, desde don Luis Maya y doña Martita Maldonado,hasta don Francisco Ibarra y doña Rafaela Aguiñiga; desde don Epigmenio Férnández y doña Soledad, hasta don Ciríaco Ibarra y doña Eloísa; desde don Miguel Ventura y doña Soledad, hasta don José Martínez y doña Ricarda Arroyo. Eso era mucho antes, porque ahora los nietos diseñaron casas jardinadas y calles cuadriculadas.   Y la casita aquella pasó en su diseño al país del nunca jamás y las voces del chiquillerío cuando fue transformada en aulas improvisadas, se volvieron ahora vocerío en el área urbanizada con planteles institucionalizados donde ahora sí van los maestros, cuando entonces tal vez lo impedía la sinrazón incivilizada. Y aquella casita de la escuela improvisada, se volvió un poco ambulante, hasta terminar en la que después sería la casa del sufrimiento.

Y allá enfrente de la casita que emigro al país de los sueños, don Macedonio y  doña Tomasa y los lamentos dolorosos del joven Fidelito en su postración dolorosa y aquellas curaciones y lamentos medicinas insuficientes, por aquel tiempo,  para mitigar el sufrimiento y los rezos de todos y del niño Silviano invitado a rezar y tesigo temprano involuntario de que es real, tan real e incomprensible, el dolor humano. Y que es real, tan real como imconprensible, el desencuentro humano que enfrenta a los humanos, sea esto entre familias, grupos, pueblos, naciones o el mismo   mundo planetario.

Y luego, tiempo después, esa casa del sufrimiento donde don Alfonso Duarte , Poncho, de hablar suave y pausado tan vinculado a la tierra, su gabán de fibra campesina y doña Guadalupe, doña Lupe y Cando. Y en la contraesquina donde la familia  Duarte- Sepúlveda. Don José, don Jóse, de prosapia campirana, doña Altagracia de generosa sonrisa y generoso actuar en la vida vecindaria. Y de recuerdo perenne, afectos bien sembrados y fructíferos de todos, Poncho, Lalo, Roberto, José, Salvador,  Consta, Fitos, Toya, Alicia, todos sembradores de afectos y amoroso vecindario.

Y por allí cerquita, cómo no, don Jesús y doña Tere. El candor de su familia buena, y recuerdo a Manuel, Zena, Daniel, Ernestina, Elia. Y allí enfrentito, donde don Trino y doña Luisa. Cómo no recordar las noches de Luna jugando a los colores (su trama escondida en la memoria) y con los compañeritos vecinos imaginar carreras trepados en un caballo brioso de “burrillo”, caña frágil pero suficiente para galopar  por las calles anchorosas, hasta La Correa, en el ancho llano. O al “perro” juego de correteo (con su trama escondida en la memoria), o al encntado, o a la matatena o al cinco, más propio de las niñas, juegos algunos de ellos cifrados por la sabiduría tradicional para informar, enseñar, educar, catequizar, qué se yo, al fin eso se perdió junto con muchos otros saberes encantados que ayudarían ahora a regenerar el mundo. Y sí, allí estaban Toño, de grato recuerdo, en las andanzasen la Universidad de la vida, por ganarse el pan compartido con la familia.Él, Toño Madrigal, decía que yo le enseñé a leer, yo decía que él me enseñó a desenvolverme en el campo, luego del invernadero de los años de encierro educativo.

El Llano de don Severiano y doña Refugio, de Enrique, Rogelio y Severa; de don Luis y doña Refugio y Miguel, Elisa, Jesús; pero también de María, y Pedro, Socorro, José, Alicia, Gracia, Zenaida, Luis. De don José y Ricarda, e Imelda, Heriberta, Margarita, Flora, Esperanza, Lucita; de don Francisco y Rita, y Eladio, Eliseo, Francisco, Teresa, María Luisa. De don Vicente y doña Petra, don Chon y doña Benita, de Silviano, Petrita, Roque, Sarita, Rosa, Lucha, Chela y Socorro.

Y más arriba del Llano, por la calzada que fue vía obligada hacia Epejan, en La Nopalerita, donde don Antonio y doña María, de Florentino, Carlos, Roberto. Apellidos, afectos, emociones que se cruzan, como los arroyos. Arroyo de La Pila que baña pedregales de potreros, escondía pedregoso y seco su acabado vigor en la barranca de El Consejo y rodeando El Llano sale al encuentro del arroyo del Chorro y se abrazan ambos, luego de que juntos abrazaron por años con sus húmedos brazos el terruño, ignorante, entonces , de los cambios climáticos.

EL CENTRO

Y en El Centro, donde se trenzan apellidos, recuerdos, encuentros y, aun cuando en tiempos felizmente idos, también desencuentros. Donde los barrios polinizan amistades, juveniles amores, ejercicios del civismo cívico y la oración concertada. Donde antes nacía el alfabeto, luego intentos amorosos pero fragmentarios en escuelitas caseras, algunas con maestros de prosapia como los Díaz o los Ríos o las escuelitas emergentes, provisionales, como la de Silviano (quien escribe). Donde las oraciones rituales se concertan, luego que las dos campanas, desde el mezquite, en la casa del sufrimiento, llamaban a misa con el vicario visitante.

Pero ahora, la campana simbólica sustituida por el altavoz, reserve su tañer para cuando, como se dice, repican fuerte, en la ahora parroquia con su templo reluciente. su atrio novedoso hecho arte y pausa devota por el joven presbítero ahora su párroco, Manuel Vázquez Rubio a quien entrego mi ofrenda laica.

Y regreso luego de la pausa devota,  a  ese Centro donde don Trino Martínez, y Paz y Hermila. Donde don Emilio y doña Angelina, donde Raquel, María, Carmelita, Magdalena, Margarita, Angelita, Lupita; o donde Jesús, Francisco, Sacramento, Emilio. Donde las alas de los primeros amores emprendieron su vuelo hacia barrios cercanos llevándose en su volar aromas de azahares de naranjos, coloridos granos encarnados de los primeros amores, afectos limpios, transparentes, ingenuos, como ingenua es la luz de la Luna, no contaminada por el aire enturbiado. Transparente, ese aire,  como lo es el firmamento libre de estruendos y si acaso merecedor del concierto infantil ejecutado al unísono por el grillo y la estrella.

Ese centro donde don Everardo y doña María, donde Everardillo, Tino, Eva, Arturo, Rubén, Benjamín, Tavo, todos de gratos recuerdos. Y don Froylán y doña Consuelo y tantas familias le dan vitalidad a la vida con su humno recuerdo.

En ese Centro donde nace el agua del entendimiento que traspasa los apellidos y los tiempos y vuela, vuela hacia dimensiones no sabidas, testificado todo eso por el centenario sabino. Ese centro donde don Francisco y doña Juanita, don Joaquín y don Aurelio, don Francisco y doña Luz, don Luis y doña Erlinda, don Leonardo y doña Trina, don Ignacio y doña Esther, don Eliezer y doña Crispina, doña Mariana, don Goyo y doña Adelaida, allí donde Roberto, Lugardo y Toño.

Toño el vaquerillo que entonaba loas a su madrinita, mi madre y él quien me enseñó a hacer hondas de costal con materiales reciclados. Toño el vaquerillo y luego Chame, el vaquerillo, quienes me enseñaron en su amistad infantil, la bondad del Dios que no mata con rayos ni mucho menos a niños, sino siembra para recoger buena cosecha, levanta para sublimar y recrea para compartir su reino.

Para Él sea mi ofrenda del recuerdo, una incompleta LA PARENTELA que se teje con hijos, nietos biznietos, tataranietos de prosapia campirana, emigrantes y sus hijos de lugares a nosotros extraños, pero hermanados en el afecto de nuestra gente, ellos que van en busca del trabajo para satisfacer necesidades, como ante, aun cuando fuese en la hacienda y luego en el incipiente ejido.

Cuando a pesar de todo era un valor comunitario el trabajo en la común faena para mejorar su ejido, el sudor entregado con gusto en el trabajo de la parcela escolar, la admiración por el trabajo escolar expuesto en la pared del plantel como costura de niña o como trabajo manual de niño, cuando la escuela tras las jacarandas era realmente cardenista y hacía el honor a su nombre, cuando los maestros se vestían de proletarios, porque lo eran, cuando enseñaban el “alfabeto estrella potente que has llenado los siglos de luz”, o se interesaban “in situ” por la labor o por la tierra, entonces realmente compartida en el uso, todavía no deteriorado del ámbito común de convivencia.

Ofrenda de mi lista que, en muchos casos, fue viva en la convivencia con pares infantiles, o en la admiración de los adultos ejemplares. Ofrenda que pretende hacer honor a quienes viven, los de aquí, o a los que viven, los de allá.

LA PARENTELA, tejida entre muchos en florido ramillete de recuerdos, toda siempre renovada en el torbellino de la vida creativa, presentada con sus sufrires ante la imagen del Crucificado, pero también ante el florido ofertorio de la Virgen Morena.

Y presento mi PARENTELA de apellidos cruzados, y quede en el olvido la sinrazón de los agravios y se presente como ofrenda a la memoria en el altar de lo nuevo, de la generación nueva que aprende a desprenderse de rencores y resabios y sabe conjuntar el ayer con el ahora; pero sin nostalgias estrujantes ni ensoñaciones engañosas en torno a la condición humana.

Y así, mi deseo porque los de aquí, los de allá, y los de más allá, desgranen, en mis letras, el rosario agradecido porque viven y canten juntos el “aleluya” glorificador a Quien vive siempre, y cada quien a su manera, desde este Ziquítaro, el humilde pueblito, pueda sumarse a todos los que desde hoy y para siempre, entonen, en su templo, o en sus calles, en sus campos, o en sus cerros, el misterioso Santo, Santo, Santo. (Silviano, 11–13–II–012)

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(Desde el templo)

ZIQUITARO, Fiesta patronal 2012. Los barrios

(Transcripción de Texto y fotos de SilvianoMartínez Campos)

EL PARROCO MANUEL VAZQUEZ RUBIO, DÍA 11 DE ENERO.

HOMILIA DURANTE LA MISA, ANTE LA COMUNIDAD DE EL MIRADOR Y DE OTROS BARRIOS

Hemos llegado, les decía al principio, a la víspera de la fiesta, de nuestra patrona la Santísima Virgen de Guadalupe. Y han venido todos los barrios con mucho entusiasmo, se ve la alegría de todos, la música, los cohetes, todos alegres..Todas estas son manifestaciones de fe. Creemos en la Santísima Virgen María, porque creemos también en Cristo nuestro salvador. Creer en la Santísima Virgen María supone una adhesión al plan de Dios. Si decimos que creemos en Santa María de Guadalupe, pues lo hemos dicho entonces porque seguramente hemos conocido ya antes el misterio de nuestra salvación, donde el centro es Cristo.

Estamos reunidos celebrando esta Eucaristía, además también porque nosotros todos estamos de acuerdo en lo que el Papa Juan Pablo II, ahora Venerable, decía a los sacerdotes a través de una carta que mandó para preparar el año Mariano.

El Papa decía: vamos a preparar un año dedicado a la oración, a la contemplación de la Santísima Virgen María, para hacer que en todos los pueblos se alabe a María sin perder de vista el misterio central.

Que la Santísima Virgen María tenga un lugar especial en el corazón de los hombres y de las mujeres, para que así, amando a la Santísima Virgen María, puedan llegar con más claridad a contemplar y a vivir el misterio central de nuestra fe, que es Cristo vivo en medio de nosotros.

El Papa Juan Pablo decía: lo primero que tenemos qué reconocer nosotros todos como creyentes, como hijos de Dios, es que la Santísima Virgen María es un don inestimable de Dios para la humanidad. Es un regalo. Dios ha querido que la misma madre de su hijo Jesucristo funja como madre nuestra, como madre para todos los pueblos, para que todos sientan ele calor maternal, para que todos experimenten la gracia de Dios que con ternura se manifiesta y se hace más especial cuando llega a través de la Santísima Virgen María.

También nos decía el Papa en esa carta: hoy en nuestro tiempo todos vivimos un drama. Nuestra vida es como una película, ¿verdad?, donde el drama tiene diferentes momentos, pero hay u nos más fuertes que otros. Dice y nuestra vida, podríamos decir así como el capítulo principal de nuestra vida, del drama de nuestra vida, es que a veces el mismo hombre, por la ciencia, o por la avaricia, o por el deseo de poseer, se convierte en lobo del mismo hombre.

Ese es el drama principal de la humanidad. ´Por qué, pues porque el Papa veía cómo en todas las naciones se vivían conflictos terribles. Las guerras por qué son, pues por la avaricia, por las conveniencias políticas, por las conveniencias económicas; quien hace la guerra y gana, gana no solamente la guerra, sino poder y economía. Por es decía el Papa con preocupación, es que en nuestros tiempos el drama principal del hombre y de la mujer, es que todo lo que hacen se vuelve contra sí mismos.

Y es que a lo mejor hemos perdido nuestra orientación como hijos de Dios, es que a la mejor hemos dejado que nuestro corazón poco a poco se vaya llenando de vileza del mundo, y es que tal vez haya muchas razones por las que el hombre ha bajado en su capacidad de amar. De perdonar, como decíamos los días pasados, verdad, para los judíos lo más grande es decir, en qué le he servido a mi pueblo. Es decir, si le he servido, es que soy importante. Y si no le he servido para nada, entonces soy un don nadie.

También el Papa nos invitaba desde esa ocasión, y hoy lo recuerdo, al leer estas lecturas y al celebrar esta fiesta de la Virgen de Guadalupe, nos invitaba diciendo: tenemos qué volver de nuevo a lo que el hombre siempre ha sido, porque ha sido creado desde el principio, para ser imagen de Dios en el mundo. Tienen qué ser entonces todos los hombres y mujeres, como lo es la Santísima Vírgen María, si la amamos tanto y decimos que la Virgen es un don inestimable, de parte de Dios para la humanidad, el hombre también tiene qué ser un don inestimable de parte de Dios para sus hermanos.

Bien, entonces tenemos nosotros qué hacer una revaloración de nuestras vidas, de nuestras actitudes, de nuestros deseos. Tenemos qué hacer una revaloración de nuestra fe incluso, porque pues todo ha sido muy hermoso, la fiesta de la Virgen de Guadalupe, con tanta fiesta, con tanta música, con tantos cohetes, con tantas flores; pero Dios, además de recibir con agrado todos estos dones y la Santísima Vírgen además de recibir con agrado todos estos dones, espera todavía un don más particular y especial de cada uno de nosotros: transformar nuestra realidad, hacer que desde nuestro hogar los hijos, la familia se vaya educando en los valores humanos, en los valores cristianos, hacer que la familia se enseñe a respetar a los demás, a su prójimo, a respetar todo lo material, a respetar en una palabra, todo.

Amar la naturaleza, amar los valores que hacen de la persona, personas cada vez más plenamente humanas. Por eso hoy, en este día que estamos celebrando esta Eucaristía,, hemos escuchado estas lecturas, la primera del Libro de Samuel, en donde Dios habla a Samuel. Siendo un jovencito todavía, escucha que alguien le dice: Samuel, Samuel, y no sabe de quién se trata, hasta que un sacerdote le dice mira, cuando vuelvas a escuchar tu nombre, tu responde:Señor, aquí estoy, habla Señor que tu siervo escucha.

Y hoy también nosotros, a los pies de la Virgen de Guadalupe, tenemos qué decirle a Dios cómo quiere que transcurra nuestra vida, qué podemos hacer para que transcurra cada vez nuestrass familias, nuestras actitudes, nuestra propia vida. También tenemos qué decirle como Samuel, habla Señor, que tu siervo escucha. Porque no podemos olvidar que todos como hijos de Dios, tenemos qué manifestarnos ante la grandeza de Dios, como sus siervos. Con actitud humilde, con Esperanza, alegres también de sabernos amados por Dios.

Hemos escuchado también en la segunda lectura, a san Pablo, que se dirige a los cristianos y a nosotros diciéndonos: ¿No saben ustedes que son cuerpo, que sus cuerpos son miembros de Cristo?. Por lo tanto deben de cuidarlo, deben de amar a sí mismos y es que quien se ama a sí mismo, puede amar a los demás. Quien se cuida a sí mismo, se preocupa por cuidar a los demás. El cuidado y el amor a sí mismo, tiene qué tener una proyección hacia los otros, hacia el hermano, para poder realizar así, de esta manera, la voluntad de Dios, para ser como la Santísima Virgen María.

Seguir pues a la Santísima Virgen María, como dicen en mi pueblo, verdad es andar en buenos pasos. Tal vez también aquí se dice, no hombre siempre andan en buenos pasos, o también andan en malos pasos.

Seguir, si nosotros queremos de verdad y amamos a la Santísima Virgen María, es proponernos, enseñarnos, educarnos y educar a los demás a seguir a María con buenos pasos, para entendernos en este lenguaje propio de nuestros pueblos, en donde lo entendemos con más claridad: ¡ah, esto es lo que quiere Dios de mi, esto es lo que hace agradable al hombre y a la mujer, a la Santisima Vírgen María, juntamente con todos los dones que ustedes ofrecen, pero más valioso todavía cuando nosotros mismos nos presentamos ante Dios adornados de virtudes, cuando nos presentamos delante de Dios con nuestro corazón, con nuestra mente, con nuestra alma más adornados que cualquier ramo de los que vemos aquí, verdad, más bellos para Dios que cualquier cosa que pudiéramos ofrecerle fuera de nosotros.

Finalmente podemos decir también, al escuchar el Evangelio de hoy, que es el Evangelio de san Juan, los discípulos cuando escucharon a Jesús y se dieron cuenta, nosotros hoy nos damos cuenta que Jesucristo es verdadero Dios, inmediatamente, nos dice el Evangelio, lo escucharon y lo siguieron.

Se quedaron con él. Más aun Jesús les dice, qué buscan.. ¿maestro, dónde vives?.Vengan y lo verán. Dice el Evangelio se fueron, y se quedaron con él.

Pues eso es lo que quiere la Santísima Virgen María de Guadalupe, que también nosotros escuchemos a Cristo,, que nos sintamos entusiasmados por su llamado, que también nosotros le digamos….Dios y Señor mío. Nos quedemos con él. Quedarnos con Cristo es dejar que la gracia de Dios transforme nuestra vida, y hacer que nuestra vida florezca en obras buenas, en virtud, en santidad.

En esta noche de víspera de la fiesta de la Santísima Virgen María, vamos pues a pedir a nuestro Señor que nos conceda la gracia a todos, que desde el corazón de nuestro pueblo, que desde el corazón de nuestras familias, desde nuestro propio corazón, de verdad nosotros podamos ser un catecismo viviente.¿Qué quiere decir eso de ser catecismo viviente?. El catecismo qué es, pues es lo que habla de Dios. El que nosotros hablemos de Dios con nuestra vida ser un catecismo viviente, es ser como la Santísima Virgen María, a ella le llamamos Estrella de la Evangelización, primera catequista, por qué, porque ella es un catecismo viviente para nosotros. Y hoy también Dios nos llama a ser ese catecismo viviente de humanidad, Dios nos llama a que seamos figuras de talla como dice la gente, figuras de talla, testigos de Dios en el mundo. Vamos a pedirle a Dios nuestro Señor que nos conceda la gracia de poder ofrecer no solamente flores, no solamente música, no solamente cohetes, sino poder ofrecernos nosotros mismos como una oblación agradable ,darle a Dios nuestro padre por las manos de la santísima Virgen María de Guadalupe. Pidámosle a Dios que así sea y se ponen de pie por favor.

El Taller. Silviano Martínez Campos


E L   T A L L E R

(Tomado de GUIA, Semanrio Regional Independiente, Zamora, Mich., México. http://www.semanarioguia.com)
El taller
Sabado, 05.11.2011, 02:50pm (GMT-5)

Silviano Martínez Campos (La Piedad)
ELABORADO PARA Y DEDICADO ESPECIALMENTE AL TALLER (De la Enciclopedia Libre Universal en Español)
EL TALLER.- Aquel individuo, desde la postración en las oscuridades del sí mismo, oía los golpeteos metálicos reales en la noche del taller real, en la redacción del diario. Por no sé qué mecanismos en los subterráneos de sus propias fuerzas telúricas, parecía entender dichos golpeteos como la fragua en el construirse desde sus propias profundidades. Habría de captar después que el ser hombre (especie) además de una llamada, una voca-ción a lo mismo, es una forja. Y que los golpeteos en los viejos yunques de la fragua no son castigo, sino duros moldeos para dejar luego el modelaje delicado en el taller del alfarero. O en el delicado trabajo del decorador, que aromatiza con azahares lo que será, a fin de cuentas, el nuevo cuerpo, el cuerpo real. O en el pincel del artista-pintor, para que retrate lo que es o parece y diseñe mediante el instrumental de sus sueños, lo que podría ser. O en el músico-artista que se monta con su asombro en la sinfonía de lo real para decirnos en el canto, o en la orquesta, que el ser hombre también es ser creador de sinfonías, aun cuando de momento parezca todo desentonar por la tragedia del desamor, o la falta de entendimiento entre nosotros mismos. O en el esquema siempre nuevo de quien escudriña los sentidos, para darnos un vislumbre no de lo que podría ser, sino de lo que realmente será. O en el cronista de lo trágico, que nos da cuenta de las infamias de la historia guardadas en la memoria, o en los escondrijos de la desmemoria de cada pueblo y de las que tal vez nadie pueda lanzar primeras piedras. O en el cronista de lo actual que da cuenta de las infamias de quien le teme al otro y por eso estructura poderíos o ídolos potentados o imperios de por sí perecederos. O más bien se teme a sí mismo, podría decirse, y se espanta de su propia grandeza. O en el poeta que canta al amor, a veces con canto devaluado por la palabrería ambiental. Pero más bien, en el poeta de la vida que lo practica en los arrabales de la condición social humana y vuélvese el amante del otro, llámese, ese amante, Francisco, Vicente, Damián o Juan o Martin Luther King o Teresa de Calcuta o Nelson Mandela o las miríadas de amorosos, preclaros o anónimos que han tejido la historia con fibras de Esperanza. El taller, pues, de la raza, la única, la humana. La raza humana que hace actual aquello que se dijo sobre los dolores de parto, ahora en la clínica redonda de la Tierra. Imagen siempre actual y referida a lo grande, al nuevo hombre, más que colectivo, comunitario que nace llorando, dando alaridos en su asombro, al asomarse, entre los escombros que deja el poder-dominador, a una nueva vida diseñada y puesta en práctica por el soñado poder-servicio. La transformación, o metamorfosis del sí mismo, personal o comunitario. Siempre acompañado, pero ahora lo sabe, con el resto de los vivientes en este insondable y delicado sistema que el sabio bautizó como Gaia, pero desde siempre muchos lo han referido como la familia humana, o la creación. Grande, cósmica idea, tampoco contradicha, ahora, por los aleteos iniciales del Big-Bang, cuando se diseñó todo con los instrumentos de La Sabiduría y El Amor, aun cuando hubiese sacudimientos insondables con la gran explosión, el gran grito del parto inicial. La energía seminal paterna que siembra mediante fuerzas insondables universos, galaxias, estrellas, planetas y lunas. Y los conductos y senos maternos amorosos que la riegan y la cultivan con la leche nutricia de Su Vida… Y COMO TODOS estos pensamientos van hoy hacia EL TALLER, los dedico desde luego, como mi homenaje-agradecimiento a quienes primero me acogieron: LadyInGrey, KillOrDie (ATW-KOD), Lourdes Cardenal, Roy Fokker. Y luego a todos quienes con su arte y su pensamiento, que aquí también es arte, participan en esta forja que se hace con diseños, letras, fractales, pinceles electrónicos, intercambios, debates, cantos…..Y sueños. (La Piedad, Mich., México, mañanita del sábado 23 de Febrero del 2008. Silviano Martínez Campos). http://eltaller.us.es/index.php/SUE%C3%91OS_GUAJIROS,_RUSTICOS,_II_%28Y…III%29

MOSAICO, 24–VIII–011. Y MOSAICO, 18–VIII–011


Pierre Teilhard de Chardin, a philosopher who ...

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Martínez Campos, 24/VIII—011

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 24 de Agosto.- ¡NO ME LO crea tan literal!, si acaso como una aproximación, pero alguna vez, en un curso introductorio al estudio de la Biblia, le escuché a un maestro lo siguiente, que además lo expresaba gráficamente mediante un dibujo de un cuadrado, dividido en cuatro por una cruz: En nosotros, hay como cuatro compartimentos de nuestro interior, respecto a la manera en que nos conocemos o no, referidos a nuestra misma interioridad. Lo que está en uno de ellos, lo conocemos (somos conscientes), lo que está en otro, sólo pueden verlo los demás; lo que está en otro, lo pueden ver los demás y uno; y lo que está en otro, no lo podemos ver nosotros. Y el mensaje cristiano, va hacia ese lado oscuro que no vemos. Puede ser o tal vez no sea del todo así. El caso es que a veces uno se guía por un pequeño destello, una frase, una palabra, una expresión y hasta una situación y la toma siempre como punto de referencia RECUERDO AQUELLA VEZ que andaba , hará cosa de cincuenta años, todo atolondrado deambulando por la ciudad de México, en busca de chamba, en tiempos de juventud cuando no sabe uno ni para donde hacerse; igual que en la vejez, pero sin la vitalidad de antes. El caso es que pasé frente al templo La Sagrada Familia, de los jesuitas, subí a un segundo piso del edificio y un sacerdote daba una conferencia. Dijo más o menos que no hay ninguna persona fea, sino en casos deforme y eso se me grabó. OTRA VEZ, MUCHO después y ya en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, a uno de los maestros, el licenciado Horacio Guajardo, le daba por mencionar muy seguido en sus clases al jesuita Pierre Teilhard de Chardin. Pues quién será, me preguntaba a mi mismo. Cayó luego en mis manos una revista muy bien hecha (no tenía nada qué ver con la escuela) pero muy conservadora. Leí en ella un artículo sobre el Padre Teilhard, ya se imaginará en qué tono. Eso me picó la curiosidad, me fui a las librerías y yo neófito, sin la propedéutica (así se dice) adecuada creo, comencé a leer al sabio, con un libro titulado La Energía Humana. Y así fue como me acerqué a su pensamiento y se me cambió totalmente mi visión de las cosas. EN LA MISMA escuela, cuando iniciaba el Concilio Vaticano II, un maestro nos encomendó leer la Encíclica Pacem in Terris de Juan XXIII y compararla con la Constitución General de la República en lo relativo a las garantías individuales. Hice mi trabajo y me gané exención de examen de introducción al Derecho y hasta con mención honorífica (ejem).Y por qué tanta coincidencia, me preguntaba. Simple, lo asimilé después: Occidente fue formado por el cristianismo. ALLÁ POR LOS setenta, se puso muy en boga el Club de Roma, una institución de análisis de la problemática mundial, en la cual estaba un mexicano (¿Víctor Urquidi, de el Colegio de México?) y el mismo Kissinger. Me impresionaron sus dos primeros estudios (para público en general), como informes al club titulados por los autores: Los Límites del Crecimiento y La Humanidad en la Encrucijada) y el de 1991, ese ya estudio directo del Club, titulado La Primera Revolución Mundial. NO NIEGO MI origen y ahora me siento agradecido de haber sido creado y procreado en el campo, en el mero Ziquítaro, el ombligo del mundo dicho sea de paso, ombligo ahora extensivo a Penjamillo y a La Piedad, donde he tenido mis amores regionales (cerros, arroyos, yerbas, árboles, animales) y mis remembranzas desde que comencé a vivir, hasta mis fijaciones reforzadas por el diario recordar. Algo me ha impulsado a referirme siempre a mis fijaciones tanto, que me he sentido siempre atípico y como alienado de mi medio. Pero resulta que el Presidente Calderón ha hecho referencia a anécdotas personales, ante público popular, creo que no en el “círculo rojo”, el de los ilustrados. Y el mismo Papa Benedicto XVI, ante audiencia juvenil. Con eso, creo que se debilita mi complejo de sentirme montarás en medio de habitantes urbanos, o troglodita en medio de gente civilizada. AL PADRE TEILHARD lo pueden leer con provecho desde estudiantes preparatorianos hasta académicos, aunque dudo le caiga bien a los fundamentalistas a quienes no les entra aún la teoría (es sólo teoría) de la evolución terráquea, humana y cósmica. Al gran jesuita lo siguen muchos académicos, lo citan, retoman algunas de sus líneas de pensamiento. Pienso en el gran pensador (teólogo) Leonardo Boff. Las últimas encíclicas sociales, a mi modo de ver (por aquello de ir dirigidas también “A los hombres de buena voluntad”), pueden muy bien decirle mucho al hombre moderno que busca una salida teórica al enredo de estos tiempos. EL CLUB DE Roma es conocido no tanto porque tengan sus estudiosos la última palabra, sino porque fue de las primeras entidades en dar el grito de alarma de que la humanidad se encaminaba al precipicio si no enderezaba el rumbo. DEL LADOOSCURO resurgen a veces luminiscencias. Pero son dones comunes y así estamos hechos. Y gracias mil a GUIA por su hospitalidad y haber respetado los pensares que a veces bajan del mundo de los sueños o del país del nunca jamás, lo que no pudo del todo determinar aquel individuo que los relató. NUEVE SON LAS muchachas piedadenses que aspiran a ser reina de las fiestas patrias. Ellas son: Alma Rubí Silva de 18 años de edad, Ana María Zárate de 16 años, Karla Chávez de 18, Elena Mares de 20, Cristina Hernández de 24, María Concepción López de 18, Ivette Hernández de 19 y Janeth Madrigal Torres de 19 años de edad. Todas bellas, pero hay criterios de elección que llevan a los jurados a proponerlas como reinas y princesas nuestras. (www.lapiedadymiregion.wordpress.com; www-ziquitaromipueblito.wordpress.com; www.silviano.wordpress.com).

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Martínez Campos, 18/VIII/011

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 18 de Agosto.- ¡AIGASE VISTO!, DECÍA Chon, mi papá, cuando en sus viajes a la ciudad de México relacionados con la atención a mi hermana enferma, Sarita, viajaba en el Metro y se maravillaba de aquel movimiento, aquel tráfico, aquel subir o bajar escaleras mecánicas. ¡Aigase visto!, me maravillo, por mi parte, de esos formidables inventos del hombre blanco (mi referencia no es peyorativa, conste), como lo del microscópico electrónico ese que el Colegio de Michoacán presentó aquí a los productores agrícolas del país, a fin de que se desentrañen los secretos de los suelos y por consiguiente se aprovechen mejor las tierras en torno a una agricultura nueva, sí, pero que retoma la experiencia tradicional, hermanada con la ciencia. Y esa formidable exposición del experto, doctor Edgar Quero Gutiérrez, en torno a las virtualidades técnicas del aparato, sus alcances en el análisis del suelo a nivel de partículas, la descomposición (verificación, tal vez se diga) de los componentes físicos y el objetivo final de desentrañar los secretos del suelo, pues, para producir mejores cultivos, mejores cosechas y ¡Aigase visto!, es de esperarse, mejores alimentos. ALGO APRENDE UNO de los maestros. Recuerdo de mis lecturas de aficionado, en torno a diversas obras del padre Pierre Teilhard de Chardin. Cómo el estudioso (no comprendido entonces ni por su orden), se plantaba con admiración en la materia, que admiraba y sus extrapolaciones (con su fundamento racional, claro), hacían de él un poeta de la creación, a la que le dedicaba un Himno del Universo. Y no recuerdo, en mis lecturas de aficionado, que haya expresado ni tantito apoyo a las armas nucleares, aunque sí al descubrimiento de las formidables potencialidades de la materia, en su admiración de la tecnología de la investigación nuclear. Por algo, aun cuando no falten polémicas, muchos de los estudiosos de avanzada, siguen las grandes líneas de su pensamiento. Muy bien situado en el aquí y el ahora, pues. MI COMPETENCIA NO llega a tanto, como analizar la obra de los Papas, no faltaba más precisarlo. Pero los últimos pontífices, los de mi tiempo, me parecen situados. ¡Cómo no me iba a parecer bien situado Juan XXIII, si su encíclica Pacem in Terris me abrió un poquito mi comprensión de un cristianismo situado a nivel planetario. Y luego Paulo VI, si hasta su encíclica Laborem Excersens suscitó el ardido comentario de los de Wall Street de que ¡era socialismo rociado de agua bendita!. ¡Qué barbaridad!. Cómo no me iba a parecer bien situado Juan Pablo I, si su sonrisa de un mes, estuvo muy bien situada, en un círculo bastante solemne de seguidores. Cómo no me iba a parecer bien situado Juan Pablo II, si su en su recorrer el mundo no había problema, situación humana que no tocara. Cómo no me va a parecer bien situado Benedicto XVI, si sus discursos, a pesar de ser pensador de grandes vuelos, no son al aire. En estos momentos anda por España, con motivo del encuentro mundial de jóvenes católicos. Claro, no faltan críticos, de esos que utilizan el intelecto y el corazón, estudiosos dentro de la Iglesia (o iglesias) que hay en la Católica un movimiento restaurador de tal manera, que habría el riesgo extremo de convertir a la institución, con el tiempo, en una secta cerrada a todo lo que la rodee. No sé si eso sea posible en la nueva era planetaria, pero es de esperarse que los medrosos fundamentalismos (también en otros órdenes de la vida), se vayan debilitando. AQUÍ, EN LA parroquia central, el Santuario de El Señor de la Piedad, se celebró a María la Virgen, en su advocación de la asunción. Un devoto quincenario, peregrinaciones de grupos, gremios, regocijos, bandas de música, cohetes y castillos en la explanada de la plaza principal, frente al templo, y en su día central, misa solemne presidida por el nuevo obispo auxiliar de Morelia, el joven piedadense Juan Espinoza. El obispo se congratuló de presidir un acto religioso por primera vez, luego de su consagración en el missmo templo, predicó sobre la tradición cristiana, exaltó la devoción a María e hizo un reconocimiento al padre Alberto Carrillo Cázares, allí presente, por sus 63 años de sacerdocio. El festejo, con sacerdotes de la región, incluyó una procesión festiva con la imagen de la Virgen, al Lienzo Charro, donde se rezó el rosario. En la procesión participaron un contingente de la Universidad del Valle de Atemajac plantel La Piedad, contingentes de la charrería local, banda de música y danzantes del vecino Estado de Guanajuato y devotos de diversas asociaciones vinculadas a la parroquia. Por la noche, la fiesta popular, con quema de castillo de los artesanos coheteros de Toluca, Estado de México. ¡AIGASE VISTO!, COSAS, que se ven, pues, en este mundo revuelto. En la misma antes calificada de católica España, manifestaciones contra la visita del Papa Benedicto. Y nutridas, por lo que se ve en las fotos. Que nada de gastar en el viaje papal, que para el Papa, cero (dinero). Pues sí, como la crisis económica les llegó a los aparejos a los españoles, pues reventó la protesta por donde pudo. Y en la calmada Inglaterra, como que se acabó la flema inglesa. Y las protestas de estos días fueron violentas, violentísimas. Y los observadores, no se explican las causas de tanto desmadre (digo desastre, perdón). Pues no, no nos explicamos tanta revoltura en todos lados. Será que está naciendo un nuevo hombre, ser humano, ahora sí, y que vale la sempiterna imagen de los dolores de parto, que sólo la comprenden a fondo las doloridas mamás en su transe que da vida. (www.lapiedadymiregion.wordpress.com; www.ziquitaromipueblito.wordpress.com; www.silviano.wordpress.com).

PENJAMILLO. Ximena y su fiesta II A. El animado convivio y aniversario de Laura


XIMENA, EN SU BAUTIZO, EN SU FIESTA

La niña Ximena Campos Romero, quien cumplió tres años, fue bautizada en la  Parroquia de San Juan Evangelista, de Penjamillo. Familiares y amigos fueron invitados tanto a la ceremonia bautismal como a la convivencia que se llevó a cabo en la Finca La Hacienda.

La invitación respectiva decía: “Quiero compartir con ustedes la alegría de recibir el Sacramento del Bautismo el 6 de Agosto a la 1:00 p.m. En la Parroquia San Juan Evangelista. Mis Pap´´as: Raúl Campos Espinoza. Ma. Dolores Romero Montez. Mis Padrinos: Rafael Romero Montez, Margarita Duarte Báez. Después de la ceremonia los espero en la Finca La Herencia”.

Ese mismo día fue celebrado el 50 aniversario del natalicio de Laura Romero, quien estuvo acompañada de su esposo Eliseo Leyva. Familiares y amistades, incluidos invitados de La Piedad, pasaron un buen rato de animada convivencia, alegres, con muchos cantos y regocijo. Familiares habrían de tomarse las fotos para el recuerdo.

Las fotos de este album recogen diversos de la convivencia de familiares y amistades. Se conservan tal cual las gráficas, de Silviano Martínez Campos,  sin edición, salvo una poca de luz en algunas de ellas.

(Las fotos del templo van en otro album, en este mismo blog. smc)

                                                                      Javier Romero

Penjamillo. Ximena y su fiesta I B. El Bautizo


XIMENA, EN SU BAUTIZO

La niña Ximena Campos Romero, durante su bautizo en la Parroquia de San Juan Evangelista, de Penjamillo. Familiares y amigos fueron invitados tanto a la ceremonia bautismal como a la convivencia que se llevó a cabo en la Finca La Hacienda.

Las fotos de este album recogen diversos momentos en el templo y sus alrededores. En el atrio, donde se encuentran los añosos árboles que quien escribe recuerdo ya estaban tan campantes allá por los cuarenta.

La llegada de los padres de  Ximena Raúl Campos Espinoza y Ma. Dolores Romero Montez, de los padrinos Rafael Romero Montes y Margarita Duarte Báez, de familiares e invitados.

El esperar un poco antes de la ceremonia, en el atrio y apreciar el artístico curato y el entorno de la cancha deportiva con sus viejas casones fabricadas a la manera antigua, tan artística como perdurable.

La preparación de los angelitos llegados de La Piedad, en la banca de la plaza, el encuentro con Rosita Martínez, Javier Valerio y Emilie. Y luego diversos momentos en el interior del templo.

Las fotos, de Silviano Martínez Campos, pero dos de ellas, donde aparece el autor de estas líneas, le fueron tomadas por Miguel Martínez Campos.

Se conservan tal cual las gráficas, sin edición.

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Penjamillo. Ximena y su fiesta, I A. El bautizo


XIMENA, EN SU BAUTIZO

La niña Ximena Campos Romero, durante su bautizo en la Parroquia de San Juan Evangelista, de Penjamillo. Familiares y amigos fueron invitados tanto a la ceremonia bautismal como a la convivencia que se llevó a cabo en la Finca La Hacienda.

Las fotos de este album recogen diversos momentos en el templo y sus alrededores. En el atrio, donde se encuentran los añosos árboles que quien escribe recuerdo ya estaban tan campantes allá por los cuarenta.

La llegada de los padres deXimena Raúl Campos Espinoza y Ma. Dolores Romero Montez, de los padrinos Rafael Romero Montes y Margarita Duarte Báez, de familiares e invitados.

El esperar un poco antes de la ceremonia, en el atrio y apreciar el artístico curato y el entorno de la cancha deportiva con sus viejas casones fabricadas a la manera antigua, tan artística como perdurable.

La preparación de los angelitos llegados de La Piedad, en la banca de la plaza, el encuentro con Rosita Martínez, Javier Valerio y Emilie. Y luego diversos momentos en el interior del templo.

Las fotos, de Silviano Martínez Campos, pero dos que tres de ellas, donde aparece el autor de estas líneas, le fueron tomadas por Miguel Martínez Campos.

Se conservan tal cual las gráficas, sin edición.

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SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS, VI. Silviano Martínez Campos


 

SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS, VI.

Silviano Martínez Campos

M E T A F O R A S D E U N E N S U E Ñ O

Y VARIACIONES SOBRE UN MISMO CANTAR

(Fotos de Silviano. En caso contrario, se indica)

                               

SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS. (NOTA: Estos pequeños textos son extraídos de las columnas MOSAICO, del autor, o sea su servidor, publicadas en diversas fechas en el semanario GUIA, de Zamora, Mich., México y reproducidas algunas en la página Mi Ziquítaro, Silviano’s Weblog y otros sitios. Guajiros por “fantasiosos” por aquello de que cuando uno sueña se le atribuyen “sueños guajiros”; y rústicos, por eso, por rústicos, por sencillos y “transparentes” en su expresión…En su significado, no tanto, pues quién sabe, porque todos fueron sacados de un pozo, no siempre de aguas transparentes, del pozo del sí mismo de aquel individuo (smc) Sacados un poco de contexto, pero aún así pudieran tal vez decir algo y encontrar la benevolencia de un posible lector (a) en estos campos electrónicos más propios del Siglo XXI y su tercer milenio, que del XX y su segundo. Están ordenados dichos textos, por orden de aparición y la fecha es del día, en la hora mañanera en que se escribieron. Deben faltar otros que se traspapelaron o se cuatrapearon o perdieron en esto del cambio de tecnologías, o en la zona siempre difusa entre el Soñar y el Despertar, ya sea dormidos o despiertos)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. Al individuo aquel (smc) Silviano Martínez Campos, por más que lo había intentado, no le había sido posible borrar de su mente aquella tremenda, a la vez que regocijante experiencia, a pesar de las décadas transcurridas. Más de alguna vez se le había ocurrido adjudicarse aquel primer versito del Dante: ”en medio del camino de mi vida, me perdí en una selva oscura, por haberme apartado del camino recto”. Pero especulaba que si bien podría aplicarse a sí mismo dicho pensamiento, el acontecer bien podría también llevarlo a encajar aquel versito en la gran crisis de la que ahora era testigo en de alguna manera; porque al fin y al cabo todo indicaba se había perdido el rumbo en algún momento de su historia, la misma del Homo Sapiens. Si bien la experiencia campirana le hacía rememorar tormentas en pleno día y luego tras ellas presenciar el espectáculo del Arco Iris, su atrevimiento no llegaba a tanto en un plan adivinatorio, o precognitivo y se contentaba con rememorar, como testigo de lo incierto, aquella su gran experiencia de haber incursionado, o llevado al fondo del sí mismo para luego regresar, agradecido, al mundo del recuerdo, más gratificante, éste de la vida “real”, en todo caso, que las aventuras en un mundo de laberintos, sí, pero también de luminiscencias. Y aun cuando en épocas de la propia biografía, no del todo equilibrada, había dejado de orar, ahora podía hacerlo también, fuera por necesidad de afirmación o por sentimiento de confianza, dirigiéndose al Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, Dios de nuestro Señor Jesucristo, Dios de todos nosotros, Dios también personal ( de él, de aquel individuo). Había llegado a la convicción de que a ese Dios soberano, Quien sin embargo solicita para sus fines amorosos, cooperación voluntaria de la criatura, no se le pueden poner condiciones, aun cuando bien que se presta al diálogo. Por eso aquellas experiencias en la dimensión oscura, pero también, y además en la dimensión luminosa donde la firma personal es definitiva, según así parece. Y esto , por muy descabellada que dicha especulación pareciera, al fin y al cabo ya podía aceptar que no es descabellado imaginar un Universo ( o más universos) multidimensional, sea robótico, o maquinal, con extraterrestres, y seres innúmeros. Pero tampoco desdeñaba su tradición poblada de ángeles, bienaventurados, u hombres y mujeres de buena voluntad a través de quienes Quien de veras las puede, puede comunicar sus mensajes, y aún desde la yerba, el pájaro, el monte, las estrellas y todo cuanto existe, cuantimás desde las profundidades del sí mismo humano. Aquel individuo había llegado a considerar además, que el Señor soberano lo es también, y sobre todo, en las profundidades del sí mismo humano , en los laberintos de la mente extraviada y, a pesar de todo, lo que parece locura, sea temporal o permanente, quizá también sea un modo, un vehículo para Quien, como El sepa, o a través de sus mismas criaturas, dé mensajes al hombre atribulado y con su poder los haga extensivos a todo el Homo Sapiens, a quien sus errores históricos le han hecho hacerse merecedor también, en los últimos tiempos, de Homo Demens, por cuanto él mismo se amenaza con el propio suicidio contaminador y depredante. Pero aquel individuo habría de considerar también que, como se dice, entre más oscura es la noche, más cercano está el amanecer. Porque después de todo, el poeta (Hölderlin, en Patmos), puede tener razón, entre más grande el peligro, más cerca está lo que salva o también ahora podría decirse: entre más grande el riesgo de la hecatombe planetaria, más cercano está Quien salva. O hablando a lo cristiano, el Cristo Cósmico, el Señor del Universo también es humano y por eso mismo, no ajeno a los sufrires de su hermano, sea el hombre concreto, sea el hombre comunitario, o aún planetario, porque al fin y al cabo a El se le atribuye haberlo dicho: tengo compasión de esta multitud. Y les dio de comer, el pan diario, pero también el “epiousios”, el supersustancial, el de allá, el de otras dimensiones, como dicen los sabios de la Tierra. Pero no, desde luego, el que con sus engaños pregonan los poderosos que también contribuyen a destruir con sus químicas a la trama de la vida, y al pan de los pobres, de los limitados. Aquel individuo creyó que se le daría la manera de expresarlo, la fue encontrando, y en el ocaso de su vida se atrevió también a considerar que sí, pueden tener razón quienes dicen que Dios es Pantocrator, por soberano y que el viento sopla por y donde quiere. Porque, su Espíritu agita no sólo las aguas turbias de hombres destructivos, sino también comunidades o multitudes o continentes, siempre que haya un soplo, entre todas ellas, de espíritu vital que busca la plenitud de todo lo viviente. Pero también convulsiona y agita, a ese que ahora se llama el Planeta Extraviado, o más claramente, a quien a sí mismo se ha denominado Homo Sapiens, en riesgo de perderse , por haberse extraviado del camino recto. Sería también porque clavó demasiado sus ojos en el suelo utilitario, o porque los fijó demasiado en las lejanas estrellas. Pero la gran sacudida le hizo ver que sí, su porvenir es el Cielo, pero hay tiempo aún, para arreglar su Tierrita, el cual es, en rigor, el planetita extraviado. (26—IV—011)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: ante la debacle universal, aquel individuo sonreía al recordar aquello de hacía 35 años, que probablemente haría también sonreir al señor Jung. De todas maneras y a riesgo de bordar en lo nebuloso de las profundidades del sí mismo, se echó su rollo improbable, inverosímil, desconcertante, suculento y asaz “sicodélico”, conforme a la mentalidad de aquella época. De todas maneras corrió el riesgo y soltó su rollo de la siguiente manera: al bajar la escalinata de sus pequeña morada, vio en el borde un paquetito de Sal. Habría de caminar por Edison en mañana soleada y en la banqueta, aquella efervescencia (los cristalitos iluminados por el Sol) que él interpretó como estrellas y luego como lindas muchachas. Habría de cruzar la Alameda, todo atolondrado, rumbo a la avenida que parece aún se denominaba Niño Perdido. En todo caso, luego fue Lázaro Cárdenas. Pasó por el templo de San Francisco, el bello templo a donde a veces acudía a contemplar aquellas grandes pinturas de motivos franciscanos, el templo dedicado a Francisco. No recordaba si pasó a orar y si de plano en aquel tiempo no oraba. El caso es que aquel individuo siguió la caminata por Madero, rumbo a Bolívar. Poco antes de esta calle se sintió transformado en un ser bellisimo, luminoso con los colores del oro, tornasol su cuerpo y tachonada su frente de diminutas joyas y desde ellas y desde la diadema que coronaba su cabeza, recibía los destellos de lo alto. Ante tanta belleza, creyó no perder el buen juicio porque no cruzó la calle antes de la señal del semáforo. Creyó haber escuchado al de la voz que le dijo: respeto sus reglamentos. Fue un momento, giró hacia la izquierda, hacia Tacuba y frente a la casa perfumada creyó que el mensaje también era para los de la opulencia para que dejaran de destruir la Tierra. Llegó a una banca de la alameda y escuchó, objetivamente, claro, música folclórica mexicana que surgía de un conjunto colonial donde había un museo, o conjunto artesanal. Luego al caminar hacia el Poniente, un colega zamorano le habría de preguntar en torno a un sonado accidente en el Metro, del día anterior, tal vez. SUCULENTO EL RELATO, pero aquel individuo llegó a pensar que la vida se defiende, lo que es para uno es para todos y el hombre tiene futuro sólo que conforme a su libertad y dentro del respeto mutuo, deberá arreglar su mundo y hacerlo, mientras tanto, también habitable. Habría de afirmar después su convicción (se le había dicho haría más de dos mil años), que siempre hay lugar para la Esperanza. (3—III–011)

((( Silviano Martínez,

Mosaico


Viernes, 04.03.2011, 09:24pm (GMT-5), En GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México.

LA PIEDAD, 3 de Marzo.- AQUELLOS GRITOS, MÁS bien ladridos, más bien ahullidos, eran lastimeros. Y lo hacía por las tardes, y casi todos los días.Por eso, tratando de interpretar los sentimientos de “El Chango”, pensabamos que su dolor por la ausencia era tan grande, tan grande, que lo expresaba en forma de lamentos. Si humano, hasta le hubiésemos atribuido una especie de lamento-oración, para que Chon, su amo, regresara a consolarlo. Pero no, El Chango no era humano, sino perro. Y su amo, don Encarnación, meses hacía que andaba por los “Iunaites” de bracero, cuando había contrataciones. Tiempo después andaría fuera de contrato, y cuando según contaba, al tratar de librar un tren, al caminar sobre un puente, saltó y se dislocó un brazo. El, tan trabajador, continuaría luego los cultivos de su “pedacera”, sus retazos de tierra ejidal, en Ziquítaro, el ombligo del mundo, dicho sea de paso. EN ESE OMBLIGO y en todos los ombligos del mundo, digo rancherías, poblados y aún zonas urbanas de nuestra región, el fenómeno de la emigración hacia los Estados Unidos se volvió común. Y no es por demás decir que según estudiosos, el fenómeno de la migración es universal, extendido e imparable. Causas económicas, necesidad de sobrevivencia, desde luego, pero no sólo. Pero en nuestro México, obviamente, lo mismo pero además la cercanía fronteriza con el país más rico y poderoso (hasta ahora) del mundo, según se dice. Y qué decir de su influencia cultural (a veces nos mandan lo peorcito) y las relaciones tan estrechas, que se ha llegado a decir, sobre nuestra dependencia, que llega a más del 80 por ciento en lo económico. Pero claro, la interdependencia es obvia y tal vez por eso ha cundido el temor por allá entre grupos, de que la invasión de la raza morena sea tan apabullante que se sientan amenazados. La invación a la inversa, pues. CUANDO CANDIDATO, UNA vez que le había ganado a Creel,Felipe Calderón Hinojosa preguntó por aquí, en referencia a la migración, que quiénes tenían parientes en los USA y que levantara el dedo el que sí. El fue el primero. Problema envolvente, pues. Y ahora, este tres de marzo, anda por allá el Presidente y, probablemente, además de otros asuntos bilaterales candentes, abordará con el Presidente Obama el tan reiterado, por real y acuciante, problema de la migración. CUANDO LA DESINTEGRACIÓN del sistema soviético, fines de los ochenta y principios de los noventa, se dijo que sus réplicas durarían unos 25 años. No sé si dentro de esas réplicas se incluya la actual convulsión en el Norte de Africa y en el Medio Oriente. En 1991, en su informe “La Primera Revolución Mundial”, el Club de Roma decía en su primer párrafo del capítulo VI, sobre “El Malestar Humano”: “Las ondas expansivas por los drásticos cambios de la gran transición no están respetando ninguna región ni ninguna sociedad. El cataclismo ha quebrado un sistema de relaciones y sistemas de creencias heredados, sin ofrecer ninguna guía para el futuro”. Claro, ahora todos lo vemos, no sólo quienes estudian el fenómeno, el “bailoteo” del Planeta nos envuelve a todos. Hay, sin embargo, pero en otros ámbitos de nuestra realidad, dijéramos dentro del gran motor del sentido, aquel que mueve al ser humano hacia la utopía del más ser, la inconmovible Esperanza. SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: ante la debacle universal, aquel individuo sonreía al recordar aquello de hacía 35 años, que probablemente haría también sonreir al señor Jung. De todas maneras y a riesgo de bordar en lo nebuloso de las profundidades del sí mismo, se echó su rollo improbable, inverosimil, desconcertante, suculento y asaz “sicodélico”, conforme a la mentalidad de aquella época. De todas maneras corrió el riesgo y soltó su rollo de la siguiente manera: al bajar la escalinata de sus pequeña morada, vio en el borde un paquetito de Sal. Habría de caminar por Edison en mañana soleada y en la banqueta, aquella efervescencia (los cristalitos iluminados por el Sol) que él interpretó como estrellas y luego como lindas muchachas. Habría de cruzar la Alameda, todo atolondrado, rumbo a la avenida que parece aún se denominaba Niño Perdido. En todo caso, luego fue Lázaro Cárdenas. Pasó por el templo de San Francisco, el bello templo a donde a veces acudía a contemplar aquellas grandes pinturas de motivos franciscanos, el templo dedicado a Francisco. No recordaba si pasó a orar y si de plano en aquel tiempo no oraba. El caso es que aquel individuo suguió la caminata por Madero, rumbo a Bolívar. Poco antes de esta calle se sintió transformado en un ser bellísimo, luminoso con los colores del oro, tornasol su cuerpo y tachonada su frente de diminutas joyas y desde ellas y desde la diadema que coronaba su cabeza, recibía los destellos de lo alto. Ante tanta belleza, creyó no perder el buen juicio porque no cruzó la calle antes de la señal del semáforo. Creyó haber escuchado al de la voz que le dijo: respeto sus reglamentos. Fue un momento, giró hacia la izquierda, hacia Tacuba y frente a la casa perfumada creyó que el mensaje también era para los de la opulencia para que dejaran de destruir la Tierra. Llegó a una banca de la alameda y escuchó, objetivamente, claro, música folclórica mexicana que surgía de un conjunto colonial donde había un museo, o conjunto artesanal. Luego al caminar hacia el Poniente, un colega zamorano le habría de preguntar en torno a un sonado accidente en el Metro, del día anterior, tal vez. SUCULENTO EL RELATO, pero aquel individuo llegó a pensar que la vida se defiende, lo que es para uno es para todos y el hombre tiene futuro sólo que conforme a su libertad y dentro del respeto mutuo, deberá arreglar su mundo y hacerlo, mientras tanto, también habitable. Habría de afirmar después su convicción (se le había dicho haría más de dos mil años), que siempre hay lugar para la Esperanza. (www.lapiedadymiregion.wordpress.com; www.ziquitaromipueblito.wordpress.com, www.silviano.wordpress.com).

Silviano Martínez Campos)))

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SUEÑO GUAJIRO, RÚSTICO: Aquel individuo no supo ni de dónde venía tan tremenda advertencia cuando el de la voz le dijo: le vamos a cambiar el código genético. Su confianza permaneció invariable, porque esa expresión metafórica, o acaso real, de provenir del de la voz, no podía ser más que biofílica. (7—IV–011)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO.  Aprovecho para invitarlo a que lea mi fantasioso trabajo denominado LA INVASION, primeramente publicado en GUIA y que puede encontrar en los blogs mencionados abajo. De él, extraigo un pequeño texto, en homenaje al burro y sus antenas:  “—Duros, drásticos son, bichos malvados. ¿Quién a ustedes encomienda defensa de los reinos? Rey de la selva, al león reconocemos, al delfín animal inteligente tras nosotros; como fiel servidor al perro, nuestro amigo, y dócil criado nuestro al asno laborioso. Pero ustedes microbios del demonio, sólo dolores y penurias causan. Torpes, faltos de entendimiento tuvieron que escoger los ojos par manifestarse cuando a nuestro gran cerebro pudieron revelarse. —Dos razones te damos, mentecato. El león, rey de la selva, claudicó de su reino entre nosotros al dejarse enjaular y ser hazmerreír en circos y festines; negóse el delfín temeroso a dejar seguridades en sus mares y correr en tierra la carrera que ganaste; el perro fiel prefirió la garantía de su comida al lado tuyo y el impráctico borrico escogió ser tu esclavo, pero no olvides que con sus dos grandes antenas, más disponible está para oír las señales de los astros”. (10–II–011)


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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO:   A aquel individuo se le mostró de tal manera la plenitud que le esperaba, que “protestó” y dijo lamentándose: no sólo yo, no sólo yo. El individualismo había sido derrotado en él. (3—I—011)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: aquel individuo captó estas expresiones: soy intuitivo. Amo afectivamente. Pero aquel individuo no sabía discernir si dichas expresiones provenían del de la voz, o por el contrario eran expresiones de la propia introspección en la hondura del sí mismo. O de plano, si ambas consideraciones eran válidas igualmente, sin mezclarse ni confundirse. Aquel individuo,  al haberse sentido capturado por el “crescendo” de El Barbero de Sevilla de Rossini, llegó a entender que el lenguaje de la música es más pleno, abarcante y profundo que el intelecto, para “entender” el mundo. (20—I—011)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO:  aquel individuo llegó a comprender que el intelecto no tenía la última palabra en la explicación del mundo. Porque de alguna manera, el individuo aquel fue sorprendido por destellos de plenitud, al presentársele como medio para captar algunos de esos destellos regocijantes, mediante el animado “crescendo” de la obertura El Barbero de Sevilla del músico Rossini, o una “melodía” infantil improvisada de sus tiempos de infancia. (13—I–011)

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SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS:  en el umbral de su ancianidad, aquel individuo llegó a comprender algunas cosas, pero algunas otras, las más, bordaban los enigmas de las profundidades del sí mismo. No dejaba por ello de extrañarle aquel “interrogatorio”, ni sus finalidades, interrogatorio desde luego a cargo del de la voz. En todo caso, por la índole del contenido, no dejaba de admirarse de que no hubiese ningún asomo de presión o agresión, contrariamente a lo que sabía por terceros o por las sublimaciones del arte,  a que llegaba la infamia humana contra un ser indefenso (a) que caía en las garras de los sádicos de la Tierra. Así es que el de la voz le Espetó, debiera decir le pro-vocó al  individuo aquel, la pregunta de ¿es usted justo?, pero el individuo echó mano del recurso consignado en algún Evangelio de “Sólo Dios es bueno”,  pero sin palabras desde luego, tan sólo una referencia a sugerentes destellos, benévolos, por cierto, que provenían de no sabía dónde; ¿es usted un chingón?, preguntaba el de la voz. No soy la mamá de Tarzán, repuso aquel individuo. Dígame eso en términos más “intelectuales”, repuso a su vez el de la voz. Por qué cambió de ruta,  “preguntó” el de la voz, pero el individuo aquel no supo qué contestar; quién le dijo que se suicidara, planteó el de  la voz, pero el individuo aquel no logró articular respuesta; ¿lo acepta como líder?, planteó el de la voz, pero aquel individuo tenía el prejuicio contra líderes manipuladores y tuvo sus reservas de aplicarlo a  Quien consideraba libre de apetitos de poder y de dominio.   (6—I—011)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: en las profundidades de sí mismo, aquel individuo se dio cuenta de la enormidad del paquete, que lo sobrepasaba. Había alcanzado a entender una especie de mandato en el sentido de que no se diga por la palabra, lo que no se recibió por la palabra. Aquel individuo habría de recordar nociones tan comprometedoras como aquellas encerradas en la palabrita Pantocrator (Dios todopoderoso, por soberano), los misterios de Dios son inescrutables y el Espíritu sopla donde quiere. Aquel individuo era invitado, si se puede expresar así, a dar un mensaje, necesariamente de paz, por lo que objetó al de la voz y le “dijo”: para qué les sirvo como robot, permítanme poner en juego mis potencialidades creativas. Y, de plano, aquel individuo parecía rajarse cuando “dijo”: por qué no escogen a un intelectual. Al fin se dio por vencido y aquel individuo simplemente, en las profundidades de sí mismo, atribulado, “dijo” con sentimiento: me dono, me dono. Y prefirió pasar como loco, antes que fallarle, a quien consideró amoroso, con la suficiente autoridad como para hacer tan tremendas y esperanzadoras propuestas. Porque en algún “momento”, el de la voz le había dicho algo así como: no me conocerá más que por la… (y aquí, por alguna asociación, se sugería el nombre de una persona llamada Encarnación). (23—XII—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO:  aquel individuo no sabía mucho de beisbol, pero se le sugirió en el tablero del partido, el “score” donde siempre, siempre, a la larga, ganaba el mejor partido: el de la vida (se suponía que con todas sus valoraciones como justicia, paz, encuentro y etcétera). (16—XII—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo revivía en lo profundo del si mismo, imágenes de aquella guerra perpetua en la ficción de la novela “1984” de George Orwell.  Sin embargo, aquel enredo “cibernético” no fue perpetuo y regresó a la “superficie”, a un mundo de flores, insectos, cerros y arroyos. La nueva salida del sol era más gratificante que las oscuridades del desencuentro de los anteriores horizontes. (9—XII—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RÚSTICO: Usted conoce toda mi vida, le dijo aquel individuo al de la voz. Usted me la está contando, repuso el de la voz. (2—XII—010)

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SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS:  A aquel individuo lo conmovió la pregunta del de la voz: ¿quién le dijo que se suicidara?, porque no entendió nada, nada. Aquel individuo se precipitaba en la oscuridad de las profundidades del sí mismo pero en cierto “nivel” del precipicio, lanzó el grito salvador de “Viva la Vida”, y fue entonces cuando un coro regocijado se hacía eco desde las “alturas”, desde donde no se sabe mucho: “Quién como Dios”. Y aquel individuo habría de confiar luego, porque llegó “después” a afirmar: el que me lo dio (el mensaje de paz), no falla. (25—XI—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. Aquel individuo creyó entender la pregunta del de la voz, que le inquiría: qué opina de la revolución mexicana. Y por eso contestó: es un proceso terminado. Y aquel individuo luego extrapolaría, hacia otras revoluciones, que siempre apuntaban hacia algo realmente nuevo, porque la historia la hacen los hombres, pero con una ayudita. Pero no había duda, de esa ayuda, porque aquel individuo había percibido que estaba en la frontera del país de la libertad. (19—XI–010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo se quedó desconcertado cuando el de la voz le dijo, algo así, como: “Pendejo, por qué hiciste eso”. El individuo no negó que había cometido muchas pendejadas, pero no le agarró la hebra a cuál se refería el de la voz. Pero luego pensó que también el Homo Sapiens (demens) había cometido pendejadas y en esas estaba, ahora, corrigiéndolas, je je. (11—XI–010)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: aquel individuo no sabía cómo interpretar la inquietante visión: aquel signo “suástico”, no necesariamente luego en negativo, se levantó de sus cenizas de la central Europa, en veloz carrera pero a medio Atlántico se convirtió en guerrero azteca luminoso, tomó vuelo desde muy adentro del país vecino, y desde allí, cruzando México, se remontó hacia las estrellas; aquel individuo, en la postración en el abismo del sí mismo, creyó “oírle” al de la voz, la expresión aquella, del “soy intuitivo”; aquel individuo creyó escucharle al de la voz aquella expresión de “amo afectivamente”. La cosa se volvía peliaguda, tanto si tales profundidades eran fruto de la introspección, como si no. Porque quién era, aquel individuo, para poder atribuirle tales expresiones al de la voz. (7—XI—010)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: la resistencia de aquel individuo fue dura, pero cuando se dio cuenta que aquello era bueno y valía la pena (y además no había de otra), le dijo, con sentimiento y convicción, reiteradamente, al de la voz: “me dono, me dono…” ; pero “antes”, aquel individuo puso una más de sus objeciones: “pa’ qué les sirvo como robot, permítanme poner en juego mis potencialidades creativas”: no obstante, “antes”, aquel  individuo recibió del de la voz tremenda pregunta: “quién le dijo que se suicidara”, y el individuo, en las oscuridades del sí mismo, no supo qué contestar. (28—X—010)

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SUEÑOS GUAJIROS RUSTICOS: ante el acelere en los torbellinos de las profundidades del sí mismo, aquel individuo fue invitado a poner los pies en la Tierra, porque el de la voz le dijo: no me conocerá más que a través de… y se le presentó la imagen o una referencia de una persona que se llamaba Encarnación; el individuo aquel se admiró de la grandeza prometida al ser humano y le dijo al de la voz: a poco hasta en eso somos libres; lo que de ninguna manera entendió aquel individuo fue cuando se le dijo: le vamos a cambiar el código genético. Porque al de la voz no lo podía atribuir nada, nada, nada, contra el hombre. (21—X—010)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: “Vendrá después la danza de los pueblos: fundida la alegría de los cubanos con la del noble pueblo americano. También el zapateo de los tarascos, mexicanos, con los ritmos sabrosos colombianos, unidos al tambor maravilloso de los múltiples pueblos africanos. ¡Sí se puede”!, dirás, ¡sí que se puede!, el Espíritu hablará, sí por mi raza, mi raza bullanguera, americana. Para decirle a pueblos y naciones que su parto pasó y de la TIERRA el EJE cambió de dirección y ahora se orienta al nuevo mundo, en fin, el POLO del AMOR, por justo y solidario, en gozo permanente, planetario” (De A2K o El Error del Milenio), en las direcciones web abajo anotadas); aquel individuo estaba en lo más profundo de la oscura caverna del sí mismo de tal manera que sólo le quedaba una pizca de razón y por eso se decía, a sí mismo, aquello de El que me lo dio (el mensaje para salir) no falla, y no falló; aquel planetita extraviado estaba precipitándose a gran prisa en la oscura caverna de las profundidades del mundo sideral, pero unos caporales al parecer “extraterrestres” lo lazaron y lo volvieron a la luz de la superficie, a la luz de la Vida; aquel individuo se había precipitado en la caverna oscura del desencuentro, pero su Tierrita fue rescatada para ponerla junto al Gran Fuego y hacerla así el Corazón del Cielo (14—X—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: cuando al individuo aquel se le hizo ver de alguna manera el porvenir (personal y comunitario) que le esperaba, estalló de asombro. No sólo yo, exclamó ante el de la Voz, a quien le dijo: me voy a volver loco. Pero el de la voz sencillamente le repuso: nadie se vuelve loco por recibir un mensaje de paz. (7—X—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. ¿Quién le dijo que se suicidara?, se le  preguntó al individuo aquel, por quien tenía autoridad para hacerlo. El individuo luego habría de entender que no se trataba sólo de él, sino la pregunta cierto que abarcaba mayores horizontes. (26—VIII—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. Aquel individuo se confrontó con el de la voz y, ante alguna eventualidad de juzgar a alguien, le dijo: yo no los juzgo. Pero el de la voz simplemente repuso: ellos (¿los seres humanos?) se juzgan solos. Y de ser así, pues nos estamos juzgando, y está pesado nuestro juicio histórico, je. (11—VIII—010)

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DADO QUE NUESTRO mundo humano (no el astronómico) está totalmente alrevesado, ahora comienzo este MOSAICO al revés, o sea alrevesado. Con dos sueños guajiros, pues, pero de esos sueños comunes, no de esos sueños más profundos, de las oscuridades del sí mismo. Y los cuento, tal como “me los contó aquel individuo”. Resulta que el individuo aquel llegó a un monte rodeado de penumbra, a la cima que más parecía una zona arqueológica. Porque allí estaba un monolito (de piedra, claro) con un dibujo en relieve, de un ave con sus alas extendidas. El individuo aquel, curioso, quería saber quién era, o a quién representaba, aquel diseño artístico puesto allí por no sé quién. Miró hacia arriba y se encontró en las alturas con un pequeño sol, dorado, que le envió el mensaje telepático: es diosa. El enigma estaba descifrado. El otro sueño es más enredado porque, le adelanto, se trata de una rápida, vertiginosa carrera, rumbo al “sueño americano”. Aquel individuo se situaba en un llano, en medio de la penumbra y de pronto sintió el apremio de huir, porque alguien a quien no identificaba, le daba una corretiza. Pero en un momento, si aquí puede hablarse de momentos, se le unió Salvador (un amigo de la infancia). Ambos continuaron la carrera, llegaron a una especie de tobogán, de resbaladilla de esa de los parques infantiles, se deslizaron por ella y llegaron a una estancia elegante, como despacho de abogado, con las paredes adornadas con motivos cuadrados. Ya la hicimos, como que pensó aquel individuo, una estancia muy apropiada para el reposo, con libros para leer muy quitado de la pena, huido del mundanal ruido. Pero no, vino otro apremio y hubo necesidad de lanzarse contra las paredes elegantes, romper una de ellas, salir y continuar la carrera. Individuo y guía, que lo conducía hacia el país de la abundancia, llegaron a un estanque oscuro, se echaron ambos un clavado y se sumergieron en las aguas negras (nada más de color, no de olor). Allí se perdió el guía, y el individuo se encontró en otra estancia, con un sillón ejecutivo de cuatro gajos y un cetro, un librito amarillo de esos que dicen “Dios llega al Hombre” y un grupo de mujeres enlutadas, una de ellas que lo esperaba. Esa era la meta, y no el llamado sueño americano. Yo no sé qué diría el señor Jung de todo esto, pero lo que sí sé decir es que mejor cambio de frecuencia, luego de afirmar que en estas cuestiones el individualismo sale sobrando, porque se trataría, en todo caso, de una aventura compartida. (27-V-010).

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: aquel individuo muy probablemente fue instruido, o eleccionado para que su mensaje fuera difundido de alguna determinada manera, porque el individuo aseguró: sé distinguir los planos. Aquel individuo no comprendió la hondura de aquellas expresiones, aun cuando aceptó la afirmación del de la voz que le decía, algo así como usted me enseña el lenguaje (rústico) y yo le enseño el lenguaje (de las alturas). Aquel individuo sintió la hondura de su enajenación y por eso le dijo al de la voz: si voy al hospital, nadie me va a creer. Por fin se dio por vencido, dio el sí, y de inmediato se sintió un Quijote enjaulado, en carreta de leños rústicos, no rumbo a su casa solariega del señor Quijano, sino al hospital siquiátrico. (20—V—010).

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SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS: A aquel individuo lo conmovió la pregunta del de la voz: ¿quién le dijo que se suicidara?, porque no entendió nada, nada. Aquel individuo se precipitaba en la oscuridad de las profundidades del sí mismo pero en cierto “nivel” del precipicio, lanzó el grito salvador de “Viva la Vida”, y fue entonces cuando un coro regocijado se hacía eco desde las “alturas”, desde donde no se sabe mucho: “Quién como Dios”. Y aquel individuo habría de confiar luego, porque llegó “después” a afirmar: el que me lo dio (el mensaje de paz), no falla.

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS. Aquel individuo pareció entender que, el de la voz, le proponía, a un determinado Personaje, como su dirigente y por eso le preguntó: ¿lo acepta como líder?. Pero el individuo dudó, puesto que la idea de líder estaba totalmente contaminada por el poder de un sistema manipulador y corruptor. Aquel individuo pareció entender que el de la voz le hacía una propuesta sorprendente: usted me enseña el lenguaje campesino, y yo le enseño el lenguaje de las (alturas). Aquel individuo se agarró haciéndole preguntas al de la voz, hasta llegar a una fundamental ¿a poco hasta en eso somos libres?. No hubo respuesta, pero parece que la misma vida se encargaba de responderlas. Aquel individuo, ante tan insólitas propuestas, se atrevió a decir: sé distinguir los planos. Eso le daba a entender que el mensaje de vida era para todos, en un respeto completo, total, a la libertad del hombre y de sus reglamentos, y de sus instituciones. Aquel individuo cedió, fue lanzado a las profundidades del sí mismo y fue cuando escuchó el grito liberador: ¡Viva la vida!, coreado regocijadamente por el equipo de vivientes. (1—VII—010)

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SUEÑOS GUAJIRO, RUSTICO. Aquel individuo creyó entender la pregunta del de la voz, que le inquiría: qué opina de la revolución mexicana. Y por eso contestó: es un proceso terminado. Y aquel individuo luego extrapolaría, hacia otras revoluciones, que siempre apuntaban hacia algo realmente nuevo, porque la historia la haccn los hombres, pero con una ayudita. Pero no había duda, de esa ayuda, porque aquel individuo había percibido que estaba en la frontera del país de la libertad. 28—XI—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: A aquel individuo se le mostró de tal manera la plenitud que le esperaba, que “protestó” y dijo lamentándose: no sólo yo, no sólo yo. El individualismo había sido derrotado en él. (3—II—011)

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SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS: En el umbral de su ancianidad, aquel individuo llegó a comprender algunas cosas, pero algunas otras, las más, bordaban los enigmas de las profundidades del sí mismo. No dejaba por ello de extrañarle aquel “interrogatorio”, ni sus finalidades, interrogatorio desde luego a cargo del de la voz. En todo caso, por la índole del contenido, no dejaba de admirarse de que no hubiese ningún asomo de presión o agresión, contrariamente a lo que sabía por terceros o por las sublimaciones del arte, a que llegaba la infamia humana contra un ser indefenso (a) que caía en las garras de los sádicos de la Tierra. Así es de que el de la voz le Espetó, debiera decir le pro—vocó al individuo aquel, la pregunta de ¿es usted justo?, pero el individuo echó mano del recurso consignado en algún Evangelio de “Sólo Dios es bueno”, pero sin palabras desde luego, tan sólo una referencia a sugerentes destellos, benévolos por cierto, que provenían de no sabía dónde; ¿es usted un chingón?, preguntaba el de la voz. No soy la mamá de Tarzán, repuso aquel individuo. Dígame eso en términos más “intelectuales”, repuso a su vez el de la voz. Por qué cambió de ruta, “preguntó” el de la voz, pero el individuo aquel no supo qué contestar.; quién le dijo que se suicidara, planteó el de la voz, pero el individuo aquel no logró articular respuesta; ¿lo acepta como líder?, planteó el de la voz, pero aquel individuo tenía el prejuicio contra líderes manipuladores y tuvo sus reservas de aplicarlo a Quien consideraba libre de apetitos de poder y de dominio. (6—I—011)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: aquel individuo no sabía cómo interpretar la inquietante visión: aquel signo “suástico”, no necesariamente luego en negativo, se levantó de sus cenizas de la central Europa, en veloz carrera pero a medio Atlántico se convirtió en guerrero azteca luminoso, tomó vuelo desde muy adentro del país vecino, y desde allí, cruzando México, se remontó hacia las estrellas; aquel individuo, en la postración en el abismo del sí mismo, creyó “oírle” al de la voz, la expresión aquella, del “soy intuitivo”; aquel individuo creyó escucharle al de la voz aquella expresión de “amo afectivamente”. La cosa se volvía peliaguda, tanto si tales profundidades eran fruto de la introspección, como si no. Porque quién era, aquel individuo, para poder atribuirle tales expresiones al de la voz. (4—XI—010)

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO. Aquel individuo creyó entender la pregunta del de la voz, que le inquiría: qué opina de la revolución mexicana. Y por eso contestó: es un proceso terminado. Y aquel individuo luego extrapolaría, hacia otras revoluciones, que siempre apuntaban hacia algo realmente nuevo, porque la historia la hacen los hombres, pero con una ayudita. Pero no había duda, de esa ayuda, porque aquel individuo había percibido que estaba en la frontera del país de la libertad. (18—XII—010)

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. SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS. Aquel individuo pareció entender que, el de la voz, le proponía, a un determinado Personaje, como su dirigente y por eso le preguntó: ¿lo acepta como líder?. Pero el individuo dudó, puesto que la idea de líder estaba totalmente contaminada por el poder de un sistema manipulador y corruptor. Aquel individuo pareció entender que el de la voz le hacía una propuesta sorprendente: usted me enseña el lenguaje campesino, y yo le enseño el lenguaje de las (alturas). Aquel individuo se agarró haciéndole preguntas al de la voz, hasta llegar a una fundamental ¿a poco hasta en eso somos libres?. No hubo respuesta, pero parece que la misma vida se encargaba de responderlas. Aquel individuo, ante tan insólitas propuestas, se atrevió a decir: sé distinguir los planos. Eso le daba a entender que el mensaje de vida era para todos, en un respeto completo, total, a la libertad del hombre y de sus reglamentos, y de sus instituciones. Aquel individuo cedió, fue lanzado a las profundidades del sí mismo y fue cuando escuchó el grito liberador: ¡Viva la vida!, coreado regocijadamente por el equipo de vivientes. (1—VII—010)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: aquel individuo muy probablemente fue instruido, o eleccionado para que su mensaje fuera difundido de alguna determinada manera, porque el individuo aseguró: sé distinguir los planos. Aquel individuo no comprendió la hondura de aquellas expresiones, aun cuando aceptó la afirmación del de la voz que le decía, algo así como usted me enseña el lenguaje (rústico) y yo le enseño el lenguaje (de las alturas). Aquel individuo sintió la hondura de su enajenación y por eso le dijo al de la voz: si voy al hospital, nadie me va a creer. Por fin se dio por vencido, dio el sí, y de inmediato se sintió un Quijote enjaulado, en carreta de leños rústicos, no rumbo a su casa solariega del señor Quijano, sino al hospital siquiátrico. (20—V—010).

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo revivía en lo profundo del si mismo, imágenes de aquella guerra perpetua en la ficción de la novela “1984” de George Orwell. Sin embargo, aquel enredo “cibernético” no fue perpetuo y regresó a la “superficie”, a un mundo de flores, insectos, cerros y arroyos. La nueva salida del sol, era más gratificante que los oscuridades del desencuentro de los anteriores horizontes. (9—XII—010). SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo revivía en lo profundo del si mismo, imágenes de aquella guerra perpetua en la ficción de la novela “1984” de George Orwell. Sin embargo, aquel enredo “cibernético” no fue perpetuo y regresó a la “superficie”, a un mundo de flores, insectos, cerros y arroyos. La nueva salida del sol, era más gratificante que los oscuridades del desencuentro de los anteriores horizontes. (9—XII—010).

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SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: Aquel individuo no sabía mucho de beisbol, pero se le sugirió en el tablero del partido, el “score” donde siempre, siempre, a la larga, ganaba el mejor partido: el de la vida (se suponía que con todas sus valoraciones como justicia, paz, encuentro y etcétera). (16—XII—010).

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SUEÑOS GUAJIRO, RUSTICO. Aquel individuo creyó entender la pregunta del de la voz, que le inquiría: qué opina de la revolución mexicana. Y por eso contestó: es un proceso terminado. Y aquel individuo luego extrapolaría, hacia otras revoluciones, que siempre apuntaban hacia algo realmente nuevo, porque la historia la haccn los hombres, pero con una ayudita. Pero no había duda, de esa ayuda, porque aquel individuo había percibido que estaba en la frontera del país de la libertad. (18—XI—010).

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS: En las profundidades de sí mismo, aquel individuo se dio cuenta de la enormidad del paquete, que lo sobrepasaba. Había alcanzado a entender una especie de mandato en el sentido de que no se diga por la palabra, lo que no se recibió por la palabra. Aquel individuo habría de recordar nociones tan comprometedoras como aquellas encerradas en la palabrita Pantocrator (Dios todopoderoso ,por soberano), los misterios de Dios son inescrutables y el Espíritu sopla donde quiere. Aquel individuo era invitado , si se puede expresar así, a dar un mensaje, necesariamente de paz, por lo que objetó al de la voz y le “dijo”: para qué les sirvo como robot, permítanme poner en juego mis potencialidades creativas. Y de plano, aquel individuo parecía rajarse cuando “dijo”: por qué no escogen a un intelectual. Al fin se dio por vencido y aquel individuo simplemente, en las profundidades de sí mismo , atribulado, “dijo” con sentimiento: me dono, me dono. Y prefirió pasar como loco, antes que fallarle, a quien consideró amoroso, con la suficiente autoridad como para hacer tan tremendas y esperanzadoras propuestas. Porque en algún “momento”, el de la voz le había dicho algo así como: no me conocerá más que por la… (y aquí, por alguna asociación, se sugería el nombre de una persona llamada Encarnación). (22—XII—010).

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SUEÑOS GUAJIROS, RÚSTICOS: A aquel individuo lo conmovió la pregunta del de la voz: ¿quién le dijo que se suicidara?, porque no entendió nada, nada. Aquel individuo se precipitaba en la oscuridad de las profundidades del sí mismo pero en cierto “nivel” del precipicio, lanzó el grito salvador de “Viva la Vida”, y fue entonces cuando un coro regocijado se hacía eco desde las “alturas”, desde donde no se sabe mucho: “Quién como Dios”. Y aquel individuo habría de confiar luego, porque llegó “después” a afirmar: el que me lo dio (el mensaje de paz), no falla. (25—XI—010).

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((( FANT3

ENCUENTROS CERCANOS

Silviano Martínez Campos

— Entiendo que anda usted con dificultades.

—Ando, y no encuentro la puerta, ya no siento lo duro sino lo tupido; hacia donde quiera que dirijo mis pasos, topo con barreras a tal punto que creo encontrarme en un callejón sin salida.

— En qué puedo ayudarlo, creo me llamó usted.

— Lancé un S.O.S. (Save Our Soul, salve nuestra alma), a las cuatro direcciones del Universo; mi ser atribulado se encuentra como una tempestad marina, que debe ser espantosa, según cuentan quienes han experimentado las furias del mar. Usted respondió a mi lamento. Cualquiera que sea su planeta, gracias señor extraterrestre.

— Confía usted en los extraterrestres y está bien, aunque los pinta monstruosos, guerreros, conquistadores y hasta chupasangre. Es bueno confiar en alguien aun cuando mejor sería confiara también en usted mismo.

— ¡Quién nos salvará de esta hecatombe de no ser ustedes los extraterrestres! Porque déjeme contarle, si usted no lo sabe, es interminable la letanía de nuestros males. Las leyes de este planeta, sabrá usted, determinan que nos comamos unos a otros. Me refiero desde luego a seres no movientes y a los semovientes: unos ni se mueven del lugar donde nacen y otros pisan cualquier lugar aunque no sea suyo. Entre estos últimos nos contamos los inteligentes y estamos a punto de “cuando el destino nos alcance”, comernos también entre nosotros, en forma de galletita.

—…

— Creo que no me entendió, su silencio lo dice. El caso es que muchos seres inteligentes, unos mil millones, tienen dificultad de comerse a los no movientes y a algunos de los semovientes.

— No sea rebuscado, tortuoso, retorcido. Por qué no dice claramente que hay hambre en su mundo, los bienes son mal repartidos, el SIDA los acosa, los flagelos del narcotráfico, violencia, terrorismo los desquician; cambios climáticos los asustan; treinta guerras dan idea de su desequilibrio global y, en su ombligo del mundo, su México, se acabó el desarrollo estabilizador, unos veinticuatro muy inteligentes se quedaron con la parte del león, los volvieron a saquear y tampoco pudieron defender el peso.

—Sí me entendió, conoce parte de la historia, pero no ha terminado la letanía: las cosas están de tal manera descompuestas, que muchos de esta Tierra creen que es acabamiento de mundo y al dos mil no hemos de llegar.

—Así decían el sesenta ¿recuerda?, y muchos apresuraron su casorio. Debe ser igual ahora. ¿No cree que la vida amenazada por defenderse más tiende a difundirse?; pero vamos con el acabamiento de mundo, ¿No cree más bien que el mundo que ha conocido ya se acabó y usted no se ha dado cuenta y todos esos grandes gemidos de su letanía no son sino estertores que anuncian nueva vida?

—No entiendo, señor extraterrestre.

—Voy a llevarlo de la mano, vea y entienda cómo es ahora su planeta. Tome su directorio y verá que puede comunicarse por el aparatito a cualquier lugar del mundo (“o casi”); vea su noticiero preferido, haga a un lado manipuleos interesados y entérese de las catástrofes de cualquier rincón del mundo (aquí sin “casi”); vaya al aeropuerto internacional más cercano y desde allí viaje a cualquier lugar; no se lo recomiendo si no lleva visa y una talega de dólares, pero allí está la posibilidad al alcance de su mente.

—No siga, para saber eso no requiero consultar a extraterrestres. También sé que ya pisamos la Luna, pero en vez de plantar la bandera de la Tierra, izamos la de un país pionero en la astronáutica. El mundo se encamina a su unidad, pero hasta ahora la ONU rehúsa la forma de gobierno mundial democrático y participativo que deje a un lado pretensiones hegemónicas de los viejos imperios o pretensiones de dominio por los dineros de potentados financieros.

—Volvamos pues a lo pequeño. Vuélvase contemplativo. Siéntese junto a un hormiguero, o junto a una colmena o un avispero, no tan cerca, por supuesto. Observe a los animalitos, cómo todos trabajan, todos tienen su lugar, todos comen del aporte común y no hay jerarquías dominantes sino de función y de servicio. Pero no calque su modo de vida a la suya social, porque sus ciudades se vuelven inhabitables. No olvide que la lucha a muerte contra la propiedad terminó con la muerte del sistema. Pero tampoco desestime que la propiedad sin coto ni medida también puede terminar con el sistema y de paso con la Tierra.

—Eso también lo sabemos, nuestra inteligencia clasifica día a día ensayos, estudios y serias consideraciones en periódicos, libros y memorias electrónicas.

—Volvamos pues a lo grande. Vuélvase contemplativo. Mire de vez en cuando hacia arriba, cuente las estrellas de su galaxia y luego cuente las galaxias sin olvidar, desde luego, la descubierta el otro día y verá cuán grande y variado es, qué bello y qué asombroso su Universo. Esa es su casa.

O mire hacia abajo a lo pequeño y vea hasta sus confines donde se borra el tiempo y dé gracias porque hay límites en su mundo y en usted, así está mejor porque no se pensará omnipotente, reconocerá sus límites y así será plenificado.

—Ya lo sé, pero eso no es noticia, perdí el sentido del asombro.

—Creo haber detectado la causa de sus males. Su pequeñez lo apena y siéntese marcado por la grandeza del mundo descubierto; y se refugia, para sentirse grande, en las arcas de sus cajas fuertes, en la madeja de su poder; lo indigestan sus juguetes tecnológicos o la abundancia de su mesa o se aturde con ruidos e imágenes. Su miedo lo ha hecho más violento. Es cuando olvida lo que es compartir, cuando la ley fundamental en su planeta es donarse los unos a los otros, los no movientes y los semovientes, como quiso explicarme, para que todos coman del pan propio y del ajeno.

—También eso lo sabemos los inteligentes, sólo que no ha bajado de la idea al afecto ni el afecto ha motivado la mano que comparta.

—Puesto que ya lo sabe todo, debo decirle sólo que bajé del reino de los sueños para ayudarlo a usted, el homo sapiens. Misionero soy del país de la vida, yo mismo ángel, reina coronada, si prefiere, o un hada bienhechora. Destellos rojos, verdes, amarillos, tornasoles visten el arcoiris que es mi cuerpo y a través de mi cuerpo mi mensaje. Soy reina o rey si prefiere y la diadema que a mí corona es receptáculo de lenguajes cifrados venidos de más alto, o de más profundo si prefiere y cada luminiscencia es una caricia para usted, el homo sapiens, en conspiración amorosa, acordada en las estrellas. Somos en mi planeta luminosos, dotados de luz fuerte, vigorosa, aun cuando su colorido iridiscente no lastime. Tachonada nuestra frente de joyas diminutas en destellos ordenados. Reflejamos con ellas lenguaje inteligente y en él afirmamos nuestro ser y nuestro estar vivos y damos gusto y regocijo a quien regocijo y gusto nos prodiga. Razón, gusto y afecto, alegría de ser que chocan con mundos y universos donde tal vez sólo domina el intelecto. Capaces somos de recibir los secretos máximos del mundo en la cadencia de una frase musical, pero también palpamos el misterio en la barrera diminuta de un bemol.

Satis mirari nequeo, señor extraterrestre, no puedo admirar bastante y disculpe el latinajo ya en desuso, que sea bello, radiante su planeta, ¿De cuál, de cuál procede, señor extraterrestre? ¿De Alfa Centauro o tal vez la Tau Zeta, Epsilon Eridani, Sirio, la estrella más cercana, o acaso la última lejana?; ¡Será usted habitante en Tauro, bella Orión, el Cangrejo o tal vez alguna de las Osas! ¿Y si es una galaxia, cuál, la próxima o aquella, Andrómeda tal vez, Magallanes será, M 3 ó la Z 24?

—De tu mismo planeta procedemos, el bello, rutilante, multiforme, viviente, el astro azul llamado Tierra, bendecido, tal vez con otros muchos de tu Cosmos, en el don prodigioso de la vida. Entiéndelo mejor, somos tú mismo, cuál eres ya por dentro, muy adentro pero no tanto que puedas negarte a escuchar lastimeros los ecos de tu SOS. Verás así que estamos cerca, encuentros cercanos surgidos de lo alto podrán ayudarte y junto y amoroso con todos mis hermanos, arregles desde ahora tu morada en justicia y la PAZ que te regalo. Tempestades vendrán, qué duda cabe, tormentas provocadas o espontáneas, pero encuentros cercanos con tu alma bien podrían ayudarte a esperar y hacer esperando la casa que viene hasta tu encuentro, hermosa, plena y solidaria. Tu pregunta respondo, al fin contento: los contactos cercanos que apeteces contigo mismo son, y yo tu HERMANO, soy tu mismo, el HOMBRE iridiscente del futuro. )))

(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Ventanas, Págs. 7B-8B, 14/V/1995. y en ETCETERA, semanario de La Piedad, Mich., el 15/V/1995)

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Martínez Campos, 28/IV/011

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

LA PIEDAD, 28 de Abril.- EN ESTOS TIEMPOS desquiciados y desquiciantes, es bueno, a fin de sobrevivirlos, agarrarse de algo. Pero no es lo mismo agarrarse de un bastón a fin de sortear un tropiezo, o una caída, que agarrarse de un clavo ardiente, como se dice, con el riesgo consiguiente de terminar tatemado. En el caso personal, pues depende cómo agarre uno la vida; pero en el caso más amplio, el social o el comunitario, depende como le presenten el bastón, o en su caso el clavo. Digo esto, porque estos días a los amantes del espectáculo se nos presentan dos casos espectaculares para agarrarnos, en la fantasía, o en la devoción. La boda de Guillermo y la beatificación de Juan Pablo (no de Karol, por lo que se ve). SERÁ POR EDAD o será por convicciones, creo estarme volviendo más respetuoso y tolerante de las tradiciones (ajenas, claro) y creo que allá por los setenta se alborotaba el avispero bajando del pedestal estatuas e imágenes, en lo que estoy de acuerdo, pero esto poco a poco. En lo personal, ni tengo qué decirlo, asumo mi propia historia , incluidas mis fijaciones en mi ombligo del mundo, dicho sea de paso mi Ziquítaro. Pero creo no ser este el lugar para reminiscencias tan agrestes y campiranas, por lo que me veo obligado a cambiar de frecuencia. POR LO MISMO, debo decir, en el caso de “la boda del siglo” (¡Cómo le harán para saberlo, si apenas llevamos de él once años!), muy respetable la tradición británica que a estas alturas acepta a su nobleza. Eso sí, a veces la desnuda con sus críticas y los paparassi no se detienen ante nada para hurgar en busca de fotos. Para nosotros no pasa de ser espectáculo y para ellos, además tal vez un negocio colateral, porque si gastan millones de libras, de seguro las recuperarán con el turismo. Y EN CUANTO a lo de Juan Pablo, es otra cosa. Nadie niega que la gran inversión de la municipalidad para cuestiones de seguridad y orden, será compensada po r los millones (aquí no libras sino liras) que llevarán los millones de visitantes. Y por acá, entre nosotros y en otras latitudes, las transmisiones en vivo y en directo tendrán también su recompensa, por lo que significa meterle, entre prédica y prédica, el “mensaje” que deja también millones en ingresos publicitarios. PERO AQUÍ CAMBIO de frecuencia, pero por otras razones. Recuerdo cuando vi a Juan Pablo, en la esquina de Reforma e Insurgentes, en la ciudad de México. Entonces en vehículo totalmente descubierto, sin “papamovil” blindado como luego del atentado en su contra. Desde luego que para el creyente y seguidor del Papa, como dirigente (pastor), su figura impone. No hay qué desestimar, sin embargo, que en la realidad (lo leí en una novela donde el Papa de ficción llevaba consigo la forma eucarística) lleve la ostia y que, desde luego, siempre bendiga en nombre de Jesucristo. El caso es que según crítica de fondo, la explosión devota del pueblo mexicano durante el primer viaje y los subsecuentes de Juan Pablo II, fue una vivencia mística. Así lo creo. Por eso e independientemente de los manipuleos mediáticos, el pueblo mexicano sí estará en espíritu con el nuevo Beato, quien por lo demás en el Estadio Azteca, luego, de hecho se proclamó mexicano. EL MISTERIO DE todo esto es por qué ahora nosotros estamos en convulsión, presas de la violencia, del desencuentro, de la insania. ¿No será que los amaneceres luminosos siempre se anuncian por las noches más oscuras?. ¿Y esto también, a niveles globalizados?. Pues quién sabe. MUY BIEN QUE los mexicanos estemos representados en la beatificación, por nuestro Presidente y por los turistas que pueden hacerlo. En lo personal, sin dificultad, pero no sin sufrires por la movida de tapete que significan los cambios drásticos, estaría de acuerdo en una Iglesia desclericalizada, con sacerdocio femenino, desburocratizada al grado de volverse más comunitaria y menos masiva, porque nuestro mundo desquiciado necesita más y más su voz (la de su Maestro); pero las tradiciones de siglos o de milenios, no se acaban así porque así, sólo porque uno lo desee. Tal vez aquí también funcionen leyes evolutivas, en caso copadas o fomentadas, a según, por las burocracias cerradas o las mentes abiertas. PERO DE QUE hay otras quemazones, no tan metafóricas como en el caso de conservadurismos regresivos, las hay y las hay. Los incendios forestales tan destructrivos en buena parte de nuestro territorio. Sequía, altas temperaturas, vientos, irresponsabilidades, se mencionan como causas. Y por allí debe andar, medio oculto pero real, el tan llevado y traído cambio climático. EL MENSAJE DE fondo: una partecita de la homilía del Jueves Santo, del obispo auxiliar de Morelia, monseñor Carlos Suárez Cázares, oriundo de La Piedad: “…Es necesario hacer de la Eucaristía nuestra vida, pero también hacer de nuestra vida una Eucaristía, sobre todo con el ejercicio de la caridad al prójimo, en la lucha contra el hambre, hay tantos pobres en el mundo, en la construcción de una sociedad nueva donde se refleje el mandato que hace Jesús, que todos sean uno, como tu, Padre y Yo, somos uno. Hemos recibido y lo que hemos recibido debemos transmitirlo”. Y la exigencia del Jueves Santo, lavarnos los pies los unos a los otros. El obispo habría de encabezar el rito del lavatorio, que no se entiende aislado de la misa. El significado, pues, de la Eucaristía, don de Dios, Dios que se entrega, para hacerlo don entregarlo a los demas en el servicio, y esto clérigos y laicos y familias, según lo expresó y es de entenderse. (www.lapiedadymiregion.wordpress.com; www.ziquitaromipueblito.wordpress.com; www.silviano.wordpress.com).

FANT.5- LA INVASION

[editar] LA INVASION

Silviano Martínez Campos

—Pst, pst, pst, somos nosotros, ganamos la guerra. Ganamos, ganamos, hey, mira, frente a ti, frente a ti. ¡Hey!, humano, aquí, aquí, nos tienes enfrente. En tu cabeza, arribita, pst, pst.

((— ¡Eso me pasa por transgredir la austeridad y cenar de más!, ¡no vuelvo a entrevistar al diablo! ¡Sólo eso faltaba, no niego que haya oído voces, pero eso fue hace más de veinte años!)).

— ¡Mirhaciarriba, de frente, por los libreros!, donde guardas empolvados pensadores y uno que otro músico.

((— ¡Ya caigo!, no que no. No que eran mudos, con mentalidad sólo histórica e inmortales pervivían solamente por sus obras y por su pensamiento plasmados en libros y en partituras. ¡Les seguiré el juego!)).

—Sí señores, ¡cómo no!, hermanos poetas, hermanos músicos, hermanos cuentistas, hermanos filósofos, hermanos pensadores. De acuerdo, ganaron la guerra, a mí, ávido en el buscar y torpe en el encontrar. He de confesar, sin embargo, que en cada libro puse un afecto, una duda, una pregunta y disculpen la propia dispersión. Doctorado en vida y de seguro porque anduve a tropezones; pero algo debió quedar de ustedes en la mente: alguna obra, un capítulo, algún párrafo, tal vez un pensamiento o la huella de una palabra solitaria.

Mil disculpas a usted señor Platón, mil disculpas a usted señor Aristóteles. Si no he logrado terminar sus obras, no es porque falte el interés, sino más bien entretuvo mi mente el arte de su pueblo y ¡cómo me divertían las travesuras de sus dioses! Y en nuestros propios monumentos admiraba los que sus artistas diseñaron.

—A ese paso, no te alcanzará el resto del milenio para el mea culpa en el recuento de tu ignorancia. ¡De frente, en tus ojos! —Ya caigo, “los cassetitos”. ¡De usted, señor Mozart, he aprendido que a los niños no se les debe colmar de honores (ni de vituperios), eso despierta celos que lastiman y corta las flores antes de que plenamente fructifiquen. Pero comulgo con su música y estoy de acuerdo en que la inspiraron ángeles.

Qué habría de contar a usted, señor Beethoven. Los sufrimientos también pueden ser fecundos. Y su quinta, desde joven, me enseñó a dar cauce a las nostalgias; su pastoral confirmó el gusto campirano por escuchar la orquesta en tempestades y su coral hizo también extender la mirada en más amplios panoramas.

— ¡Huy Narciso, con razón te caíste en el estanque!. Ve de frente, en tus ojos, como cuando miras a contraluz tenue del día. ¿Qué has observado?

—Una como galaxia en el ojo izquierdo y, en los dos, como puntitos relucientes danzarines, semejantes a minúsculas estrellas. Defectos oculares, no lo niego, o quién sabe qué cosas naturales; pero alguna vez me incliné a ver en ellos, fantasioso, ánimas diminutas de difuntos vagando en nuestra tierra.

—Ni lo uno, ni lo otro. El garabato de tu ojo, uno como cordel entrelazado, es el Ebola. Puntitos luminosos ambulantes son los virus del SIDA. ¡Ganamos la batalla!, estamos en ustedes y somos parladores, les hemos invadido su organismo.

—Bichos infames, me trambuluquearon. Y yo, ingenuo, imaginaba se había estrenado nueva dimensión en nuestro mundo y dialogábamos con los inmortales.

—Tú, homo sapiens, naciste en África, según crees, y nosotros también allá nacimos; te extendiste por la tierra y asimismo nosotros; nos declaraste la guerra y estás correspondido.

—Animalitos del Señor, si no son malos, respetamos el milagro de su vida, pero respétennos también. Y no sean mentirosos, ni han salido de Africa ni han ganado la batalla, pero sí causan estragos entre hermanos, ahora de pronto allá, en un rincón del continente. ¿Por qué están enojados?

—Porque tú, homo sapiens, con los ensayos de tu química puedes ocasionar la muerte de todos los vivientes. No expertos en guerras como ustedes, hemos montado ejércitos potentes. Microbios, gérmenes, bacterias, virus, bacilos, en ordenada mezcolanza preparados estamos para los frentes de batalla. Cólera, tuberculosis, tifo, tétanos y rabia, viruela, polio, sarampión y gripe proletaria, convencionales armas son; armamento pesado el SIDA y el Ebola, más los que abramos en la marcha del conflicto: hoy por sobrevivir nos federamos.

Y ya que ustedes repudian esta bella Tierra, nosotros venceremos, dueños d’ella; reyes de la creación nos declaramos, pues dejó el trono quien no supo llevar digna corona. Gracias de todos modos por su paso, maestros del pensar, nos enseñaron, mas no se dieron cuenta por su prisa, que en cada especie muerta se corta al Creador un pensamiento y al Universo todo un latido de su pulso.

—No es para tanto, bichos maldicientes. Un pacto y podremos entendernos.

—Déjennos vivir y vivir los dejaremos.

—Vuelvan a los changuitos, a quienes no hacen daño, nos dejan en paz a los humanos y por siglos de siglos convivimos. Pero dennos tiempo, bichitos, una tregua; seguiremos simulando nuestra guerra, ustedes perdedores, pero al perderla, ganan.

Por principio de cuentas, los aislamos, mas no olvidamos a nuestros hermanos invadidos. Ángeles de cofia y ojos relucientes, cuidan a nuestras víctimas caídas. Generales y tropas de blancos uniformes armados de jeringas impiden que perdamos las batallas.

Doctorados científicos sacados a empujones de viejos laboratorios de la guerra, inventan nuevas armas que detecten, neutralicen, bichitos, a sus tropas. Brigadas portadoras de alimentos construyen las murallas defensoras porque sólo donde hay hambre y miseria llegan las huestes ebolinas.

En tanto se organizan las naciones, las Naciones Unidas se organizan, arman sus burocracias de la vida y entablan batallas planetarias. UNESCOs promotoras de cultura, educan en el uso de los bienes, educan en el uso de las letras; Obreros Mundialistas Sanitarios que limpian las cloacas de la Tierra y dejan relucientes sus estanques; Fecundos Agraristas Observantes cultivan en el campo los maizales; Unidos Numerosos Integrantes de Clubes Entusiastas Federados, rescatan a los niños de la calle.

La tregua de la guerra simulada, treinta años podría durar, ejércitos sidianos y ebolinos; paz concertada con huestes microbianas, es la propuesta de la humana raza.

—Ora sí te atrapamos, homo sapiens; muy en serio rey de la creación te titulaste y no sólo disponías de nosotros al ponernos nombre según condición y apariencia, sino en el curso de vida depredante fuiste acabando especie por especie y, al paso que vas, si te dejamos, quedarás como rey solo y desnudo, pero sin corte viviente que inciense tus grandezas, pero tampoco que te vista y alimente.

—Duros, drásticos son, bichos malvados. ¿Quién a ustedes encomienda defensa de los reinos? Rey de la selva, al león reconocemos, al delfín animal inteligente tras nosotros; como fiel servidor al perro, nuestro amigo, y dócil criado nuestro al asno laborioso. Pero ustedes microbios del demonio, sólo dolores y penurias causan. Torpes, faltos de entendimiento tuvieron qué escoger los ojos par manifestarse cuando a nuestro gran cerebro pudieron revelarse.

—Dos razones te damos, mentecato. El león, rey de la selva, claudicó de su reino entre nosotros al dejarse enjaular y ser hazmerreír en circos y festines; negóse el delfín temeroso a dejar seguridades en sus mares y correr en tierra la carrera que ganaste; el perro fiel prefirió la garantía de su comida al lado tuyo y el impráctico borrico escogió ser tu esclavo, pero no olvides que con sus dos grandes antenas, más disponible está para oír las señales de los astros.

Otra razón, no menos convincente, expresamos a ti, gran homo sapiens. Tu cerebro está más bien que sano, has logrado por él remontarte al principio de las cosas, a penetrar las entrañas de tu Cosmos y a medir el tamaño de su esfera. Has palpado fronteras del misterio y a través del cerebro pensar el Universo.

No es pues a tu cerebro al que queremos. Nuestras huestes conspiran defensivas a posesión mayor, donde tú sabes: al corazón que malquerencias trama, al corazón que a razonar se niega, al corazón que de temor enferma. Allí está tu maldad, no en el cerebro. Tus tendencias nocivas allí anidan.

—Bichitos parlanchines, causan risa. ¿Quién instruyó a bacilos moralistas, quien a los virus que prediquen vida? No todo corazón está podrido, abundan millonarios en largueza, ONGos pululan defendiendo al hombre, yerbas y bichos abogados tienen; casas, asilos, hospitales y orfanatos cuidados son por ángeles de cofia, salvan al mundo las Teresas de Calcuta. Treinta años de tregua nada más o perecemos o salvamos todos. Nada es tan simple y basta de locuaces mandatarios, su palabra esperamos, punto y cambio.

—Mandatarios lo somos, tú lo has dicho. Mandatarios de todo lo viviente. Olvidaste de pronto que tu origen, conforme a tus científicas razones, en microbios está y no en gigantes, ya sean hombres, elefantes o torpes dinosaurios. Por lo demás no lances ultimatums, ultimatums nosotros los ponemos. Nunca punto final hubo en tu historia, sí nuevo comenzar: punto y aparte. Si en materia de puntos discutimos, estaríamos en puntos suspensivos.

¡O paras tu rápida carrera, legislas desviaciones del progreso, unes al mundo y todas las naciones, calmas tu corazón de tempestades o nos vemos al término del pacto! Treinta años no es mucho, no seas tonto, un futuro de ensueño te deparo: tu nueva Tierra, aquí, por miles de años y la tierra de allá, por siempre nueva.
(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich., México, Ventanas 4-B-5-B. 11/VI /1995. Y en ETCETERA, semanario, La Piedad, Mich. 5/VI/1995)

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FANT.6- LA MUSA

 

 

[editar] LA MUSA

Silviano Martínez Campos

—Pase usted, señora, cuánto gusto, ésta es su casa. Tiempo hacía, tal vez meses, no me visitaba. De seguro había notado algún desaire. Pero, a pesar de mi pobreza, le aseguro, la cortesía me impide rechazarla y póstrome de nuevo a sus aladas plantas.

—Mira muchacho, q’eso no te queda: tu párrafo primero está falseado. Cuarenta y cinco palabras he contado y de ellas 5 y 40 son vacías. Tratas de dar miel a la antigüita, pero te sale hiel a la moderna. Si acaso mi pobreza sea muy cierta. Pobreza de lenguaje: ocho hiatos, lugar común en número de cinco, disonancia final y poca simetría. Como que sale verso sin esfuerzo.

—A esas exigencias no me gana: hiatos al por mayor le he detectado y bien que sean de moda reprimendas gramaticales en altos niveles poderosos, pero eso no autoriza exigir melodía cuando usted sólo indicó el ritmo.

—Allí está la cuestión o sea el detalle. El ritmo lo palpaste a maravilla, desde el canto infantil aquél que sabes y luego tu tañer del tololoche con un palo y cordeles fabricado. Pero faltó la melodía, ¿recuerdas?, y tuve qué ponerla yo, tu musa, 35 años después o más o menos, con ayuda del músico Rossini.

—El ritmo lo enseñó don Chon, cuando tocaba en fiestas pueblerinas, escalas refrescantes del trombón y en los jarabes los compases del bajo improvisaba. Pero también doña Benita, cuando de joven era cantadora. Las alegres canciones que entonaba mientras hacía tortillas, las medía con el rítmico son de la palmada. A mano estamos, mi musita linda, tú también me fallaste con el tiempo: veintitrés años ha, si lo recuerdo, que pasó el Kohoutec por estos cielos. Entonces me decías del Thecel Phares (Mane también), como anuncio, en la cola del fúlgido cometa, que ni se vio, por cierto, pero la fantasía indicaba lo contrario.

—Puede tengas razón, bien lo recuerdo. El argumento se basaba en esto: es tal la confusión en el planeta, que un cometa agorero nos visita. Aparecen los signos en su cauda, las naciones lo miran temerosas. De los cuatro rincones de la Tierra comienzan los informes cautelosos, sin que hubiera “Internets” ni celulares, “vipers” ni redes ni correos satelitales.

—Los científicos arguyen sus razones, astrónomos escrutan los espacios, se juntan comisiones de estudiosos y concluyen de pronto con premura que ningún observatorio del planeta llegó a registrar los signos tales que a todos auguraban los tres ayes: tus días, tus días, tus días , están contados.

Un fenómeno tal, obvio es decirlo, no dejó satisfechos a los hombres, con las razones de los hombres sabios. Otros sabios también se dedicaron, por encargos precisos de la ONU, a estudiar por su cuenta los sucesos y echando mano de las ciencias varias, sobre todo las ciencias humanistas, concluyeron por fin muy cautelosos, que de signos aquellos, Thecel Phares (Mane también) sólo alucinación había ocurrido.

La guerra de Vietnam era una causa, dos guerras mundiales otra d’ellas, tensiones por doquier acumuladas, habían sobrecargado la memoria de violencias sin fin y eso, claro, que ni Ruandas, Yugoslavias o Chechenias aparecían por tanto en el planeta.

Entonces los gobiernos presurosos en la ONU por fin se concentraron y jefes de gobierno y los de Estado, una junta por fin recomendaron. Días de debate fueron y tensiones. Pero todos llegaban al consenso: una sola familia componemos y ante signo ominoso del cometa, no nos queda otra más, nos federamos.

Un gobierno mundial por consecuencia, había nacido ya tras el cometa, que según las noticias de la gente, tuvo su aparición el día primero, brilló por Navidad y un día 28, el de lo Santos Inocentes, manifestó esplendor, para dejar la Tierra en primeros de febrero.

—Cuánta razón te asiste, musa mía, la música faltó, qué duda cabe. Una novela quise hacer y darle al ritmo, versátil melodía llamativa. Mas te faltó decir que eran treinta años el plazo que se daban las naciones y eliminar las armas destructoras, derribar de sus bases los misiles y luego convertirlos en tractores.

El cuento contemplaba, por supuesto, organizar la ciencia y la cultura, salud, educación, la siembra y la cosecha: almacenar graneros previsores, reorientar la técnica hacia el hombre. Hurgar más las entrañas de la Tierra. Y todo en libertad de pueblos y naciones, en era universal inaugurada.

—Vergüenza debe darte confesarlo, ni siquiera el esquema terminaste. Pero la realidad te adelantó y los jefes de Estado y de gobierno, ciento cincuenta o más comienzan a reunirse, en Naciones Unidas con motivo de su cincuenta aniversario.

Veremos si ellos ponen como meta, organizar el Foro y, en treinta años, ponerle el parchecito al agujero de la capa de ozono desgarrada; terminar con las guerras de locura, prevenir a su tiempo los temblores; formar las Internet humanitarias; inventar artefactos bienhechores; regar por todos lados la semilla del trigo, del maíz, del arroz y los frijoles, para saciar el hambre de millones.

—Una cosa omitiste, muchachita, a no ser que me falle la memoria. Que el Kohoutec ya había pasado por la Tierra, dos mil años antes, al comienzo de esta historia.

—No juegues con el tiempo y con los signos, ya bastante penuria te atosiga. Dedícate mejor, si bien te place, a escribir sobre flores y jardines, con el estiércol que dejan las noticias de sismos, homicidios y masacres y ponte el saco que diseñan quienes lobos son al dar consejos a la luz de las estrellas en llanos cultivados entre montes, fervientes defensores de utopismos pregonados por locos fantasiosos tocados por las musas de los vientos.

—Si musa de los vientos te acreditas, sopla donde tú quieras, eres libre; pero dame tan sólo, te lo pido, el ritmo terciario o cuaternario y me pongo después sombrero ajeno, te saludo con él y yo te canto, la canción infantil de “La Paloma”. Pero ya adolescente, crecidita, podré cantarte un canto de mi pueblo y podré repetirte muchas veces, que tu cara es muy linda, “Eres Bonita”, que tu cara es muy bella, muchachita.

—Si a esas vamos yo también te canto, la primera canción que se me ocurra, porque todas me sirven para amarte; aunque podría ser la que tú escojas, te pido aceptes esas dos estrofas, de la bella canción : “Adolorido”.

—Desde luego que sí, con asegures, si ese canto y esa letra tú la extiendes a los seres que sufren y se angustian por los mil estertores del milenio. Sólo así comprendemos el sentido de voces y lamentos y plegarias que ofrendamos a diario los humanos, en casas, templos, catedrales o en las calles.

—No pides imposibles, lo aseguro; santo y seña te doy pa’ que me escuches. “Si a tu ventana llega una paloma, cuéntalo por seguro que es mi persona; si a tu ventana llega un burro flaco, trátalo con cariño, que es tu retrato”, como decía en sus cantos tu mamita. Si en la banda de Ichán o de Ocumicho, Numarán, Santa Fe, Cruces de Rojas, La Cañada, escuchas esos ritmos pegajosos, no olvides que en el bajo está la clave. Ta, Ta Ta; Ta Ta Ta; Ta Ta Ta; Ta Ta Ta; Ta Ta Ta; Ta Ta Ta; Ta Ta Ta; Ta Ta Ta: Sol La Si Do.

Intenta comprender –¡si un niño entiende!— la clave te la da naturaleza, el solfeo repetido de las aves, sonsonete cansado de los grillos, el compás sosegado de las ramas y el ritmo que te dan las estaciones.

Pero si quieres música tremenda, que linda en las fronteras del misterio, entonces de la dan las tempestades, los gritos repentinos de los rayos, lamentos que resurgen de la Tierra, en huracanes, sismos, terremotos.

—Parece que capté, no mucho, ¿sabes?, pero empiezo a entender la tonadilla del canto aquel que te brindó Francisco. Pero también aquella, que en noches de Luna cándidos chiquillos entonaban y te devuelvo, con ligera versión modificada: “Una Paloma Blanca,/ que del cielo bajó,/ con sus alas doradas y en el pico una flor. De la flor a la lima,/ de la lima al limón/vale más mi muchacha/ que los rayos del sol.”

—Te dejo este paquete de tarea, por hoy es todo y hasta luego. Preparo mis maletas pa’ la ONU, a ver si alguien recibe mis susurros en temas importantes del dinero. Temas de enfermedad y del desarme, hambres, pestes y pandemias; cambios de clima y capas de ozono, mirar al sol en busca de energía. Si acaso quieran pueblos y naciones bailar al son que toco, pero que todos canten por sí mismos la letra de su propia melodía: costumbres y culturas, tradiciones, tejidas a lo largo de su historia.
(Publicado en GUIA, Semanario Regional Independiente, Zamora, Mich. México, Las Ventanas, Pág. 5-B, 28/X/1995. Y en ETCETERA, semanario, La Piedad, Mich. 16/X/1975)

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SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS (I)

 

 

[editar] SUEÑOS GUAJIROS, RUSTICOS

Silviano Martínez Campos

(NOTA:Estos pequeños textos son extraídos de las columnas MOSAICO, del autor, o sea su servidor, publicadas en diversas fechas en el semanario GUIA, de Zamora, Mich., México y reproducidas algunas en la página Mi Ziquítaro, Silviano’s Web. Guajiros por “fantasiosos” por aquello de que cuando uno sueña (despierto, por supuesto, ya sean grandezas, quimeras o imposibles) se le atribuyen “sueños guajiros”. Y rústicos, por eso, por rústicos, por sencillos y “transparentes” en su expresión…En su significado, no tanto, pues quién sabe, porque todos los sueños fueron sacados de un pozo, no siempre de aguas transparentes, del pozo del sí mismo de aquel individuo. Sacadas un poco de contexto, pero aún así dichas pinceladas subterráneas pudieran tal vez decir algo y encontrar la benevolencia de un posible lector (a) en estos campos electrónicos más propios del Siglo XXI y su tercer milenio, que del XX y su segundo. Están ordenados dichos textos, por orden de aparición y la fecha es del día, en la hora mañanera en que se escribieron. Deben faltar otros que se traspapelaron o se cuatrapearon o se perdieron en la desmemoria, en esto del cambio de tecnologías, o en la zona siempre difusa entre el Soñar y el Despertar, ya sea dormidos o despiertos. Pero ya aparecerán.)

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CAMBIO DE FRECUENCIA para citar un propio sueño guajiro, rústico: “Vendrá después la danza de los pueblos: fundida la alegría de los cubanos con la del noble pueblo americano. También el zapateo de los tarascos, mexicanos, con los ritmos sabrosos colombianos, unidos al tambor maravilloso de los múltiples pueblos africanos”…”¡Sí se puede, dirás, ¡sí que se puede!, el Espíritu hablará, sí por mi raza, mi raza bullanguera, americana. Para decirle a pueblos y naciones que su parto pasó y de la TIERRA el EJE cambió de dirección y ahora se orienta al nuevo mundo, en fin, el POLO del AMOR, por justo y solidario, en gozo permanente, planetario”. (“A2K o el error del Milenio”, GUIA, Febrero 28 de 1999, 3-B, Mi Ziquítaro y ahora El Taller). ( 14 de Abril del 2005).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: aquel individuo (smc)–Silviano Martínez Campos 16:36 11 jun 2010 (UTC) como que le reclamaba “al de la voz”, a la manera de Job, que “si sabías que me ibas a hacer esto para qué me creates”. El de la voz de alguna manera replicó que “si no les gustó como lo hice, háganlo a su manera”. Tal vez el de la voz apelaba a la responsabilidad y qué cada cual la asuma, porque aquel individuo alcanzaba a decirle “perdóname”. Pero como única respuesta, el de la voz sólo decía: AMO, AMO, AMO…Sea como sea, parece que el individuo se dio por vencido, porque tal vez “después” alcanzó a “decir”: “el que me lo dio, no falla”. Conclusión del sueño guajiro: ¡ Siempre hay lugar para la Esperanza!.…(5 de Mayo del 2005).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO, que apunta “hacia arriba y hacia adelante”: Aquellos cuatro seres míticos, antropoformos, se congregaron , corriendo de prisa, desde todos los confines, en medio del caos y la penumbra y confluyeron frente a un altar, cuyo sagrario apuntaba hacia lo oscuro del misterio. No sé “dijo”uno, cuando yo vine, ya estaba, aludiendo al misterioso altar. Lo que sugiere que así estamos hechos, necesitamos algo, a Alguien que, no puede ser menos que amoroso, nos supere…Si no, nos invade el miedo violento (7 de Julio del 2005).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: De que se enredó, se enredó: estuvo dura la cáida del caballo. Pero aquel individuo no se mareó con las profundidades, sino con las alturas; no con lo oscuro, sino mas bien con lo luminoso; no con lo feo, sino por el contrario con lo bello; no con lo “banal” sino con lo grandioso; no con el “presente” trágico, sino con el “futuro” gozoso. Así es de que le dijo al de la voz: “me voy a volver loco”. Pero el de la voz desde luego le replicó: “nadie se vuelve loco por recibir un mensaje de paz”.(21 de Julio del 2005).


SUEÑO GUAJIRO, RUSTICO: A veces decimos que entendemos, pero no entendemos nada. Lo que pasa es que hacemos afirmaciones perentorias, “definitivas”, “irrefutables”, contundentes, sobre todo en cuestiones políticas, ideológicas, y nos cerramos a la razón del otro. Y resulta que aun cuando lleguemos a la conclusión del sabio griego en aquello de que “sólo sé que no sé nada”, no lo aceptamos, por lo menos en público. Por eso aquel individuo de plano se enredó en “l